La linterna de Diógenes

THE DOGSHIT CITY CHRONICLES

Posted in Uncategorized by lalinternadediogenes on diciembre 26, 2008

Es decir: LAS CRÓNICAS DE LA CIUDAD DE LOS ZURULLOS CANINOS… Prefiero la versión inglesa. Dogshit City. Más escueta. Como No Name City… la película….


Tampoco Ciudad Zurullo suena mal.


Mi intención con estas crónicas (que no tienen orden cronológica), es comentar la vida cotidiana de Dogshit City (en adelante: DC. – nada que ver con Washington D.C.)


Todo parecido con lugares y personas reales es puramente fortuito, involuntario, etc. ¡Que conste!


He visitado un gran número de ciudades – Edimburgo, Osaka, Londres, Takamatsu, Moscou, Paris, Lyon, Troyes, Madrid, Amsterdam, Lisboa, Oslo, Sankt Gallen. Glasgow, Berna, Hannover, Tokío, Bilbao, Bremen,  Zürich, entre otras – pero nunca he podido contemplar una aceras tan llenas de excrementos como en DC.


Nunca.


Excrementos de perro, claro, pero también de seres humanos. Es cierto que los pocos aseos públicos que existían aquí hace 20 o 30 años han sido cerrados para quitar puestos de trabajo, que los servicios (se llaman así) de los bares suelen ser impresentables, y que apenas quedan espacios verdes (un tema que tocaremos en su momento) donde un nativo puede aliviarse. También – ahora que estamos – se observan frecuentes vómitos de borracho.

El transitar por las aceras exige por tanto, una agilidad casi de bailarín, o de un Taliban en un campo de minas. Un grito frecuente de las mamás es “¡Niño, ten cuidao con la caca!” Y es en los zurullos que los jóvenes meten petardos durante las fiestas de navidad, como si del Líbano se tratara.


Es supongo, inevitable en una urbe donde los habitantes, desde muy pequeños, tiran todo al suelo sin que nadie les diga nada, o tal vez: “¡Que grassia tiene el niño!”. Por ejemplo: la maloliente costumbre de comer pipas de girasol implica tirar todas las cáscaras y luego el paquete vacío, al suelo, ídem envolturas de caramelos, latas de bebida, colillas, bolsas de plástico (que hubieran podido servir para recoger las deyecciones caninas), Kleenex y todo las paquetitos de lo que los vecinos de DC consumen compulsivamente.


El heroico servicio de limpieza, el SISIFO, se ve casi impotente para borrar diariamente las huellas que dejan los ciudadanos (hubiera sido más políticamente correcto decir ciudadanos y ciudadanas – curiosamente nunca se dice al revés como en Damas y Caballeros… vete a comprender…) que dejan los ciudadanos (y ciudadanas), digo: en todas partes, incluso en los espacios verdes, cuando hay. (Y cuando hay, los dueños de los perros animan a defecar allí a sus canes para la mayor alegría de los atletas y paseantes.) Últimamente además, con la venta de comida rápida en envolturas de plástico, muchos lugares amanecen cubiertos de blanco (nunca nieva de otra forma en DC.) y salpicados de latas de Coca Cola y Ron Cacique. Algunos ciudadanos intentan paliar esta deplorable situación, pegándo fuego a los cubos de basura y a las papeleras, sobre todo para celebrar la perdida de una u otra de los equipos locales de fútbol.

En vano.


En DC, hay que añadir, es costumbre dejar los coches en doble fila para, por ejemplo, tomar algo en un bar, extraer dinero de una caja automática, hablar por teléfono, bajar a charlar o fumarse un porro. De donde se puede deducir que inconscientemente se asocia el coche con la basura, lo que denota la inteligencia inconsciente del habitante del DS.  (Por desgracia, no suele pasar de lo inconsciente en lo que otro tipo de basura se refiere.)


Hubiera por supuesto, podido llamar esas crónicas Litterbug City Chronicles. No suena mal, pero no encontraba traducción de litterbug: los diccionarios dan, por ejemplo, persona que tira basura en los lugares públicos , lo que sería literariamente inutilizable. Me quedé con Dogshit. Pocas cosas hay más irritantes y a la vez más emblemáticas de esta capital que pisar una mierda.


BUS AEROPUERTO


Santa Marta, Santa Marta tiene tren (bis)
pero no tiene tranvía
si no fuera por la zona, caramba,
Santa Marta moriría ay caramba.


Todo lo contrario del aeropuerto de Dogshit City, que no tiene ni tren ni tranvía, sólo un BUS AEROPUERTO, mal diseñado* y bastante aleatorio, que empieza su servicio a las 06.30 (que coincide con la hora de las primeras salidas de los aviones … y hay que estar en los aeropuertos una hora antes, por lo menos…) y termina, en teoría, a las 23.45.


Que yo sepa (y con la posible excepción de Jerez de la Frontera, que no tiene ni siquiera Bus Aeropuerto) ningún aeropuerto del mundo carece de transporte en común eficaz y frecuente, muchos tienen a la vez bus, tren (o metro) y encima tranvía, para llevar al viajero a la ciudad. Incluso Barajas la Temible está bien comunicada con la Villa y Corte.


No así Dogshit City.


DC, gracias a la agencia de un potentado oriundo del siglo pasado, goza de un tren de alta velocidad que alcanza, si no me equivoco, 250 km/hora y nos conecta con la capital de la nación a un precio que hace que viajar en él sea un privilegio de clase.**


Para crear y costear esta maravilla tecnológica, no solamente no se hizo ninguna conexión ferroviaria  desde la flamante y colosal nueva estación (síntoma de delirio de grandeza frecuente entre los ediles de DC)


al aeropuerto, pero se anularon además muchas líneas de cercanías, que sólo ahora se están volviendo a conectar. ¿Falta de imaginación (otra característica de los ediles de DC)? ¿O grupo de presión taxista combinado con mezquino sanguijuelismo municipal? O todos a la vez…

Mejor lo hizo Primo de Rivera, el Dictador.


Gracias al Ayuntamiento de DC y al potente gremio – y grupo de presión – de los taxistas, no solamente se obliga al viajero a utilizar el taxi (o el coche si puede), pero se prohíbe (por medio de unos guardias jurados excepcionalmente desagradables) a los coches particulares parar para recoger a los viajeros que llegan. Increíble pero cierto. O bien se coge un taxi, o se reza para la llegado del Bus Aeropuerto, o se gasta las pelas en el Parking Municipal.



El aeropuerto mismo es bastante bonito, un techo como una mezquita de tiendas mauritanas , blanco y azul. Es una lástima que los peseteros tienen que estropearlo todo. Dejan un mal sabor de boca. Se llega muchas veces a DC ciudad, bastante e innecesariamente cabreado…. El no-transporte es el primer zurullo que se pisa aquí…

* Para utilizar el Bus Aeropuerto, es mejor ser un cruce entre alpinista y levantador de pesas. No country for old men.

** Las alternativas son: coche particular, avión (= aeropuerto = Barajas la Temible), o seis horas de autocar (con parada en Guarromán.)

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Y pronto, si todo va bien, en este mismo blog:

El Efecto Mariposa

Cristales rotos

Un Tranvía llamado Jugete

El Estadio Olímpico

Quizas la peor cerveza del mundo

Moradores del Centro

Bienvenido al servicio del taxi

La Historia In-empezable del Metro

Los Hadjj locales

Los Espacios Verdes

Para ser cinocóprita se necesita una dedicación exclusiva

… y mucho más noticias de DOGSHIT CITY…


UN FERROCARRIL METROPOLITANO

Parturiunt montes, nascetur ridiculus mus

Se abrió el metro el año pasado.

Una línea.

El diseño es más que extraño: Hay muy poco sitio en los andenes.

Todo es de marmol.

Gris.

Y para aumentar el efecto “cuarto de baño”,  el anden está separado de las vías por una especia de mampara.

Volveré a tomarlo y os contaré más…

Nothing is illegal if one hundred businessmen decide to do it.

 “Nada es ilegal si cien hombres de negocio deciden hacerlo.”

-Andrew Young, author, civil rights activist, US congressman, mayor, and UN ambassador (b. 1932)


¡QUE VERDE ERA MI ESPACIO!


Llegamos a Dogshit City mucho antes de la Exposición que llamaron “Universal”…  a pesar de haber sido visitado exclusivamente por terrícolas. No existía entonces la nueva estación de DC. El terreno que ocupa ahora dicha estación, las nuevas líneas férreas y un gran número de bloques de pisos, era en aquel entonces, un gran descampado donde en primavera, las margaritas crecían más altas que los hombres La palabra descampado no es la justa: mucho de aquello estaba cultivado: había sembrados, había incluso vaquerías. Era lo más parecido a un espacio verde libre que se puede imaginar. Había animales de todo tipo. Dividía la ciudad en dos partes, que se comunicaban por unos caminos bastante rústicos, luego había que cruzar las líneas del ferrocarril.


No muy lejos de allí, detrás de unos bloques de pisos y una especia de autopista, se hallaba otro descampado (supongo que se le pude llamar así) más pequeño donde había no solamente otra vaquería (con toda clase de aves de corral, cabras y un perro diminuto llamado viruta) que pertenecía a unas personas muy sencillas y amables, sino también una zona enorme destinada a la chatarra. En medio de toda esta chatarra vivía un chatarrero arisco en una especia de chabola hecha de chatarra. Más tarde, según dicen, le tocó la lotería y desapareció.


El pequeño descampado con su lechería y su chatarrero lindaba con unas vetustas naves industriales que dividía una calle en muy mal estado, intransitable en días de lluvia y muy mal iluminada por la noche. La llamábamos la Calle Condones por las inumerables  huellas de amores furtivas que allí se abandonaban.


Tenía su encanto todo esto. Un pulmón en medio de una ciudad, algo de naturaleza, personas con quien cambiar saludos…. Y por tanto, no podría durar.


Víno la Expo, se hizó la estación donde campo y descampo, se echó a todo el mundo y también a la pequeña granja… la chatarrería desapareció. En seguida se valló el lugar. (Es creo, un reflejo condicionado de los que mandan en DC, vallar cualquier espacio abandonado, durante años si hace falta. Dogshit City además, es el lugar con más rejas en las ventanas y tela metálica o láminas metálicas en las calles, que he conocido nunca . Es una cosa que sorprende también a muchos visitantes.)


Unos años más tarde, durante la legislatura de la última alcaldesa (es recomendable tener siempre una alcaldesa, del partido que sea: son más limpias, quieren embellecer la ciudad (esta esparció arbolitos en macetas colosales por toda DC), su nivel de corrupción parece menor (tienen menos tendencia a la crápula y las fuertes cenas… tal vez su principal peligro sea el síndrome de Pilar Miró, la de los vestidos) y tienen aparentemente, buenas y apolíticas intenciones.*

El alcalde precedente tenía delirios de grandeza, debido me temo, a un exceso de mariscos; es él quien instaló la horrible iluminación amarilla que vuelve fea a todas la calles del casco histórico y hizo levantar un enorme estadio, con hotel de lujo incluido, que apenas se utiliza a pesar de un enorme cartel que reza EL ESTADIO ES DE TODOS y que está cayendo en ruinas, para recibir unos Juegos Olímpicos que nunca llegarón ni llegarán***…

… y del alcalde actual, mejor no hablar)… en la legistatura de esta dama digo, se fijó en la inevitable valla un escrito en el cual se prometía que el espacio en cuestión se convertiría un

ESPACIO VERDE

Tenía buenas intenciones, nuestra alcaldesa. Le reemplazó, democráticamente sin duda, el presente alcalde en el año 99 del siglo pasado.

El solar siguió intocado durante unos años. Los pocos vecinos bastante ilusos para creer en estas cosas, nos alegrábamos al pensar que íbamos a tener por fin un espacio verde, por pequeño que fuera, en una zona donde no existe ninguno en absoluto después de la creación de la nueva estación (cuyo descampado era un residuo, no una creación municipal).


Un día sin embargo, se empezó una obra y otro escrito apareció en la valla: iba a ser una residencia para ancianos… Se pensaba. “Bueno, pues mira, no está mal… unos ancianos, tienen que ira alguna parte los pobres, tenemos ayuntamiento socialista aquí en DC… normal, vamos…”


¿Pobres? Forma parte esta residencia, de una cadena de residencias con sede en Cataluña que ofrecen viviendas de lujo a mayores de 55 años, a unos precios poco populares pero con toda clase de servicio. El edificio alberga también una peluquería para damas y un (excelente) restaurante. Cubre la mayor parte del solar.

http://www.youtube.com/watch?v=t52_N8jkWIE


¿Y en la otra parte? ¡Pregunta estúpida! Allí va un Parking Municipal donde los lemmings pueden guardar sus sucios y ruidosos coches sin tener que dar un euro a un mendigo. A.M.D.C.P: . Ad Majoram Dogshit City Pecuniam. ¿Qué otra cosa podría ser?


Encima de este bunker automovilístico se ha hecho un… no sé como llamarlo… parque no es, supongo que “jardín público” lo podría describir. En el vídeo se ve una especie de pañuelo verde dividido en dos por la entrada del Parking… ¡Nuestro espacio verde! La parodia de un parque: lo poco que se puede plantar encima de un garaje subterráneo: hierba Bermuda (seca), unos arbolitos sin futuro – bonsais del hormigón, luego unos pasillos, columpios infantiles, farolas, papeleras, muchas vallas y nada más. La tercera parte del jardincito la ocupa la entrada y la salida del Parking subterráneo, cuyos enormes ventiladores apuntan a los eventuales flâneurs con sus emanaciones pestilentes.


En las entradas se avisa de manera cívica y responsable de los posibles peligros de la sobrecarga ponderal (una plaga que amenaza muchos cinocópritas) y delata la poca resistencia del techo del Parking; las pequeñas placas rezan así:


SOBRECARGA MÁXIMA 300KG/M2


No está mal”, dirán. El único espacio verde en sabe dios cuantas leguas a la redonda. Pues sí. Algo es. Menos da una piedra. Tenemos suerte después de todo.


Pero por razones de higiene, tardó meses en abrirse al público…


La última vez que pasé delante, se acababa de abrirse a la ciudadanía.  No ha colapsado todavía…

Sometimes the appropriate response to reality is to go insane

(Philip K. Dick)

* Hay una alcaldesa en la ciudad de C. a poco más de 100 kilómetros de aquí; su ciudad es de una limpieza ejemplar – lo que demuestra que la suciedad de DC es un fenómeno local, no regional.

** Lo que recuerda la vieja película documental chocante (por la época) que se llamaba Mondo Cane, donde se ve una tribu de Papua Nueva Guinea que, habiendo observado el paso y aterrizaje de aviones, preparan una especia de aeropuerto en la selva, construyen aviones señuelos de madera y esperan pacientemente a que venga a ellos una máquina voladora..

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EL EFECTO MARIPOSA

Durante un tiempo creí en el efecto mariposa.

Después de años viviendo aquí en DSC y intentando comportarme con un mínimo de cortesía y lo que se llama creo, “buena educación” o “buenos modales”… (cediendo el paso a los demás peatones, sonriendo en las raras ocasiones que consigo el contacto ocular (cosa difícil, hasta con vecinos de la misma calle y después de 30 años de  vecindad), dándole las gracias a los pocos conductores que me dejan cruzar la calle, incluso teniendo  yo preferencia, teniendo la puerta abierta para las personas que vienen detrás de mí, no obstruyendo la acera pública, procurando no hablar a gritos, diciendo “por favor”, “gracias” y “de nada” y otros términos de urbanidad, cuando sea oportuno, intentando humanizar cualquier pormenor de la vida en sociedad con un pequeño comentario amable, negándome a poseer un teléfono móvil, evitando sentir miedo de  los transeúntes y no burlarme de ellos, absteniéndome de arrojar basura al suelo y de dejar los zurullos de la perra sin recoger, etc.; a pesar de todo esto digo, veo que mis con-ciudadanos siguen incluso más groseros y descorteses que nunca y que sus caras (que reflejan una extraña mezcla de amargura, miedo, menosprecio y cabreo) están diariamente más petrificadas en unas actitudes de descortesía sistemática.


De todas formas: ¿Que podría hacer una sola mariposa excéntrica y minoritaria?

Cada  cinocóprita es – a su manera – una mariposa tambieén… y son muchos los cinocópritas, la mayoría muy gordos, con la correspondiente efecto entimológico mayoritario (¿el efecto cucaracha? Así es la democacia…

O no…

3641040


Tal vez la llegada reciente de tantos alegres africanos a nuestros semáforos

hará lo que yo no he conseguido. Pero lo dudo, aún que ellos persisten – por el momento – en sonreír y saludar a todo el mundo. (Algunas veces,  hay que decirlo, hasta yo consigo intercambiar los buenos días con desconocidos que van a trabajar.… pero al alba, cuando cada uno parece un fantasma,  errando con la solidaridad de los madrugadores en la mezcla de tiniebla y alumbrado amarillento-biliar…)

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