La linterna de Diógenes

AMSTERDAM

Publicado en Uncategorized por lalinternadediogenes en Diciembre 26, 2008

Là, tout n’est qu’ordre et beauté,

luxe, calme et volupté.

Hemos estado en Holanda.

En Amsterdam.

Nos ha gustado mucho.

Holanda es todo lo que algunos paises desarían ser

pero no lo logran., probablemente por falta de

imaginación y exceso de amargura.

Según hemos podido ver:

Los holandeses son alegres, corteses y amables.

No hablan todos al mismo tiempo,

Sin embrago les gusta hablar.

Y sobre todo explicar (ahora sabemos porqué no se

venden arenques en el mercado Albert Cuyp:

una ley de 1,910…)

No tienen vergüenza de haber sido un imperio

marítimo colonial.

Se constata una miscegenación feliz e interesante.

La comida es muy buena y se come y se bebe mucho.

Les gustan las fiestas.

Se toma tiempo para comer.

Se come mucha verdura… y está fresca y variada.

Personas super size me se ven pocas… y son turistas

la mayoría.

El transporte público es eficaz y puntual.

Schiphol es el único gran aeropuerto manejable y

presentable que conozco.

Hay flores por todas partes (muchas casas tienen un

jardincito pegada a la acera) y muchos detalles

decorativos.

La ciudad está construida sobre pilones sobre una

cienaga: muchas casas han cedido un poco con los

años, lo que da un leve aire de borrachera a las calles

antiguas, cada edificio inclinadose a un ángulo

diferente.

Muchas fachadas estan inclinadas hacia delante para

protegar de la lluvia. Y permitir subir los muebles a las

ventanas de los pisos con las poleas

que todos tienen.

Debido a un impuesto municipal sobre la anchura de las

fachadas, las escaleras son estrechísimas y muy

empinadas.

Son artistas con el ladrillo.

Muchas casas dejan sus ventanas sin cortinas por la

tarde: así se puede contemplar su acaudalado

bienestar.

Hay, comparado con la mayoría de las ciudades que

conosco, pocos coches.

Hay momentos de silencio en algunas de las calles

menos centricas..

El aire es respirable.

El agua del grifo es bebible.

Los canales están poblados de aves.

Se hace mucho deporte.

Los niños son educados.

Todo el mundo habla inglés (mejor que en Inglaterra.)

Hay edificios muy antíguos.

No destruyen su patrimonio.

La ausencia de vandalismo a nivel de calle

refleja esta virtud..

(Los graffiti son sin embargo, muy pobres.)

Existe siempre algo de sentido del humor, lo que

compensa sin duda la diligencia que impondrá la

tradición calvinista.

Signo de ello sería el autoretrato de Rembrandt

haciendo una mueca que recuerda la foto de Einstein

sacando la lengua.

O tal vez la Strippenkarte.

Jan Steen está siempre presente detrás de la

Ronda de Noche…

El ritmo de vida es marítimo.

Esclusas. Mareas. Barcos.

Los canales tienen los recorridos que tienen para que

los veleros pudieran aprovechar los vientos.

La prosperidad mercantil se mantiene sin stress.

El comercio es claro: se obtiene lo que se paga.

Hay muchos mercados.

Los precios son razonables – menos caros que en

España.

La legalización del cannabis no perece influir sobre el

orden público.

Como Holanda es un pais plano, se construyen torres y

agujas muy altas.

Algunos holandeses son también enormemente altos,

pero sin gigantismo degenerado.

La vida se desarrolla en un caos que se autoorganiza

sin roces.

Se ve pocos policías y menos guardias jurados.

Hay tolerancia porque hay respeto – y vice-versa.

Una anarquía auténtica.

El uso de la bicicleta es universal.

Al igual que los cosacos con sus caballos, parece como

si los holandeses aprendiesen a montar en bicicleta

antes de saber andar, lo que explicaría su extraordinaria

habilidad sobre dos ruedas.

Raro es ver un ciclista que

no esté a la vez hablando por teléfono, llevando en la

mano varios paquetes y/o transportando uno o dos

infantes, todo a la vez.

Pasan a milímetros los unos de

los otros, esquivan coches y peatones, se meten por

todos los sitios posibles… provocando parece ser,

muy pocos accidentes.

Tal vez la larga tradición del patinaje sobre lagos y

canales helados, que tantas veces se pinta, haya

contribuido a tanta pericia.

Sin embargo su manera de llevar la bicicleta es muy

intensa.

Visitamos el célebre museo Van Gogh.

Allí se ve la intensidad de su mirada en sus

autoretratos.

Esta es la intensidad que lleva la cara de un ciclista de

Amsterdam: otro aspecto sin duda del carácter

holandés.

Es mejor estar muy alerta y dejarlos pasar..

Tal vez por esto, los holandeses se convierten en tan

excelentes futbolistas.

En resumen:

Baudelaire tenía razón.

Escribe un comentario