La linterna de Diógenes

TOROS Y BESTIAS NACIONALES

Posted in Uncategorized by lalinternadediogenes on diciembre 26, 2008

CREER EN UN DIOS CRUEL LE HACE CRUEL A  UN HOMBRE

Genesis 1, 26:

Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la Tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra.

Este versículo ha sido la justificación teológica de la actitud cristiana hacia los animales.

Ius utendi et abutendi.

Es dogma.

El  confucianismo y el hinduismo, el budismo, el taoísmo, el hinduismo y los demás ismos,  ninguno, nunca, que yo sepa, llegó a unos niveles tan romanos de crueldad.

Sólo las religiones “del Libro” han podido cometer tantas atrocidades contra la creación bruta.

Hay que remontar a Génesis 4:  Caín mata a Abel porque a Dios le gustaba más la carne que la verdura.

Saltemos a Génesis 22. Dios dejó a Ábraham degollar a un cordero en vez de a un hijo.

Una religión nueva, la Ciencia, no necesita de textos sagrados para justificar sus experimentos in vivo. (*)

Y sería mejor no mencionar el Meatrix. (www.themeatrix.com/).

Ni los abrigos de piel.

Como los animales no tienen alma, no tienen derechos; y pueden por tanto, ser tratados como cosas, por los seres humanos.

Lo que representa una contradicción en los términos: la palabra animal viene del latín anima, que significa aliento, vida, alma.

(Estas cosas suelen pasar cuando se olvida o entierra el sentido original de las palabras.)

El abuso de las cosas y de la semántica está acabando con nuestra presencia sobre el planeta.

Hablemos sin embargo, de animales:

En su ensayo, Adonis and the Alphabet, Aldous Huxley relata como

La bendita Cecilia, monja romana de siglo XIII, cuenta como Santo Domingo vino una tarde para predicar, desde detrás de la reja, a las hermanas de su convento.

Su tema era los Demonios, y apenas había empezado su sermón cuando “el enemigo de la humanidad” apareció en forma de un gorrión y empezó a volar, saltando incluso sobre las cabezas de las hermanas de manera que estas habrían podido tocarlo si hubieran querido, y todo esto para molestar a la predicación. Viendo aquello, Santo Domingo llamó a Sor Maximilla y le dijo: “levántate y cógelo y tráeme aquí”. Se levantó y extendiendo la mano, atrapándolo sin dificultad y lo pasó por la ventana a Santo Domingo. Santo Domingo lo mantuvo firmemente en una mano y empezó a arrancarle las plumas con la otra, diciendo mientras: “¡Miserable! ¡Granuja!” Cuando le había arrancado todas las plumas, provocando muchas risas entras las hermanas y Hermanos, y chillidos espantosos por parte del gorrión, lo arrojó fuera diciendo: “¡Vuela ahora si puedes, enemigo de la humanidad! Puedes gritar y molestarnos, pero no nos puedes hacer daño.”

¡Anda con lo que les esperaba a los herejes Albigenses!

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Uno de los muchos malos tratos que hacemos a la creación bruta es escoger animales como símbolos de nuestras naciones.

Algunas veces las bestias nacionales corresponden incluso, a características nacionales.

El más solicitado es el león, un animal extraordinariamente perezoso y libidinoso.

Es el emblema de Bulgaria, Etiopía, Holanda, Singapur, Sri Lanka e Inglaterra.  Su estatua está delante de las Cortes, en Madrid.

Los rusos tienen el oso, famoso por su fuerza, su mal humor y su rencor.

Los EEUU tienen el águila calva, un ave carroñera.

Los españoles han escogido el toro (de Osborne), un bello y pacífico rumiante.

Pero el toro español, pobrecito, es un perdedor. Nunca puede ganar una corrida.

Una quiniela sería imposible ya que al toro, se le prepara a conciencia para la lucha:

Imaginémonos que estando de paseo por un paraje del sur de España o Francia, de repente usted es encarcelado y a continuación tratado de la siguiente manera: Le rompen los dientes con alicates y sin anestesia alguna, le meten pinchos de agujas partidas en sus órganos genitales, le hacen tragar kilos de laxantes fuertísimos hasta tal punto que su intestino parece explotar; le untan vaselina en los ojos para que vea todo velado; le golpean 20 ó 30 veces en la zona de los riñones de manera que está constantemente a punto de desmayarse; le arrancan las uñas de los pies y le meten cuñas de madera entre los dedos de los pies; y al final le rocían los pies y las piernas con trementina, a causa de lo que usted, de tanto dolor y escozor, tiene que saltar una y otra vez.*

No se ha mencionado que todo esto ocurre en la oscuridad para que la salida al ruedo sea deslumbrante y terrorífica. Tampoco se ha hablado del afeitado.

Luego viene la corrida, la parte visible de la fiesta, donde se le mata entre música de paso dobles y aplausos.

¡Que lejos estamos de la agilidad de los acróbatas cretenses!

Si el toro es símbolo de algo, sería del pueblo español, víctima sempiterna de una de las dos Españas.

¿Cuál de ellas?

Pues… De las dos…

¿Qué clase de personas son éstas, que en nombre de la tradición o por motivos de su carrera, fomentan estas crueldades? Son los alcaldes y ministros, quienes se ocupan de que estas vergonzosas diversiones reciban subvenciones del Estado. Son obispos y sacerdotes los que bendicen este juego satánico y se sientan en las gradas de la plaza de toros. Es la masa de turistas que visitan España curiosos y boquiabiertos, y primero piensan, “esto hay que verlo”, pero que muchas veces después se apartan de ello consternados porque no están acostumbrados a la embriaguez sangrienta de la corrida. Y son la fina capa de “aficionados”, seguidores fanáticos de los masacradores de animales, una minoría, cuya influencia política llega hasta la Comisión Europea a través de las cancillerías de los gobiernos de Madrid y París, para evitar que esta barbarie indigna del hombre y del animal, acabe por fin.**

Pues si; si existe alguna coherencia en los símbolos que los pueblos eligen, el toro podría ser un ejemplo de ello.

Inconscientemente, tal vez,  adoptando este infeliz animal como símbolo para demostrar fuerza, fiereza y virilidad, se han confirmado en un papel de perdedor. Mientras existen las corridas de toros, por lo menos.

“The greatness of a nation and its moral progress can be judged by the way its animals are treated.”
— La grandeza de una nación y su progreso moral se pueden juzgar según el trato que se les da a los animales. – Mohandas Gandhi

* I abhor vivisection. It should at least be curbed. Better, it should be abolished. I know of no achievement through vivisection, no scientific discovery, that could not have been obtained without such barbarism and cruelty. The whole thing is evil. “aborrezco la vivisección. Debería por lo menos ser limitado. Mejor, se debería de abolir. No conozco ningún logro de la vivisección, ningún descubrimiento científico, que no se podría haber sido obtenido sin tanto barbarismo y crueldad”. -Charles Mayo, physician and founder of the Mayo Clinic (1865-1939)

** Dr, Christian Sailer, abogado de la acusación ante la Corte de Justicia de Derechos Animales, en Ginebra, año 2.003.  www.anticorrida.org/espagnol.ht))


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