La linterna de Diógenes

YO SOY VUESTRA PESADILLA

Posted in Uncategorized by lalinternadediogenes on marzo 22, 2009

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“Una única muerte es una tragedia, un millón de muertes es una estadística.”

(Iósif Vissariónovich Dzhugashvili)

Estas uĺtimas semanas, los medios de incomunicación han hecho su horrible agosto con dos sucesos. En vez de informar a los pequeños burgueses (y/o a los aspirantes a la pequeña burguesía) con todo detalle, con análisis objetiva y con espíritu crítico, de  los crímenes y atrocidades globales como pueden ser…

(El Congo, la selva brasileña, los Gúlags usamericanos y universales, el Medio Oriente, el hambre, la explotación, las manipulaciones financieras… en breve: los Horrores de la Guerra y el Sueño de la Razón)

… han mantenido en vilo a los consumidores, contando cada minucia del asesinato de Marta del Castillo y de las hazañas del Monstruo de Amstetten.

Que los gustos del público no sean precisamente sanos, ya era patente…

… Que la Prensa estuviera dispuesta a gastar ríos de tinta, pantallas enteras de informática y horas y horas de espacio televisivo para satisfacer estos gustos, también se sabía…

…Que la otra meta de la “información” de este tipo sea distraer la atención de lo que puede molestar al poder es una función institucional de la libertad de prensa, de sobra conocido…

… Que la función moralista de los “medios” sirva para alimentar la hipocresía y la selfrighteousness (vete a traducir esto…  ¿tono de superioridad moral?) de la ciudadanía está claro.

Rebozan de mala fe.

No hay que sorprenderse por tanto, de la naturaleza y calidad de las noticias.

¿Mudará el etíope su piel y el leopardo sus manchas?

Así también, ¿podréis vosotros hacer bien, estando habituados á hacer mal?

(Jeremías 13:23)

Los dos casos son por supuesto, muy excitantes.

En el primero: violación, asesinato, búsqueda infructuosa de un cadáver, menores de edad, exigencia de venganza. En el segundo: esclavitud sexual, violación, incesto, infanticidio, secuestro, vidas destrozadas…

Podemos sacar nuestros pañuelos: estamos servidos.

Y es normal: nuestras vidas son grises, reprimidas y frustrantes; algún estímulo necesitamos, algún morbo… y como no se permiten ya las ejecuciones públicas, tenemos que disfrutar del escalofrío titilante erótico de la indignación moral, imaginando todo aquello desde una distancia decente y segura.

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Tampoco hay que ir al extremo que practica una parte psicópata del  *sl*m (lo escribo así porque no quiero ser buscado por sicarios f*nd*m*nt*l*st*s), que parece una institucionalización del sado-masoquismo.

Es probablemente menos peligroso obtener sus kicks (vete a traducir esto)   vicariamente, púdicamente filtrados por la mala fe de los medios…

No todos podemos ser Gilles de Rais*:

“Yo soy una de esas personas para quienes todo lo relacionado con la muerte y el sufrimiento tiene una atracción dulce y misteriosa, una fuerza terrible que empuja hacia abajo… Si lo pudiera describir o expresar, probablemente no habría pecado nunca. Yo hice lo que otros hombres sueñan. Yo soy vuestra pesadilla”

(Gilles de Montmoroncy-Laval, Baron de Rais.)

¿Ah?

El monstruo Barba Azul es nuestra pesadilla. ¿Porqué? ¿Qué podemos hacer?

Pues, hoy en día, poco podemos hacer. Ni siquiera ver en la tele como se le corta una cabeza.. Pero podemos fomentar el odio, es decir organizar un batido de odio para castigar, para vengarnos… y sobre todo para reprimir nuestra pesadilla.

¿Os acordáis de la Semana del Odio en 1984? La diferencia aquí es que el odio se dirige a nuestras propias regiones oscuras, al Eje del Mal interno. Después de una buena orgía de odio virtuoso, nos sentimos mucho mejor, ¿Verdad? Nos purgamos y nos justificamos. Castigamos y reprimimos vicariamente nuestra pesadilla.

(Entre paréntesis: es curioso la indignación tan grande que provoca la pedofilia (que es distinta de la pederastia) habiendo cosas mucho más terribles, extendidas y abominables que merecerían nuestra condenación… (Los Horrores de la Guerra, El Sueño de la Razón). Algunas malas lenguas (Gore Vidal entre otros) sugieren que es un pretexto más para limar lo que nos queda de libertad individual…)

Se está convocando un referéndum para pedir más castigo para los criminales: un referéndum nada menos para que un par de niñatos peligrosos porque frustrados, maleducados y reprimidos, pasen el resto de sus días en la cárcel.

¡Que satisfacción!

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http://www.elpais.com/articulo/sociedad/padres/Marta/Castillo/reclaman/referendum/cadena/perpetua/elpepusoc/20090218elpepusoc_1/Tes

Pido que cada día que pasen en la cárcel sea un infierno para ellos“, dice la madre sobre los implicados en el caso.

El “Señor” (él del amor y perdón, el supuesto ideólogo de nuestra civilización) dijo (supuestamente):

No juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados.

También dijo algo acerca de tirar o no tirar piedras… Pero allí se quedó la cosa… nadie se avergüenza ya de tirar piedras moralistas.

El caso del Monstruo de Amstetten es mucho más jugoso. No solamente reúne los mejores elementos sádicos, pero los colma además con el incesto.

Esclavitud sexual, calabozos secretos, malos tratos y tal, ya representan de por si las fantasías secretas de una enorme parte de la población. El infanticidio menos, creo… espero… ¿Pero el incesto? ¿Este gran tabú? ¿Estaría allí lo atractivo del caso?

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Hasta haber hablado con centenares de pacientes, no me daba cuenta de lo asombrosamente frecuente que es y sigue siendo, el abuso incestuoso de niños y niñas en los hogares. (Y sólo me refiero a lo que se cuenta espontáneamente, no a lo que probablemente se entierra, se reprime o se imagina.)

Se proyecta la culpabilidad real o virtual de cada uno y se la castiga, en la persona del Monstruo de Amstetten… lo que será sin duda, un alivio para una gran parte de la población. Un poco como una sesión con un psicoanalista o una confesión católica (en el primer caso, la penitencia son los honorarios, en el segundo unos Padre Nuestro). Pero el alivio será similar. Y la prensa es casi gratuita.

¿La función chamánica de los medios?

Y si encima podemos juntarnos democráticamente y en sagrado referéndum para hacer sufrir más todavía a los malhechores sexuales, nuestro dicho será inmenso.

¡Vengadores seremos, libres de pecado! *

* “Yo, Gilles de Rais, confieso que todo de lo que se me acusa es verdad. Es cierto que he cometido las más repugnantes ofensas contra muchos seres inocentes –niños y niñas- y que en el curso de muchos años he raptado o hecho raptar a un gran número de ellos –aún más vergonzosamente he de confesar que no recuerdo el número exacto- y que los he matado con mi propia mano o hecho que otros mataran, y que he cometido con ellos muchos crímenes y pecados”. “Confieso que maté a esos niños y niñas de distintas maneras y haciendo uso de diferentes métodos de tortura: a algunos les separé la cabeza del cuerpo, utilizando dagas y cuchillos; con otros usé palos y otros instrumentos de azote, dándoles en la cabeza golpes violentos; a otros los até con cuerdas y sogas y los colgué de puertas y vigas hasta que se ahogaron. Confieso que experimenté placer en herirlos y matarlos así. Gozaba en destruir la inocencia y en profanar la virginidad. Sentía un gran deleite al estrangular a niños de corta edad incluso cuando esos niños descubrían los primeros placeres y dolores de su carne inocente”. “Contemplaba a aquellos que poseían hermosa cabeza y proporcionados miembros para después abrir sus cuerpos y deleitarme a la vista de sus órganos internos y muy a menudo, cuando los muchachos estaban ya muriendo, me sentaba sobre sus estómagos, y me complacía ver su agonía…”. “Me gustaba ver correr la sangre, me proporcionaba un gran placer. Recuerdo que desde mi infancia los más grandes placeres me parecían terribles. Es decir, el Apocalipsis era lo único que me interesaba. Creí en el Infierno antes de poder creer en el Cielo. Uno se cansa y aburre de lo ordinario. Empecé matando porque estaba aburrido y continué haciéndolo porque me gustaba desahogar mis energías. En el campo de batalla el hombre nunca desobedece y la tierra toda empapada de sangre es como un inmenso altar en el cual todo lo que tiene vida se inmola interminablemente, hasta la misma muerte de la muerte en sí. La muerte se convirtió en mi divinidad, mi sagrada y absoluta belleza. He estado viviendo con la muerte desde que me di cuenta de que podía respirar. Mi juego por excelencia es imaginarme muerto y roído por los gusanos”.

ESPAÑA-CRIMEN

(NO…

… NO SE ESTÁN MANIFESTANDO A FAVOR DEL DERECHO DE LOS HABITANTES DE GAZA A SUS PROPIOS YACIMIENTOS DE GAS NATURAL…)


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