La linterna de Diógenes

BILBAO

Posted in Uncategorized by lalinternadediogenes on diciembre 18, 2009

Hemos estado en Bilbao, durante el puente de la maculada constitución,  y nos ha gustado mucho.

Es como ir al extranjero sin salir de casa.

Para alguien como yo, que disfruta del lenguaje, encontrar todo escrito en dos lenguas, es una gozada, sobre todo cuando se trata de un idioma tan antiguo y misterioso como lo es el euskera…

A los españoles residuales – los que describe Brennan en South from Granada, que no creen que los extranjeros puedan comunicar entre ellos ya que no hablan castellano – eso del vascuence resulta sumamente irritante.

Ellos, como se dice, se lo pierden.

El monoglotismo bunkeroide es una minusvalía más.

Decía el Dr, Johnson:

I am always sorry when any language is lost, because languages are the pedigrees of nations.

Allí Bilbao se dice Bilbo – pero de Baggins poco – y de lo que llevaba la Invencible para convencer a los herejes ingleses, menos todavía.


Tampoco era así el ambiente, en absoluto:

http://www.youtube.com/watch?v=uC2tnJm6GZw&NR=1&feature=fvwp

Teníamos un hotel muy recomendable… ¡EFICAZMENTE INSONORIZADO!.. y una habitación con vistas a la Ría.

Tenía cristales azules, lo que daba una luz subacuatica a la habitación.


Bilbao parece próspero.

Pocos mendigos. Ausencia total de Kleenex on los semáforos. Ningún gorrilla. Los inmigrantes según se ve, tienen trabajo – por muy mal pagado que sea, pero trabajo.

Y muy limpio. En cuatro días: sólo un zurullo… y perros hay muchos… y casa nada de basura tirado al suelo.

Todo un ejemplo para Dog-shit City.

Construcciones bien hechas, también las aceras y barandillas.

No nos llovió… pero creo que si lo hubiera hecho, no se hubieran formado charcos venecianas en las calles.

Carriles bici hay, sin temibles postes de acero esperando tu caída y conmoción cerebral.

Muchos árboles.

Muchos bancos públicos.

La gente muy amable.

Comida excelente.

Trato sin servilismo/esnobismo/comercialismo-seudo-gastronómico.

Siempre hay un camarero dispuesto a explicar como se prepara la merluza.

No es costumbre dejar propinas; (A man’s a man for a’ that).

Se huele el trabajo duro y el respeto al trabajo y se ve el trabajo bien hecho.

Las estatuas suelen ser de acero masivo. Bilbao es un lugar de altos hornos y minas, de astilleros y navegantes. Industria. Pesada.


Me dicen que la Comunidad Autonómica ayuda a muchos proyectos, incluso si demuestran imaginación.

Bilbao tiene también mucho de matriarcal. Las mujeres están en todas partes. Circulan sin miedo. Fuman y trabajan mucho.

En Bilbao se fuma mucho. La absurda y totalitaria ley prohibiendo fumarse un cigarro después de una comida no ha cuajado.

¿Cuando se va prohibir las bolsas de plástico? ¿O los coches que pueden exceder los límites de velocidad? ¿O las corridas de toros? (¿Civilizarán los catalanes a  franceses y españoles?)

Yo no fumo, pero allí, el humo ajeno no molestaba en los restaurantes.

¿Habrá sido la ventilación?

La Parte Vieja de la ciudad, el sábado por la noche (y encima puente + fútbol), era un baccanal.

Sobre la Ría se han lanzado muchos puentes. Uno de ellos peatonal. Todos interesantes. Tanto puente demuestra creo, unas ganas de comunicar, unos lazos de solidaridad.


La Ría es de marea: se siente que la apertura al mar y al mundo entero está cerca. Esto añade un cierto saudade a la austeridad norteña de la ciudad.


En la orilla izquierda, está el Guggenheim.

Un castillo de titanio original y imponente desde fuera… relativamente pobre y feo desde dentro, con un fengshui desequilibrante y angustiante.


Mucha tomadura de pelo audiovisual. Colección permanente de pinturas bastante pobre.

Ahórrate los 11€.

Más digno de visita es el Museo de Arte.

Todo muy bien expuesto (luz, espacio, distribución.)

¡Unas pequeñas maravillas primitivas, catalanas, francesas y aragonesas!

Todo bien, incluso los inevitables pintores locales: caseríos, traineras y nobles campesinos con txapela.

Casi ninguna gilipollez estilo Reina Sofía.

Estaba prestado un Lucian Freud muy interesante.


Nos tocó una exposición monográfica: Murillo Jovén.

Siempre había huido de Murillo, no por su pintura sino por su religiosidad.

No sabía que se llamaba Morillo. Ni cuanto le gustaba tomar el pelo a la Iglesia (y ganarse la sopa)  con todos estos lienzos de santos estáticos mirando sanpaku al cielo con caras tontas, como pidiendo limosnas divinas.


Tampoco sabía que no era un pintor costumbrista sino un humanista defensor de los pobres, ni que era tan sensual (sus Magdalenas renunciando a los placeres de la carne, tetas al aire, son todo los sexy que era posible supongo, pintar en aquel momento tan católico.)

http://www.youtube.com/watch?v=gldlyTjXk9A

Sin hablar de la Señora Potiphar: ¡ Que cabreo! (Hell hath no fury like a woman scorned)


¡Aupa Murillo!

Bilbao tiene un sistema de comunicación eficiente y bien pensado.

La gente pincha sus billetes de tranvía antes de subir. Controles no vimos ninguno. Ni tramposos.

Los automovilistas también parecen disciplinados (paran en los semáforos y en los pasos de peatones, no pitan puerilmente, no aparcan en doble fila ni en las aceras….)

Hay pocas motos.

Bien todo.

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