Le soleil ni la mort ne peuvent se regarder fixément.
O.E.G.V.P
A creer la publicidad de los que nos quieren vender planes de pensiones…

… los ancianos somos ejemplares curtidos y honorables de la humanidad, archivos vivos, educadores venerables, guias responsables, consejeros sabios, ricos en experiencia, seres encantadores, que disfrutan de buena salud, de inagotable energía, tolerancia y bondad que pasaremos una larga, sana y feliz vejéz con todas nuestras dientes y rodeados de deseables bienes materiales:

Al igual que el invierno, tenemos nuestro sito en el ciclo de la vida. Durante el invierno las familias se reunen alrededor de la lumbre para disfrutar de los frutos del otoño y de las tradicióniones orales. Gracias a nosotros, los jovenes pueden adquerir un sentido del contexto generacional, situarse en el tiempo y asimilar los relatos que hacemos de nuestra experiencia histórica; y mientras tanto, podemos disfrtutar los intereses acumulados del dinero que hemos prestado al banco.
Estando conscientes de nuestra utilidad y mientras conservemos nuestra dignidad, podemos contribuir al bien familiar, vecinal, local, general…. sin necesidad de estimularnos con la publicidad de los usureros.
Después de cumplir unas vidas plenas, realizando la ambición tradicional china de cuatro generaciones debajo de un mismo techo, podemos expirar dulcemente, rodeados de nuestros famililiares, emitiendo con nuestro último soplo un consejo o una bendicción.

Y no:

Pero… en el momento en el cual nos damos cuenta de que nos hemos vuelto decrépitos, feos y calvos, que nos faltan dientes, que nuestro cuellos están arrugados, nuestra piel cubierta de manchas del hígado, nuestros ojos llorosos, que nuestra marcha es inestable, que nos cansamos muy pronto, que no sabemos donde hemos dejado las gafas, las llaves, ni el pañuelo, que perdemos el hilo de nuestro discurso, que nuestros despistes son cada día más frecuentes, nuestras espaldas más encorvadas, nuestros pies más lejos, nuestros brazos demasiado cortos, que vamos encogiendonos, que no oímos bien, que no podemos con las envolturas de plástico, que necesitamos un niño de seis años para arreglar sencillos aparatos electrónicos, que nos repetimos mucho, que nuestros familiares siguen con sus conversaciones a pesar de las margaritas que echamos, que tal vez olemos mal, que andamos por la calle con expresión de amargura, que desaprobamos todo lo que es joven, que nos estamos volviendo gruñones, que de pronto encontramos con que no tenemos nada que hacer o que nos sorprendemos silbando Eleanor Rigby, que nos estamos volviendo ruines por miedo a que nos falte, que todo nos da miedo (la enfermedad en particular) que por las noches de insomnio, nos aterra la idea de no existir,. podemos disfrutar del movimiento de nuestro cuerpo, que ya no podemos ni correr, ni saltar, ni patear, ni golpear, ni levantar pesos como haciamos hace nada… hace cinco, diez años solamente, que lo erótico se queda en la mente… Cuando ya no podemos aportar nada de dinero a casa y sólo la escritura de esta justifica nuestra presencia en ella, cuando nos damos cuenta que somos un peso muerto, un estorbo, un lastre, un coñazo (que no se dice, por tacto, pero que se piensa) y que nos toleran, no por nuestra contribución sino por el sentido del deber, para evitar sentirse culpables por mandarnos a una residencia o desear nuestra muerte, para no tener que ocuparse de nosotros y poder por fin heredar y hacer algo útil con el patrimonio… Que tal vez, vamos a necesitar dentro de nada una silla de ruedas o una andadora, que los huesos nos duelen, que la flexibilidad es un recuerdo distante, que podemos quedarnos paraplégicos en cualquier momento, o llenos de cánceres, o achacado de demencia senil… Y “ver nuestra sangre caliente pero al mismo tiempo sentirla fría” *. Esto es cuando, si tenemos amor propio, coherencia, fibra moral y dignidad, en vez de vacunarnos contra la gripe**, nos dirigirnos con orgullo y por nuestra propia voluntad a la OEGVP. (OFICINA PARA LA EUTENASIA GERÁTRICA PLACENTERA)
(Una organización benéfica de utilidad pública, sin ánimo de lucro, que todavía está por crear.)
¡Compasión NO, autocompasión: MENOS TODAVÍA!
Es la única cosa que podemos decentemente hacer si no queremos dejarnos arrastrar por una vejez grotesca e indeseada… y luego una larga, costosa y dolorosa agonia, llenos de tubos y morfina, llenando los arcas de las multinacionales farmacéuticas y poniendo patas arriba la vida de nuestros familiares*** … En cuanto sentimos que este momento ha llegado: vayamos a la OGEV.

Y allí, en la OGEVP. como en la película profética Soylent Green, nos darán una muerte dulce y indolora a cambio de propocionarnos imágenes, sonidos (y tal vez, con el progreso, olores, sabores, hasta sensaciones tactiles) de mundos que se han desvanecido en la nostálgia (o que nunca han existido…), sin apenas coches, sin niños obesos y maleducados, sin televisión, sin teléfonos móviles, sin hilo musical, sin microondas, sin obsolesencia planificada, sin plástico, con aguas limpias, con playas sin hoteles, con animales en libertad, árboles amigos, aire respirable, con pan con sabor a pan, tomates con olor a tomate, con días interminables de suave verano, compartidos con seres queridos otra vez vivos, jovenes y bellos. Con magia y emociones verdaderas.
Sin tiempo.
Y después podremos entregarnos alegremente al reciclaje (pero sin que nos conviertan en galletas, a menos que haya hambruna). Nuestros cuerpos no solamante serán útiles de nuevo pero además frustraremos la codicia parasitaria del siniestro gremio de los agentes funerarios, estos Sarcogyps calvus, estos respetables industriales de la defunción que son los equivalentes sociales de los peajes que nos esperan al final de las autopistas.
Un Entierro Verde irá incluido en el paquete….
¡Charon se quedará entonces sin su óbolo y no cruzaremos el Acherón! ¡Toma! ¡Un ahorro enorme de dinero y energía para las familias! ¿Cuanto se gasta en ataúdes, maquillaje de cadáveres, velatorios, nichos, lápidas, panteones? ¡Seremos un provecho para la tierra… y sin pompas! ¡Una terápia contra el apego absurdo a la vida y a las personas! ¡Un alivio para la Seguridad Social! ¡Desgrabaremos incluso! Espantaremos el miedo a la muerte. Nos iremos sin molestar y misión cumplida..
¿Y los que quedan? ¿Que no lloren! Que se acuerden de Zhuang Zi:
Se dice que cuando murió la esposa de Zhuang Zi, su amigo Hui Shi fue a darle el pésame. Para su asombro, vio que Zhuang Zi cantaba sentado en el suelo. Al preguntarle cómo podía ser tan ingrato con su esposa, oyó de Zhuang Zi la siguiente respuesta: “Cuando ella acababa de morir, no pude evitar sentirme afectado. Pronto, sin embargo, examiné el asunto desde el principio. Al comienzo, ella no tenía vida, no tenía forma, ni siquiera substancia. Pero, de un modo u otro luego existió su substancia, luego su forma y luego su vida. Ahora por un nuevo cambio, ella ha muerto. Todo el procesos es parecido a la secuencia de las cuatro estaciones: primavera, verano, otoño e invierno. Mientras ella está tendida así en la gran mansión del universo, ir por allí llorando y lamentándome sería proclamarme ignorante de las leyes naturales. Por eso no lo hago.” (Zhuangzi, capítulo XVIII.)
¿Qué no existe esta oficina todavía? Habrá que crearla, ya que…
La muerte no es lo más grande de los males; es peor querer morir pero no poder.
(Sófocles)
An aged man is but a paltry thing,
A tattered coat upon a stick, unless
Soul clap its hands and sing, and louder sing
For every tatter in its mortal dress,
Nor is there singing school but studying
Monuments of its own magnificence;
And therefore I have sailed the seas and come
To the holy city of Byzantium.
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* WS SONNET II
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** Esta vacuna se conoce en círculos médicos británicos como the culling vaccine, la vacuna de la matanza selectiva.
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*** Parece extraño que los familiares tengan que hace el trabajo de las enfermeras durante las largas noches de enfermedad hospitalaria.
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