La linterna de Diógenes

LA LINTERNA DE DIÓGENES

Posted in Uncategorized by lalinternadediogenes on diciembre 26, 2008

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As long as people will accept crap, it will be financially profitable to dispense it

Mientras la gente acepte basófia, será lucrativo expenderla.  (Dick Cravett).

 

En estos últimos meses he estado haciendo un esfuerzo enorme, muy por encima de mis capacidades intelectuales (como vais a poder constatar) para comprender la economía.

Parafraseando Edward Gibbon, podríamos decir:

Unprovided with original learning, unformed in the habits of thinking, unskilled in the arts of composition, I resolved to write (… about economy).

Desprovisto de erudición original, sin formación en los hábitos del pensamiento, sin habilidad en las artes de la composición, determiné escribir (… sobre la economía).

No será de ninguna manera, comparable con su Historia de la Decadencia y Ruina del Imperio Romano

No he intentado comprender la lucrativa complejidad de los mecanismos de la economía reinante, que me repugnan. Sería un poco como estudiar los pormenores del funcionamiento de una cárcel, de un ejercito, de un manicomio o de un inyección letal en vez de analizar el porque y la dinámica de su existencia.

He intentado más bien, comprender como estos mecanismos monstruosos pueden perdurar a la vista, y con el conocimiento de los que participan en ellos e incluso votan con entusiasmo su perpetuación.

**************

Economía: (griego: οἰκονομία, ‘administración de una casa o familia’ ‘de οἶκος (casa, en el sentido de patrimonio)’ y νέμω (administrar) es una ciencia social que estudia los procesos de producción, intercambio, distribución y consumo de bienes y servicios. Según otra de las definiciones más aceptadas, propia de las corrientes marginalistas o subjetivas, la ciencia económica analiza el comportamiento humano como una relación entre fines dados y medios escasos que tienen usos alternativos.

(Gracias Wikipedia. ¡Y gracias por existir!)

Siendo así, me es difícil comprender como la “economía” puede estar un en estado de shock por culpa de unas hipotecas norteamericanos.

Ni como pueden existir Bolsas donde el patrimonio de la humanidad se juega a los dados.

Ni porqué la mayoría de esta humanidad sobrevive en una pobreza dolorosa y la minoría afortunada en un estado de opulento malestar.

Ni porque una empresa paga 4 € la hora a señoras que limpian escaleras.

Ni porque sea bien considerado enriquecerse comprando barato y vendiendo caro.

Ni porque la expansión sin freno y sin límite sea la meta de cualquier empresa, sea local , nacional o multinacional.

Ni porque se sacrifica la calidad a la rentabilidad.

Ni como se le ocurre a alguien planificar la obsolescencia.

Ni porque cualquier hombre de negocio prefería destruir el planeta antes de no lucrarse.

Ni porque existen unos mecanismos poderosos y sofisticados para estimular a las personas a consumir mercancías que ni desean, ni necesitan, ni se pueden costear, ni les sienten bien.

Ni porque incontables jóvenes pierden su juventud estudiando para dominar y aplicar los mecanismos competitivos de tan aberrante sistema.

Ni porque tenemos derecho a expoliar a África, a Sudamérica (y a cualquier otro lugar donde los habitantes son indefensos).

Ni porque la venta de armas sea un excelente negocio.

(Según el activista pacifista Douglas Mattern:

“Un indice trágico de los valores de nuestra civilización es que no hay ningún negocio como el negocio de la guerra,”)

There’s no business like war business.

Ni porque existe la Lotería Nacional.

Ni porque la Duquesa de Alba haya sido nombrada Hija Predilecta de Andalucía.

Ni porque la globalización sea selectiva.

Ni porqué la mujer más rica del mundo sea Elizabeth II.

Ni porque una mercancía cuesta x € el 4 de enero y 50% menos el día 7…

Ni porque se venden productos adictivas legalmente, incluso con monopolio estatal (alcohol, tabaco, medicamentos, gasolina, etc.) pero se prohíbe la “droga”, aumentando así su precio.

Ni porque los hombres de negocio y sus lacayos lleven corbatas.

Ni como el cristianismo haya llegado a ser la religión oficial del capitalismo.

Ni porque la banca siempre gana.

(Dijo el Padre Fundador, Thomas Jefferson:

I believe that banking institutions are more dangerous to our liberties than standing armies.  – Creo que las instituciones bancarias son más peligrosas para nuestras libertades que los ejercitos profesionales)

Ni porque el tener más conocimientos y pericia implica ganar más dinero en vez de disfrutar del honor y de la satisfacción de poder contribuir más y mejor a la comunidad.

In all recorded history there has not been one economist who has had to worry about where the next meal would come from. — Peter Drucker 

Ni porque los que trabajan sentados ganan más que los que trabajan en pie.

Ni tampoco tantísimas cosas más…

Aficionado a Star Trek como soy, concuerdo con el Sr. Spock en que el comportamiento humano no es lógico. Como dijo un tal David Russell (no sé quien es…)

We live in a Newtonian world of Einsteinian physics ruled by Frankenstein logic.

Que el dinero no tenga olor ni color ni patria (lo más pronto que se olvide la existencia de las “patrias”, mejor será para todos) es lógico para los que naveguen en y con el dinero, pero no es razonable para la humanidad en general.

Estamos, está claro, entre las manos de delincuentes dementes, cínicos sin ética ni compasión, manipuladores criminales capaces de influir sobre nuestros deseos más inconfesables, estimular nuestras reacciones más primitivamente egoístas y nuestros instintos más viles: mentirosos que distorsionan los ideales más nobles que haya tenido la civilización. (Y ha tenido muchos, a pesar de todo… caridad, cortesía, moderación, tolerancia, libertad, compasión, rectitud, agape, dignidad entre ellos). Pero estamos entre sus manos porque queremos; incluso sus manos son las nuestras.

Habiendo reflexionado largamente sobre estos misterios, he llegado a la conclusión siguiente: La economía se sostiene sobre seis columnas:

1. La usura.

2. Le explotación del trabajo ajeno

3. La expansión desenfrenada.

4. El consumo de objetos y servicios superfluos.

5. Panem et circenses.

6. La institucionalización de la injusticia con la entusiasta participación de sus víctimas.

LA USURA:

Creo que el célebre artículo de Forges lo dice sino todo, por lo

menos bastante:

LA NÓMINA DE MI PADRE

(Artículo de Forges en El País)

La nómina de mi padre en diciembre de 1979 era de 38.000 pesetas. Él trabajaba como peón en una obra. En ese mismo momento le ofrecieron comprar una casa. Le pedían un total de 500.000 pesetas por ella. Decidió no arriesgar y continuar viviendo en régimen de alquiler, en unas condiciones muy buenas. Se trataba de una casa modesta pero muy bien ubicada, en pleno centro de un pueblo cercano a Barcelona. A los pocos meses mi padre y mi madre compraron un terreno en otro pueblo de la misma provincia y en menos de cinco años de esfuerzo ya habían levantado y pagado una vivienda de 120m2.

Han pasado 27 años. En 2006 y en el mismo pueblo donde viven, un piso modesto de 75m2 a las afueras no se encuentra por menos de 35 millones de pesetas, y estoy siendo muy generoso.

En el año 1979 el coste de un piso era del orden de 14 mensualidades de un peón de obra 38.000 pts/mes x 14 meses = 532.000pts. El sueldo en 2006 de un universitario recién titulado en ingeniería informática sin experiencia profesional no llega a las 200.000 pesetas mensuales. En el año 2006 una vivienda modesta cuesta 175 mensualidades (14 anualidades!!!!) de un ingeniero informático.

200.000 pts/mes x 175 meses=35.000.000 pts.

Los jóvenes de hoy necesitaríamos cobrar 2,5 millones de pesetas mensuales para estar en igualdad de condiciones con nuestros padres que compraron una vivienda a principios de los años 80.

2.500.000 pts/mes x 14 meses = 35 Mill. de pts

Los pisos en el año 2006 deberían costar 2,8 millones de pesetas para que los jóvenes de hoy estemos en igualdad de condiciones con nuestros padres en 1979.

200.000 pts/mes x 14 meses = 2.800.000 pts

No encuentro adjetivo alguno en el año 2006 para calificar lo que mi padre consideró arriesgado en 1979. Está claro que los pisos no van a pasar a costar de la noche a la mañana 30 veces menos, de 35 a 3 millones. También está claro que no voy a cobrar 2,5 millones de pesetas mensuales, por muy buen trabajo que encuentre y por muchos estudios que tenga. Lo primero que se le ocurre a uno es seguir viviendo en casa de sus padres y ahorrar el 100% del sueldo durante los próximos 14 años, para el año 2020 (yo rondaré ya los 40 años de edad) tendré el dinero suficiente para comprar una vivienda al coste del año 2006 pero, por supuesto, no al coste del año 2020. Evidentemente esta ocurrencia la desecha uno antes de hacer cualquier cálculo. Aunque un joven bienintencionado consiga ahorrar 2, 4 o 6 millones con mucho esfuerzo en pocos años, a día de hoy nunca podrán evitar:

1) Pedir un préstamo al banco a 40 o 50 años (si consigues ahorrar 2, 4 o 6 millones puedes reducir el período a 35 – 45 años, pero 5 años no suponen prácticamente nada cuando estamos hablando de medio siglo de pago). Te darás cuenta de que no vives en una democracia sino en una dictadura. El dictador no se llama Francisco Franco, sino La Caixa, BSCH, Banc de Sabadell o, en general, ’la banca’. Ni siquiera tendrás la libertad de decir lo que piensas a, por ejemplo, tu jefe, no vaya a ser que cierre el grifo y no puedas pagar al dictador.

2) La otra solución es pagar un alquiler de por vida. En este caso el dictador se llamará Juan García, José Pérez o Pablo el arrendador. La situación no es distinta a 1).

Después de esta reflexión ten la delicadeza de no decir a un joven que su problema es que no ahorra, eso fue válido para ti en 1979, incluso era valido para algunos jóvenes en 1999, pero no en 2006, en 2006 sólo consigues cargar con más impotencia, si cabe, al muchacho. El esfuerzo de nuestros padres, sin duda alguna admirable, no era estéril (podían obtener una vivienda de propiedad en un período de 5 años). El mismo esfuerzo realizado por nosotros, los hijos, sólo llega para quizá reducir en 5 años una hipoteca de medio siglo. La vivienda nunca fue un objeto para enriquecerse, sino para vivir y es de lo poco material que sí necesitamos. La ley del libre mercado puede establecer el precio de los televisores de plasma al precio que quiera… yo no los compraré… pero nunca tuvimos que permitir que esa misma ley fijara el precio de la vivienda, porque todos Necesitamos vivir en una y no todos podemos pagarla. Los jóvenes, incluso aquellos que tenemos estudios superiores, no podemos competir’.

Forges, EL PAÍS, 2/5/2006


LA EXPLOTACIÓN DEL TRABAJO AJENO

Sin entrar en teoría, que sea mafiosa, marxista, neo-liberal, laissez faire o cristiana, sólo puedo deducir que alguien que explota a otro ser carece de empatía, no necesariamente porque se ha convertido en androide sino – y es los más probable y también lo más grave – porque ha conseguido matar esta emoción dentro de él mismo, utilizando justificaciones casuísticas genéticas, de clase, de raza, religiosas, académicas, “económicas” y/o de puro y cínico egoísmo. Ha vendido su alma. Es un mutilado moral. ¿Qué más se puede decir de este motor de la economía?.

LA EXPANSIÓN DESENFRENADA

Todo el el universo, creo, por lo menos todo lo que existe en lo que queda de naturaleza en lo nos que queda del planeta, se rige por dos fases cíclicos: las mareas, el nictémero, la respiración, el año, el corazón, los imperios y demás. Crecen y menguan. Sólo crecer tendrá consecuencias catastróficas. No puede haber Yang sin Yin.

Aquí tampoco hay mucho más que decir. ¿Comeremos hasta reventar como el Hombre de los Monty Python? Esta expansión desenfrenada conlleva, lógicamente, la llamada inflación. ¿Hasta qué punto se puede inflar algo sin que explote?

EL CONSUMO DE MERCANCÍAS Y SERVICIOS SUPÉRFLUOS

En Gran Bretaña, según la BBC, muchos municipios están siendo obligados a aumentar el tamaño de los hornos de los crematorios para acomodar ataúdes más anchos, hechos para cadáveres cada año más gordos . Los kilos superfluos de los muertos obesos reflejan fielmente la cantidad de trastos superfluos que acumulamos los habitantes del primer mundo. De memoria de personas de incluso mediana edad estaban los seiscientos, los 4L, los R4; hoy en día las calles de atascan de vehículos colosales, además de los 4 x 4, con sus nombres paramilitares o seudo bucólicos : Patrol, Pathfinder, Discoverer, Jeep, Pajero, Montero, etc.

Nada más mirar una película de hace 40 o 50 años… apenas coches, cocinas sencillas, nada de juguetes electrónicos, uno o dos baños a la semana, ropa hecha para durar, niños delgados, capaces de subirse a los árboles y encontrar campo para jugar. Hoy: ¡Bienvenidos al atasco!, microondas, móviles y videoconsolas, piscinas y campos de golf, modas efímeras, niños gordos e insolentes, campos valladas y descampados, toneladas de basura. Los niños ni siquiera pueden jugar en la calle… por culpa de los coches… están condenados a la tele y al Nintendo. Hemos progresado, democráticamente: el bienestar está al alcance de cada uno (si está en el lado selecto de la globalización, se entiende…) No sé si ha sido precisamente por avaricia o por codicia pero está rompiendo el saco, si no lo ha roto ya.

Si estos excesos fueron acompañados por un mínimo de generosidad o de altruismo, serían un poco menos imperdonables Ocurre igual que con los ricos, un colectivo (me encanta este término) particularmente tacaño: más grande la empresa, más ruin y mezquina; más movimiento tenga, más pesetero se vuelve. ¡Que no se le ocurre a nadie intentar llamar a cobros revertidos a un 902!… ¡O a creer en los precios de las ofertas que anuncian las compañías de aviación! Los burgueses no dejan propina. El (adjetivo) Sr. Solbes no puede imaginar la necesidad que puede tener un camarero de un par de euros más. Ha perdido la empatía. No tiene imaginación. Ha pasado al bando de los androides o bien al lado oscuro. Y es Ministro de Economía en una administración que se dice socialista (“gobierno” sería una palabra equivocada para describir a un grupo de mandarines encargado de velar por los intereses de las multinacionales por un lado y del imperio anglosajón por otro.) El (adjetivo) Sr. Solbes no puede imaginar como un buen camarero puede ser un benefactor de la humanidad… por su empatía con el comensal.

Murakami Haruki cita como ejemplo de falta de imaginación, a Adolf Eichmann, el que organizaba con tanta eficacia el exterminio de Judíos, homosexuales y Gitanos . El burócrata perfecto, incapaz de imaginar el sufrimiento ajeno.

PANEM ET CIRCENSES:

No existe hogar sin televisión ni niño sin Nintendo, ni ciudadano (palabra que incluye parece ser, también a los campesinos) sin móvil. Iba a decir ni tonto sin lápiz, pero no sería políticamente correcto..El fútbol tiene más poder de convocatoria que Amnistía Internacional, Ecologistas en Acción o Greenpeace, que es una pena… y más que los Defensores de la Familia Cristiana, que es un alivio.

Se venden diariamente diferentes tipos de lotería. En invierno se dejan abiertas estaciones de Metro para que las personas más indigentes no se mueran de frío, hay pensiones de supervivencia para ancianos, viudas y discapacitados. Los guardacoches y los vendedores de pañuelos se mantienen a flote, los inmigrantes pueden trabajar por 4 euros la hora y encima estar asegurados. Los basureros están llenos, las ciudades inhabitables, los mares moribundos. El Orfidal se receta en la Seguridad Social. Lo estudiantes pueden tener becas. ¿Qué más se puede desear?

¡Y el deporte! ¡Ah! Si Dios formó el hombre a su imagen, la economía ha deformado el deporte a la suya. Es la actividad menos lúdico imaginable. Tiene estructuras competitivas que imitan a, y se integran perfectamente en, los negocios. Mercenarios, marcas, accionistas, beneficios, carne de cañón, nacionalismos, regionalismos, adversarios imprescindibles, trampas, doping, ganadores y perdedores, técnicas bélicas, publicidad, falsas emociones. Todo lo que rebaja y divide a los hombres.

Al igual que los objetos de arte se han convertido en objetos de especulación, el deporte se ha pervertido para adaptarse a los tiempos (O tempores, o mores!) vendiendo su esencia lúdica por platos y más platos de lentejas…

A ver lo que dice:

EL ALMANAQUE: (http://www.elalmanaque.com/index.htm)

En cualquier diccionario actual, la definición de deporte es aproximadamente ésta: Actividad recreativa reglamentada, con predominio del ejercicio físico, la fuerza y a veces la inteligencia, como en el ajedrez, de carácter desinteresado y competitivo. Su creciente popularidad originó el desarrollo del profesionalismo y la consiguiente remuneración. Su organización en forma reglamentaria surgió en Grecia, en los Juegos Olímpicos.La enciclopedia Larousse advierte de la gran dificultad de definir esta palabra, y explica: Voz castellana del siglo XV resucitada en el siglo XIX para traducir el inglés sport. Actividad lúdica sujeta a reglas fijas controladas por organismos internacionales, que se practica en forma de competición individual o colectiva, y que pone en juego cualidades tales como la movilidad física, la fortaleza y la habilidad de los competidores.Pero no define el significado antiguo, que es el de recreación, pasatiempo, diversión o ejercicio físico (Alfa, dicc. encicl. ilustr.)

El diccionario de R.J.Domínguez (1895) y la Enciclopedia Espasa (vol XVIII 1915), no dan más definición para deporte que la que ofrece en aquel momento el diccionario de la Real Academia: Recreación, pasatiempo, placer, diversión. La Espasa añade la etimología: “del provenzal deport. Y remite para más información a Ejercicios Físicos. Es evidente que en esas fechas era aún tan pobre la actividad deportiva, que ni siquiera necesitaba una palabra que la expresase: Y de ahí, de la nada, hemos pasado a una actividad que llena la vida y las pasiones de muchísima gente, y espacios muy considerables en los medios de comunicación, y presupuestos astronómicos, y la gran movida de la esponsorización que se dice ahora, incurriendo en nuevo anglicismo.

Es que el concepto de deporte en la dimensión que tiene actualmente, los ingleses lo inventaron, y lo hicieron sobre la misma base significativa que tenía la palabra en español; el significado de recreación, pasatiempo y juego de cualquier género, que le venía de su común origen latino. Antes de entrar en el origen y evolución de la palabra y del fenómeno del deporte, no perdamos de vista dos hechos, el uno léxico, y el otro social: a la actividad deportiva, por más que se haya profesionalizado, se la sigue llamando jugar, porque es el juego la sustancia del deporte. Y el fenómeno social es que los “jugadores” han ido dejando de jugar para pasar a ejercer un trabajo espléndidamente remunerado, en la medida exacta en que ha ido a “jugar”, a apostar y a divertirse, un público cada vez más numeroso que ha estado dispuesto a poner cada vez más dinero en ese juego. Quien “juega” en este caso, evidentemente es el público, no los jugadores, que se han vuelto tan profesionales como los actores de teatro o los del circo.

LA INSTUCIONALIZACIÓN DE LA INJUSTICIA CON LA

ENTUSIASTA PARTICIPACIÓN DE SUS VÍCTIMAS

Dos continentes han sufrido el grave problema de la inmigración ilegal.

El hombre blanco, esta plaga de nuestros tiempos, no llegó a América ni a África ni con una patera ni con un permiso de trabajo sino con sacerdotes, mercaderes y luego militares. Como comentó el Doctor Livingstone del Maxim Gun: Será de gran utilidad para subjugar a los paganos.

Difícil será deshacer los daños que se les han hecho a los paganos y librarles del legado que les hemos dejado.

Si existiera la justicia social, con contratos serios, una escala de salarios del, por ejemplo (y por sugerir esto fue criticado el economista J.K. Galbraith, asesor de varios presidentes norteamericanos) de, por ejemplo, del 1 a 20, la Lotería Nacional no sería necesario y los ciegos podrían disponer de suficiente fondos para no incurrir en la mendicidad. Es extraño (por no decir grotesco) que una administración que se dice socialista permita que el estado se regenta como un casino.

Pero claro, más zanahoria hay, más bastón habrá. Todo el mundo tiene prisa porque tiene miedo. Hay que subir, subir, expandir, expandir, echar más horas, llevar el trabajo a casa para poder pagar los prestamos. Detrás de ti corre la banca, dispuesta siempre a recuperar lo pactado.

Todos deberíamos volver a leerThe Tragical History of Doctor Faustus.Al contrario del Faust de Goethe, El Dr. Faustus de Marlowe no se salva. Un pacto con Mephistophilis es algo muy serio.

“Queremos ser tu banco… We’ve got the whole world in our hands…” asícanta la publicidad televisiva de ING DIRECT, .

Huelva está pereciendo por culpa de la contaminación en general y los fosfoyesos en particular.

No son solamente el capital y la administración local que no quieren aportar remedio … el pueblo protestaría: son puestos de trabajo y fuente de desarrollo de la comarca.

Radioactivos, insalubres, pero empleo y beneficios al final. ¿Quien le pude decir a un Hindú que no compre este cochecito tan económico? ¿A los chinos que no creen una prosperidad que convertirá el plantea entera en un desierto? (Hace menos de 200 años se les bombardeaba para obligar les a fumar opio – y luego tuvieron ellos que pagar las gastos de las guerras).

Como canta otro poeta, Everybody Knows, “Todo el mundo lo sabe.” Y parece ser que nos encanta. Allí están las casas reales, mantenido por la lameculería de los gobiernos y del mismo pueblo. Allí están los famosos cuya vida privada se narra en las revistas del corazón y en interminables programas televisivos. Allí está la ambición de una aparente mayoría de trabajadores, que expresa un renglón de una versión extraoficial de la canción Red Flag, la Bandera Roja:

The working class

Can kiss my arse:

I’ve got the Foreman’s job at last!

(La clase obrera/me puede besar el culo/¡Tengo por fin el puesto de capataz!)

¿Existe ya la clase obrera?

Hay una película de Michael Moore, Roger and Me, que describe la crisis que provoca el cierre da la fábrica de la General Motors en la ciudad de Flint. Lo más terrible no es tanto la crueldad del capitalismo salvaje sino la ausencia total de solidaridad entre sus víctimas.

Volvemos a Bladerunner y los replicantes. A Sagunto y Riaño.

La buena marcha del trabajo y por tanto de la economía, depende sin embargo, de la buena voluntad de los trabajadores. Existe una forma de huelga bastante eficaz; la de “celo” o “reglamento”. Es decir que la productividad depende de la vergüenza torera del personal. Son ellos – o bien por un sentido de dignidad, por miedo o por condicionamiento abyecto – que hacen que la economía funcione. Hay incluso empleados que se identifican con “su” empresa (o el mismo Estado) que defienden con ahinco contra críticas y quejas: una especie de síndrome de Estocolmo laboral.

Individualmente por supuesto, estamos todos totalmente incapaces de resistir a la tentación de consumir todo lo que se nos pone delante y encima desear lo que no se nos pone.. No descendemos del mono me temo, sino del cerdo, cuyos órganos se nos trasplantan sin problema (cuando faltan niños del Tercer Mundo) y cuyas modales imitamos. ¿Habéis mirado los ojos de un cerdo? Son totalmente humanos. El cerdo es un alma atrapada en un cuerpo glotón. Es nuestro alter ego de Cinco Bellotas.

Somos los artificieros de nuestra propia desgracia. La economía somos nosotros, nosotros somos las multinacionales, somos nosotros los niños de coro, los sacerdotes, las meapilas y los monaguillos del gran oficio donde se está sacrificando desde el último individuo vivo hasta el planeta entero, sobre el siniestro altar de la economía. La economía somos nosotros..

Por un lado somos la ciega expansión de la economía y por otro las entusiastas víctimas de este juggernaut que nos aplasta y que nosotros mismos conducimos. ¿Hay solución? ¿Hay síntesis posible? ¿O tenemos que engañarnos con el consuelo de que “no se puede cambiar la naturaleza humana”? ¿O con la resignación budista, o, peor, con el fatalismo de los monoteístas que dice que es la voluntad de Dios, Alá, Jehová? ¿O admitir que nuestra adicción es ya incurable? ¿O decir “si fuera por mí, otro gallo cantaría”, abrir una cerveza y encender la tele?

Nuestros males son auto-infligidos.

Si eramos verdaderos materialistas, lógicos, inteligentemente egoístas y consecuentes como Vulcanianos, o incluso medianamente listos, todo cambiaría muy pronto. Estamos a tiempo de salvar algo del planeta, según dicen los expertos. No hace siquiera falta cambiar las estructuras, solamente hacer otro uso de ellos. El mensaje todavía podría ser el medio. Pero no hacemos nada.

¿Somos sencillamente estúpidos? ¿Podemos decir como Einstein?:

Two things are infinite: the universe and human stupidity; and I’m not sure about the the universe?

¿O deberíamos de confiar en la humanidad, como Eisenhower?:

I like to believe that people in the long run are going to do more to promote peace than our governments. Indeed, I think that people want peace so much that one of these days governments had better get out of the way and let them have it.

Me gusta creer que a la larga, la gente va a hacer más que nuestros gobiernos para promover la paz. A decir verdad, pienso que la gente desea tanto la paz que uno de estos días los gobiernos harían bien en quitarse de enmedio y dejarlos tenerla.

¿O en la Historia, como Brecht?:

Because things are the way they are, things will not stay the way they are.

Ya que la cosas están como están, las cosas no seguiran como están.

¿O tenemos que temer como Hannah Arendt que?…

The most radical revolutionary will become a conservative the day after the revolution?

El revolucionario más radical se convertirá en conservador el día después de la revolución.

¿Y Léo Ferré?:

La gauche est une salle d’attente pour le fascisme.

Las izquierdas son una sala de espera para el fascismo.

¿O constatar como el Jefe Seattle?…

Si ensucias vuestro lecho, cualquier noche moriréis sofocados por vuestros propios excrementos…

Una sola cosa es cierta: depende de nosotros mismos: ser Humanidad o ser Historia que nadie va a leer.

No es una cuestión de ideología, ni de fe ni de doctrina. Es una cuestión práctica, egoísta, materialista, de sentido común. Para no cortar la rama sobre el cual estamos sentados…

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