THE DOGSHIT CITY CHRONICLES
Es decir: LAS CRÓNICAS DE LA CIUDAD DE LOS ZURULLOS CANINOS… Prefiero la versión inglesa. Dogshit City. Más escueta. Como No Name City, la película….
Tampoco Ciudad Zurullo suena mal
Mi intención con estas crónicas (sin orden cronológica), es comentar la vida cotidiana de Dogshit City (en adelante: DC. – nada que ver con Washingto D.C.)
Todo parecido con lugares y personas reales es puramente fortuito, involuntario, etc. ¡Que conste!
He visitado un gran número de ciudades – Edimburgo, Osaka, Londres, Moscou, Paris, Lyon, Madrid, Amsterdam, Lisboa, Oslo, Glasgow, Berna, Tokío, Zürich, entre otras – pero nunca he podido contemplar una aceras tan llenas de excrementos como en DC. Nunca.
Excrementos de perro, claro, pero también de seres humanos. Es cierto que los pocos aseos públicos que existían aquí hace 20 o 30 años han sido cerrados para quitar puestos de trabajo, que los servicios (sic) de los bares suelen ser impresentables, y que apenas quedan espacios verdes (un tema que tocaremos en su momento) donde un nativo puede aliviarse. También – ahora que estamos – se observan frecuentes vómitos de borracho. El transitar por las aceras exige por tanto, una agilidad casí de bailarín, o de un Taliban en un campo de minas. Un grito frecuente de las mamás es “¡Niño, ten cuidao con la caca!” Y es en los zurullos que los jovenes meten petardos durante las fiestas de navidad, como si del Líbano se tratara.
Es supongo, inevitable en una urbe donde los habitantes, desde muy pequeños, tiran todo al suelo sin que nadie les diga nada, o tal vez: “¡Que grasia tiene el niño!”. Por ejemplo: la maloliente costumbre de comer pipas de girasol implica tirar todas las cáscaras y luego el paquete vacío, al suelo, ídem envolturas de caramelos, latas de bebida, colillas, bolsas de plástico (que hubieran podido servir para recoger las deyecciones caninas), Kleenex y todo las paquetitos de lo que los vecinos de DC consumen compulsivamente.
El heroico servicio de limpieza, el SISIFO, se ve casi impotente para borrar diariamente las huellas que dejan los ciudadanos (hubiera sido más políticamente correcto decir ciudadanos y ciudadanas – curiosamente nunca se dice al revés como en Damas y Caballeros… vete a comprender…) que dejan los ciudadanos (y ciudadanas), digo: en todas partes, incluso en los espacios verdes, cuando hay. (Y cuando hay, los dueños de los perros animan a defectar allí a sus canes para la mayor alegría de los atletas y paseantes.) Ültimamente además, con la venta de comida rápida en envolturas de plástico, muchos lugares amanecen cubiertos de blanco (nunca nieva de otra forma en DC.) y salpicados de latas de Coca Cola y Ron Cacique. Algunos ciudadanos intentan paliar esta deplorable situación, pegandoles fuego a los cubos de basura y a las papeleras, sobre todo para celebrar la perdida de una u otra de los equipos locales de fútbol. En vano.
En DC, hay que añadir, es costumbre dejar los coches en doble fila para, por ejemplo, tomar algo en un bar, extraer dinero de una caja automática, hablar por teléfono, bajar a charlar o fumarse un porro. De donde se puede deducir que inconscientemente se asocia el coche con la basura, lo que denota la inteligencia inconsciente del habitante del DS (Por desgracia, no suele pasar de lo inconsciente en lo que otro tipo de basura se refiere.)
Hubiera por supuesto, podido llamar esas crónicas Litterbug City Chronicles. No suena mal, pero no encontraba traducción de litterbug: los diccionarios dan, por ejemplo, persona que tira basura en los lugares públicos , lo que sería literariamente inutilizable. Me quedé con Dogshit. Pocas cosas hay más irritantes y a la vez más emblemáticas de esta capital que pisar una mierda.
BUS AEROPUERTO
Santa Marta, Santa Marta tiene tren (bis)
pero no tiene tranvía
si no fuera por la zona, caramba,
Santa Marta moriría ay caramba.
Todo lo contrario del aeropuerto de Dogshit City, que no tiene ni tren ni tranvía, sólo un BUS AEROPUERTO, mal diseñado* y bastante aleatorio, que empieza su servicio a las 06.30 (que coincide con la hora de las primeras salidas de los aviones … y hay que estar en los aeropuertos una hora antes…) y termina, en teoría, a las 23.45.
Que yo sepa (y con la posible excepción de Jerez de la Frontera, que no tiene ni siquiera Bus Aeropuerto) ningún aeropuerto del mundo carece de transporte en común eficaz y frecuente, muchos tienen a la vez bus, tren (o metro) y encima tranvía, para llevar al viajero a la ciudad. Incluso Barajas la Temible está bien comunicada con la Villa y Corte.
No así Dogshit City.
DC, gracias a la agencia de un potentado oriundo del siglo pasado, goza de un tren de alta velocidad que alcanza, si no me equivoco, 250 km/hora y nos conecta con la capital de la nación a un precio que hace que viajar en él sea un privilegio de clase.**
Para crear y costear esta maravilla tecnológica, no solamente no se hizo ninguna
conexión ferroviaria desde la flamante y colosal nueva estación al aeropuerto, pero se anularon además muchas líneas de cercanías, que sólo ahora se están volviendo a conectar. ¿Falta de imaginación (una característica de los ediles de DC)? ¿O grupo de presión taxista combinado con mezquino sanguijuelismo municipal? O todos a la vez… Mejor lo hizo Primo de Rivera, el Dictador.
Gracias al Ayuntamiento de DC y al potente gremio – y grupo de presión – de los taxistas, no solamente se obliga al viajero a utilizar el taxi (o el coche si puede), pero se prohibe (por medio de unos guardias jurados excepcionalmente desagradables) a los coches particulares parar para recoger a los viajeros que llegan. Increible pero cierto. O bien se coge un taxi, o se reza para la llegado del Bus Aeropuerto, o se gasta las pelas en el Parking Municipal.
El aeropuerto mismo es bastante bonito, un techo como una mezquita de tiendas mauritanas , blanco y azul. Es una lástima que los peseteros tienen que estropearle todo. Dejan un mal sabor de boca. Se llega muchas veces a DC ciudad, bastante e innecesariamente cabreado…. El no-transporte es el primer zurullos que se pisa aquí…
* Para utilizar el Bus Aeropuerto, es mejor ser un cruce entre alpinista y levantador de pesas. No country for old men.
** Las alternativas son: coche particular, avión (= aeropuerto = Barajas la Temible), o seis horas de autocar (con parada en Guarromán.)
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Y pronto, si todo va bien, en este mismo blog:
El Efecto Mariposa
Cristales rotos
Un Tranvía llamado Jugete
El Estadio Olímpico
Quizas la peor cerveza del mundo
Moradores del Centro
Bienvenido al servicio del taxi
La Historia Inempezable del Metro
Los Hadjj locales
Los Espacios Verdes
Para ser cinocóprita se necesita una dedicación exclusiva
… y mucho más noticias de DOGSHIT CITY…
UN FERROCARRIL METROPOLITANO
LA HISTORIA INEMPEZABLE
La cosa empieza hace 40 años con el…
… “Plan Decenal de Actuación Municipal” que aprueba el Ayuntamiento Pleno en el año 1968. En dicho Plan se afirmaba que “Los transportes de superficie se manifiestan cláramente insuficientes para atender la demanda, por agotamiento de las capacidades viarias, máxime con el creciente desarrollo del transporte privado…
“Lógica implacable: el “creciente desarrollo del transporte privado hace que los “transportes de superficie” sean “claramente insuficientes para atender a la demanda”…
y concluía con la necesidad de examinar, para la década de los 70, la conveniencia de la construcción de un ferrocarril metropolitano, siempre que se contase para ello con la correspondiente ayuda estatal.
Ello ocurría tan solo 9 años después de que la deficiente red de tranvías de la ciudad, hasta entonces en manos privadas, fuera rescatada por el Ayuntamiento en 1959, con la creación del Servicio Municipal de Transportes Urbanos, SMEGMA, que a lo largo de los años 59 y 60 irá sustituyendo los viejos tranvías por autobuses,
¿Porqué? ¿Porqué no mejores tranvías? ¿Cui bono?
que van a protagonizar el transporte urbano durante los siguientes años. Pero los años 60 son también los años de la expansión de la motorización privada. En 1960 el número de turismos y motos censados era de 25.000 y en 1966 este número aumenta a 79.000, más del triple; lo que es causa de un progresivo congestionamiento del tráfico
No me digas…
y de la consiguiente pérdida de eficacia y competitividad del transporte público.
Había, es obvio, que limitar drásticamente el número de coches privados…
Así, el número total de viajeros transportados por el SMEGMA pasa de 114 millones en 1966 a 109 millones en 1970 y a 80 millones en 1975. Es por ello que el SMEGMA reacciona solicitando la creación del metro, petición que es recogida en el citado Plan Decenal.
Bello ejemplo de falta de imaginación. Primero se quitan los tranvías, luego se empieza a cavar. ¡Pena de Dogshit City! ¿Nunca contaron los miles de emigrantes españoles al volver de Alemania, Holanda y demás paises prósperos, que había tranvías allí y que funcionaban?
En 1969 el SMEGMA elabora un Anteproyecto de metro que incluye tres líneas, . Dicho anteproyecto sirve de base para la redacción definitiva por el MOPU, en 1972, del Proyecto de Planeamiento de la Red del Metro que configura una red de tres líneas, semejante a la del anteproyecto del SMEGMA, aunque aún mas apegada al Casco Histórico de la Ciudad.
¡La imaginación al poder!
Desde el punto de vista del trazado, la principal característica de la red del MOPU de 1972 es su carácter radial y concentrado en torno al Centro Histórico, con 13 estaciones de 39 en el interior o sobre la muralla del Casco Histórico de la Ciudad.
Es decir que el metro iba a ser un calco subterraneo de las líneas de Autobus ademád de minar el Centro Histórico…
Se trata también de una red exclusivamente interior, (egocentrismo mesquino y míope típico) que no tiene en cuenta la creciente demanda de desplazamientos en y hacia otras poblaciones del Área Metropolitana, lo que es coherente con el origen de la propuesta, el SMEGMA, y con el principal objetivo de éste en su demanda de metro: sustituir parcialmente la red de autobuses por un transporte público alternativo que no tuviese que competir por el espacio vial con el automóvil privado.
¡Imbéciles! Lo que había que hacer era no competir con el “automóvil privado”, sino no dejarlo invadir la ciudad. Pero, claro, es mejor tener contaminación, stress, ruido, fealdad y falta de espacio que no comulgar con el petroleo y sus siete hermanas y la industria del “automóvil privado”, columna vertebral del sistema económico, santo y seña de la ideología dominante y principal mensaje de los medios.
Ambas características de la red son también coherentes con las previsiones de crecimiento de la ciudad predominantes en la década de los 60: una ciudad compacta y en expansión demográfica. En el estudio preliminar de demanda que justifica la propuesta del MOPU se prevé una población para el término municipal de un millón de habitantes en el año 2.000. La realidad sin embargo es que la población del término municipal permanece estancada en cifras similares a las de los años 70 (entre 600.000 y 700.000 habitantes) y el único crecimiento demográfico, aunque mucho menor que el previsto por el MOPU, se produce en la Corona Metropolitana, que alcanza ya una población superior a los 300.000 habitantes, es decir un tercio del total del Área.
Y un tercio de la población…
Desde el punto de vista de la morfología, tanto el anteproyecto del SMEGMA como el proyecto del MOPU contemplan un trazado subterréneo en su totalidad, lo que es coherente con el concepto de un transporte público que discurra por plataforma reservada, evitando así la congestión del tráfico privado, (totalmente innecesario y evitable) pero sin entrar a competir con éste por la ocupación del viario ni plantearle restricciones, algo que en los años 60/70 y en pleno desarrollismo no era siquiera imaginable.
La total y tradicional falta de imaginación. ¿No hay en DC ediles que leen el Tarot? O que miren más allá de los confines de su parroquía? ¿No tenían televisores para ver como estaba América? (¡Claro que si… había que imitar a a América!) ¿No viajan al extranjero? ¡Egocéntricos catetos urbanos!
Además, debido a las especiales características de la trama urbana de la DC histórica y a las características de su subsuelo, gran parte de dicho trazado había de discurrir a gran profundidad (superior a 25 metros). De hecho, un total de 24 de las 39 estaciones se sitúan a una profundidad de entre 24 y 44 metros.
Hampstead tube staion, constuida en 1.907, tiene una profundidad de 58.5 metros. Sería de suponer que la tecnológia haya avanzado en los últimos 101 años…
Mas aún, dada la poca disponibilidad de espacio en superficie, el descenso hasta los andenes ha de realizarse no mediante escaleras mecánicas, sino mediante ascensores (sic), lo que no favorece precisamente la accesibilidad de éstos; con tiempos de acceso entre la superficie y el anden que llegaban a los 2′ 01″ o a los 2′ 44″ . Todo ello configura una red con muchas estaciones profundas (precisamente las ubicadas en el Casco Histórico, es decir las de mayor demanda prevista…
¿Por quien? se pregunta uno… aquí es donde vive menos gente…)
… incómodas y de difícil accesibilidad.
Peligrosas e inútiles. ¡De locura total!
Sea como fuere, en 1975 se publica en el BOE la llamada “Ley del metro de DC” y en 1978 se adjudican las obras del primer tramo de la línea 1. Las obras continúan a ritmo lento, con algunas dificultades técnicas y un notable aumento del presupuesto, (…)
¡Aha! ¿Cui Bono?
(…) durante los años siguientes; pero en 1981, ya constituida la Comunidad Autónoma, se encarga un nuevo estudio del transporte en la totalidad del Área Metropolitana. Este estudio sienta las bases de las notables inversiones en carreteras (…)
Pero no en trenes de cercanías ni en transporte en común de ningún tipo… ¿Cui bono?
(…) durante los años anteriores a la Exposición Universal de 1992, al mismo tiempo, se muestra muy crítico con el proyecto de metro en obras, estableciendo que la previsiblemente baja captación de viajeros del mismo no justifica la inversión, y sugiriendo su paralización definitiva, cosa que ocurre en 1983.
¿Cómo es posible que tamaños imbéciles pueden pretender gobernar una ciudad?
¿Y el dinero, donde se ha ido? Misterio.
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Hay entonces un hiato de 6 años. Luego:
En 1.999, con mejores perspectivas en la tecnología de suelos ( …)
¡Ya era hora! Los principals metros de Europa y América datan del siglo 19. Pasan por subsuelos mucho más problemáticos que DC.
(…) y un efectivo crecimiento poblacional y urbano, se reactiva el proyecto, creándose la Sociedad del Metro, que establece un nuevo proyecto de Metro con 4 líneas mayoritariamente subterráneas siendo dos de ellas horizontales y sin interconexión, una transversal y otra circular.
Resultado: Un Tranvía Llamado Jugete y un socavón (el metro pasa debajo de un Parking subterrnaneo que esta debajo del quiosco de la prensa que ha sido tragado (acto bastante simbólico)
Mientras tanto los coches siguen infestando DC.
Esperamos con ansiedad pero sin gran optimismo, la apertura del Metro, previsto para mañana…
Nothing is illegal if one hundred businessmen decide to do it.
-Andrew Young, author, civil rights activist, US congressman, mayor, and UN ambassador (b. 1932)
¡QUE VERDE ERA MI ESPACIO!
Llegamos a Dogshit City mucho antes de la Exposición que llamaron “Universal” a pesar de haber sido visitado exclusivamente por terricolas. No existía entonces la nueva estación de DC*. El terreno que ocupa ahora dicha estación, las nuevas líneas ferreas y un gran número de bloques de pisos, era en aquel entonces, un gran descampado donde en primavera, las margaritas crecían más altas que los hombres La palabra descampado no es la justa: mucho de aquello estaba cultivado: había sembrados, había incluso vaquerías. Era lo más parecido a un espacio verde libre que se puede imaginar. Había animales de todo tipo. Dividía la mitad de la ciudad en dos partes que se comunicaban por unos caminos bastante rústicos, luego había que cruzar las líneas del ferrocarril.
No muy lejos de allí, detrás de unos bloques de pisos y una especia de autopista, se hallaba otro descampado (supongo que se le pude llamar así) más pequeño donde había no solamente otra vaquería (con toda clsase de aves de corral, cabras y un perro diminuto llamdo viruta) que pertenecía a unas personas muy sencillas y amables, sino también una zona enorme destinada a la chatarra. En medio de toda esta chatarra vivía un chatarrero arisco en una especia de chabola hecha de chatarra. Más tarde, según dicen, le tocó la lotería y desapareció.
El pequeño descampado con su lechería y su chatarrero lindaba con unas vetustas naves industriales que dividía una calle en muy mal estado, intransitable en días de lluvia y muy mal iluminada por la noche. La llamábamos la Calle Condones por las inumerables huellas de amores furtivas que allí se abandonaban.
Tenía su encanto todo esto. Un pulmón en medio de una ciudad, algo de naturaleza, personas con quien cambiar saludos…. Y por tanto, no podría durar.
Víno la Expo, se hizó la estación donde campo y descampo, se echó a todo el mundo y también a la pequeña granja… la chatarrería desvanezó. En seguida se valló el lugar. (Es creo, un reflejo condicionado de los que mandan en DC, vallar cualquier espacio abandonado, durante años si hace falta. Dogshit City además, es el lugar con más rejas en las ventanas y tela metálica o láminas metlicas en las calles, que he conocido nunca y es una cosa que sorprende también a muchos visitantes.)
Unos años más tarde, durante la legistatura de la última alcaldesa (es recomendable tener siempre una alcaldesa, del partido que sea: son más limpias, quieren embellecer la ciudad (esta esparció arbolitos en mazetas colosales por toda DC), su nivel de corrupción parece menor (tienen menos tendencia a la crápula y las fuertes cenas… tal vez su principal peligro sea el síndrome de Pilar Miró, la de los vestidos) y tienen aparentemente, buenas y apolíticas intenciones.* El alcalde precedente tenía delirios de grandeza debido me temo, a un exceso de maríscos; es él quien instaló la horrible iluminación amarilla que vuelve fea a todas la calles del casco histórico y hizó levantar un enorme estadio, con hotel de lujo incluido, que apenas se utiiza a pesar de un enorme cartel que reza EL ESTADIO ES DE TODOS y que está cayendo en ruinas, para recibir unos Juegos Olímpicos que nunca llegarón ni llegarán***… y del alcalde actual, mejor no hablar)… en la legistatura de esta dama digo, se fijó en la inevitable valla un escrito en el cual se prometía que el espacio en cuestión se convertiría un
ESPACIO VERDE.
Tenía buenas intenciones, nuestra alcaldesa. Le reemplazó, democráticamente sin duda, el presente alcalde (de él, mejor no hablar) en el año 99 del siglo pasado.
El solar siguió intocado durante unos años. Los pocos vecinos bastante ilusos para creer en estas cosas, nos alegrabamos al pensar que ibamos a tener por fin un espacio verde, por pequeño que fuera, en una zona no existe ninguno en absoluto después de la creación de la nueva estación (cuyo descampado era un residuo, no una creación municipal).
Un día sin embargo, se empezó una obra y otro escrito apareció en la valla: iba a ser una residencia para ancianos… Se pensaba. “Bueno, pues mira, no está mal… unos ancianos, tienen que ira alguna parte los pobres, tenemos ayuntamiento socialista aquí en DC… normal, vamos…”
¿Pobres? Forma parte esta residencia, de una cadena de residencias con sede en Catalunya que ofrecen viviendas de lujo a mayores de 55 años, a unos precios poco populares pero con toda clase de servicio. El edificio alberga también una peluquería para damas y un (excelente) restaurante. Cubre la mayor parte del solar.
http://www.youtube.com/watch?v=t52_N8jkWIE
¿Y en la otra parte? ¡Pregunta estúpida! Allí va un Parking Municipal donde los lemmings pueden guardar sus sucios y ruidosos coches sin tener que dar un euro a un mendigo. A.M.D.C.P: . Ad majoram Dogshit City pecuniam. ¿Qué otra cosa podría ser?
Encima de este bunker automovilstico´se ha hecho un… no sé como llamarlo… parque no es, supongo que “jardín público” lo podría describir. En el vídeo se ve una especie de pañuelo verde dividido en dos por la entrada del Parking… ¡Nuestro espacio verde! La parodia de un parque: lo poco que se puede plantar encima de un garage subterraneo: hierba bermuda (seca), unos arbolitos sin futuro – bonsais del hormigón, luego unos pasillos, columpios infantiles, farolas, papeleras, muchas vallas y nada más. La tercera parte del jardincito la ocupa la entrada y la salida del Parking subterráneo, cuyos enormes ventiladores apuntan a los eventuales flâneurs con sus emanaciones pestilentes.
En las entradas se avisa de manera cívica y responsable de los posibles peligros de la sobrecarga ponderal (una plaga que amenaza muchos cinocópritas) y delata la poca restencia del techo del Parking; las pequeñas placas rezan así:
SOBRECARGA MÁXIMA 300KG/M2
“No está mal”, dirán. El único espacio verde en sabe dios cuantas leguas a la redonda. Pues sí. Algo es. Menos da una piedra. Tenemos suerte después de todo.
Pero por razones de higiene, tardó meses en abrirse al público…
La última vez que pasé delante, se acababa de abrirse a la ciudadanía. El lugar estaba ocupado por unos jovenes que se dedicaban a destruir ruidosamente los columpios.
¡DOGSHIT CITY!
Sometimes the appropriate response to reality is to go insane (Philip K. Dick)
* Característico de la religiosidad de DC es el nombre que se dió a la nueva estación: “S.J.” (por los seguidores de San Ignacio de Loyola.)
** Hay una alcaldesa en la ciudad de C. a poco más de 100 kilómetros de aquí; su ciudad es de una limpieza ejemplar – lo que demuestra que la suciedad de DC es un fenómeno local, no regional.
*** Lo que recuerda la vieja película documental chocante (por la época) que se llamaba Mondo Cane, donde se ve una tribu de Papua Nueva Guinea que, habiendo observado el paso y aterrizaje de aviones, preparan una especia de aeropuerto en la selva, construyen aviones señuelos de madera y esperan pacientemente a que venga a ellos una máquina voladora..

Durante un tiempo creí en el efecto mariposa.
Después de años viviendo aquí en DSC y intentando comportarme con un mínimo de cortesía y lo que se llama creo, “buena educación” o “buenos modales”… (cediendo el paso a los demás peatones, sonriendo en las raras ocasiones que consigo el contacto ocular (cosa difícil, hasta con vecinos de la misma calle y después de 30 años de vecindad), dándole las gracias a los pocos conductores que me dejan cruzar la calle, incluso teniendo yo preferencia, teniendo la puerta abierta para las personas que vienen detrás de mí, no obstruyendo la acera pública, procurando no hablar a gritos, diciendo “por favor”, “gracias” y “de nada” y otros términos de urbanidad, cuando sea oportuno, intentando humanizar cualquier pormenor de la vida en sociedad con un pequeño comentario amable, negándome a poseer un teléfono móvil, evitando sentir miedo de los transeúntes y no burlárme de ellos, absteniéndome de arrojar basura al suelo y de dejar los zurullos de la perra sin recoger, etc.; a pesar de todo esto digo, veo que mis con-ciudadanos siguen incluso más groseros y descorteses que nunca y que sus caras (que reflejan una extraña mezcla de amargura, miedo, menosprecio y cabreo) están diariamente más petrificadas en unas actitudes de descortesía sistemática.
De todas formas: ¿Qué podía hacer una sola mariposa excéntrica y minoritaria? Cada cinocóprita es – a su manera – una mariposa también … y son muchos los cinocópritas, la mayoría muy gordos, con la correspondiente efecto entimológico mayoritario (¿el efecto cucaracha?). Así es la democracia.
Tal vez la llegada reciente de tantos alegres africanos a nuestros semáforos hará lo que yo no he conseguido. Pero lo dudo, aún que ellos persisten – por el momento – en sonreír y saludar a todo el mundo. (Algunas veces, hay que decirlo, hasta yo consigo intercambiar los buenos días con desconocidos que van a trabajar.… pero al alba, cuando cada uno parece un fantasma, errando con la solidaridad de los madrugadores en la mezcla de tiniebla y alumbrado amarillento.)
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