La linterna de Diógenes

DIENTES (DE LECHE)… LÍDERES… Y BELLWETHERS

Posted in Uncategorized by lalinternadediogenes on septiembre 20, 2010

Es sorprendente… para mí por lo menos… la cantidad de clínicas dentales que se están abriendo.

En casi cada esquina…

De los tiempos del breve conato de socialismo (1) en España, cada vez que un trabajador se quedaba parado, se abría un bar. No creo que nada parecido les esté pasando hoy en día a los odontólogos…

… No queda apenas rasgos de socialismo y no hay tampoco muchos dentistas haciendo cola delante del INEM…

En los últimos años del siglo pasado y a principios de este, al entrar España en el mundo globalizado, las agencias inmobiliarias y las oficinas de usura hipotecaria brotaban como setas venenosas después de una lluvia ácida.

Han desaparecido con igual velocidad: la codicia rompió el saco…

Muchos de los locales abandonados por estos usureros han sido adaptados a la venta y contratación de teléfonos móviles; así de grande es la necesidad de un incesante contacto humano en una sociedad de consumidores atomizados y competidores… ¡Un buen negocio!…

También tuvimos (y tenemos…) una plétora de tiendecillas con nombres orientales, todos “Más barato que en el mato”, donde se vendía y se sigue vendiendo, toda clase de pacotilla electrónica, pero que han sido suplantados casi todos, por bazares chinos o marroquíes… Y supermercados alemanes.

En este momento podemos observar una creciente racha de herbolarios que ofrecen productos y terapias cada vez más exóticamente improbables.

Y de sex-shops cada vez más anafrodisíacos.

Todo esto se comprende: la crueldad del neo-liberalismo… la desregulación y la llegada de inmigrantes emprendedores con iniciativa comercial… luego el anhelo de productos naturales, orgánicos, ecológicos en una sociedad de plástico, precocinados y pantallas… y finalmente la creciente miseria sexual…

Se puede comprender el número de ópticos … las pantallas de todo tipo y las luces fuertes predominan en la vida cotidiana .. . y lo que la  ciudadanía suele comer, suele ser altamente hepatóxico…

Pero… ¿CLINICAS DENTALES?

http://www.boredpanda.com/worst-logo-fails-ever/

¿Porqué?

No puede ser por la creciente prosperidad de la ciudadanía. La ciudadanía está arruinada y los corruptos y cínicos depredadores que explotan la crisis de los desafortunados, no visitan dentistas de barrio.

¿Será por culpa de la malnutrición que se padecía en los tiempos de la dictadura? ¿O sea, por las deficiencias que han sufrido las personas que ahora tienen unos 60 o 70 años, o más… personas que ahora estarían buscando soluciones dentales?… ¿Multitudinariamente?… ¿De pronto?… ¿Fomentando así la apertura repentina de docenas de clínicas dentales?…

No creo.

En el mejor de los mundos, se visita el dentista cada seis meses, para un chequeo, una limpieza. Una o dos veces en la vida, es necesario “arreglarse la boca” (normalmente después de años de abandono y abuso).

Y por supuesto, cuando hay dolor de muelas.¡Genial Chagall!

No, no hay bastante españoles con las dolencias suficientes para justificar tantas clínicas.

¡Es la ortodoncia!

Raro es ver una persona joven – o no tan joven – sin una jaula de metal en la boca.

Es de suponer que, como hace 40 o 50 años la ortodoncia no estaba masificada, todas los personas mayores de 40 años tenemos como consecuencia inevitable, los dientes torcidos, cruzados, desiguales, irregulares y grotescamente asimétricos…

¡Vamos!

Podemos tener bocas problemáticas. Somos niños de las guerras y de la malnutrición, nos han puesto vacunas comprometidas. Nuestros dientes sin embargo, han crecido simétricamente y en su sitio, por muy podridos que estén…

A los jóvenes usamercanos llamados a filas en 1.940 y a quienes no les quedaba más de 16 piezas en sus bocas, se les declaraba no aptos para el servicio…

… Más tarde tuvieron que bajar el listón…

¡16 dientes!… la mitad solamente de los que se tiene normalmente…

(The War and Intimate History 1941-1945 by Geoffrey C. Ware and Ken Burns.)

Si los dientes de las generaciones anteriores han salido más o menos en su sitio, por muy podridos que hayan estado… ¿Porqué de pronto se necesita tanta ortodoncia?

¿Será que queremos que nuestras hijas y nuestros hijos tengan unas sonrisas tan hollywoodianas como los políticos usamericanos y Fox News? ¿Para mejorar sus posibilidades de venderse en el mercado laboral, estar sobrados de autoestima (en otras palabras: no tener modales, ser agresivos, arrogantes, competitivos, insolidarios…) o encontrar las medias naranjas cuyas bocas perfectas encajarán con las suyas?

Posible… Lo que es obvio es que los dientes les están saliendo de manera caótica…

Y los dientes: ¿Qué son?

Son la flor de los huesos.

(Los huesos dependen de la energía jing (esencia) del Riñón. Claro está, si el jing es deficiente, tendremos los dientes sueltos, frágiles. y propensos a la caries. Se nos caerán fácilmente.

(El Riñón, la herencia genética y el sistema inmunitario, gobierna los huesos… y los dientes son la flor de los huesos… son el yang del Riñón.

(Malnutrición, exceso de actividad sexual, abuso de drogas y alcohol, miedo y aprensión, abortos y/o demasiados partos, agotamiento físico y/o mental, cortisona, alimentación deficiente, vejez, mala genética y más cosas todavía, pueden afectar al Riñón y por tanto a la boca… pero no hacen que las piezas crezcan fuera de los sitios que había previsto la programación genética…)

Habernos llenado la boca de amalgamas de mercurio y plata en la lucha contra la caries, era comprensible en su momento, aunque poco aconsejable… pero nuestros dientes cuando iban mal, eran sólo débiles, no había, físicamente, materia para ortodoncia. Ni lugar. Ni falta.

Las correspondencias entre los dientes y los diferentes órganos del cuerpo han sido constatado de manera clara: esta es una simplificación según el gran Reinhard Voll:

(Hay autoridades que mantienen incluso que los dientes son una vía de eliminación, que al caer, nos liberan de miasmas, intoxicaciones, secuelas de vacunas, traumas y similares… y que al repararlos, se está reteniendo muchas cosas indeseables en el sistema…)

No carece de cierta lógica.

¿Es posible que haya sido un error abandonar la dentistería tradicional… que consistía en arrancar sin más, cualquier pieza problemática?… ¿Que todo esto de empastes, endodoncias, implantes y quitar sarro, sea una equivocación?… ¿Algo contra-naturaleza?…

Pero todos queremos sonreír… y en una sociedad donde todo es apariencia, las sonrisas de sapo son poco atractivas, poco comerciales:

…Y queremos seguir comiendo chuletas de buey gallego, tostadas, almendras y ensaladas crujientes…

La naturaleza tal vez haya programado las bocas para que, después de una cierta edad, la gente se alimentara de cosas blandas y de fácil digestión, alargando así la vida…

Tal vez…

Es obvio que un anciano no necesita la misma nutrición que un adolescente. La energía de su Estómago no es la misma. Es frágil, como la de un niño pequeño… Sin dientes, no se puede roer cosas crudas ni duras, ni, por ejemplo, moler carne…

¿Cuantas enfermedades geriátricas se pueden relacionar con la comida?…

… Estreñimiento y otros problemas gastro-intestinales, diabetes, problemas de corazón y de la circulación, hipertensión, reuma, osteoporosis…

Normalmente los ancianos – como todo el mundo en el mundo rico – comemos mucho más de lo que necesitamos, lo que en una persona mayor es más perjudicial que en una joven.

Comemos mucho más de lo podríamos haber podido masticar de habernos caído los dientes en su debido tiempo, como dicta, parece ser, la naturaleza… Así, masticando con los dientes que han salvado los hábiles dentistas, ingerimos muchos alimentos indigestos que causan muchas molestias cuando no enfermedades…

Solución:

¡Sopas, purés de verdura, gachas, caldos, huevos, pescado! Todo fácil de masticar, incluso entre encías, todo fácil de digerir…

!Y vivir hasta los cien años¡… ¡O más!…

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¿Y para la osteoporosis?

¡Cinco reglas!

1. MUCHA VERDURA DE HOJA VERDE

2. UN PUÑADO DE SÉSAMO O SIMILAR CADA DÍA

3. UN POCO DE LUZ SOLAR EN LA CARA Y EN LAS MANOS

4. EJERCICIO SUAVE DIARIO, PARA FIJAR EN LOS HUESOS EL CALCIO QUE ESTÁ EN LA SANGRE

5. EVITAR LECHE Y QUESO: PROVOCAN OSTEOPOROSIS

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Repito: sólo hay que constatar cuales son las enfermedades más comunes en los ancianos y relacionarlas con la comida errónea:

¿Qué es lo que daña a los órganos?

En la vida cotidiana, estamos sometidos más que nunca, a un sinfín de toxinas y venenos…

http://www.youtube.com/watch?v=7JbALjmopRo

Radioactividad, pesticidas, plásticos, microondas, teléfonos móviles, metales pesados, cortisona, coletazos de guerras químicas y biológicas, contaminación eléctrica, contaminación ambiental, bencina, teflón, antidepresivos, anestesias, hormonas sintéticas, antibióticos, transgénicos, juguetes made in China, aditivos alimenticios, ruido, artículos de limpieza petroquímicos, amianto, flúor, cloro… estrés…

Incluso se dice que las toxinas que se respiran por los pulmones y la piel, dentro de una casa o de un edificio, son cinco veces peores que al aire libre…

… O lo que queda de aire libre, ya que todo se está privatizando…

¡Imagínate un hospital… o un gimnasio!

(Como decía Samuel Goldwyn: A hospital is no place for sick people…

(Podríamos ir más lejos y decir que un gimnasio no es un lugar para personas sanas…)

Hay una gran (y por supuesto, presunta) culpable: La Leche…

Consultar:

http://www.aimdigital.com.ar/ver_noticias.php?id_nota=101824

La leche, con su sobredosis de hormonas de crecimiento, está creando un echatepayá en las bocas de las nuevas generaciones… además de osteoporosis en las viejas… intolerancias alimenticias en todo el mundo… obesidad en los niños indefensos…

Más se va al sur, peores son sus efectos. Estas afro-usamericanas tipo Lo Que El Viento Se Llevó, no se ven en África… Hasta Alí-el-más-grande engordaba entre combates, comiendo helados …

Los pueblos mediterráneos sufren más los estragos lácteos que los nórdicos. (Se podría tal vez explicar así la conocida mala leche de los franceses por su consumo excesivo de leche y queso… y la cuisine au beurre…)

(Francia es un país donde, en vez de decir, por ejemplo “¡Hostias¡”, se dice ¡La vache!… Y une vacherie, en ciertos contextos también, equivale más o menos a “una putada”.)

Curiosamente, los anglosajones les llaman Pigs…

La vaca llegó aquí al sur con los últimos años de Franco… Se le consideraba un poco como una cabra grande … se le decía “una suiza”… (a la vaca, no a Franco… las comparaciones animales con el Shogun Gudalburu eran más bien mega-caprinas…)

Mientras tanto, en los pueblos, el pastor todavía pasaba por la mañana, recogía cabras en las casas, las llevaba a pastar por los secanos, debajo de los olivos, en los bordes de los caminos,… y las devolvía por la tarde para ser ordeñadas…

El cabrero con sus ojos de solitario demente y las cabras con sus ojos satánicas de intenciones traviesas, se entendían perfectamente gracias a gritos y ruidos, su lenguaje común, y al incesante lanzamiento underarm de piedras, con una puntería asombrosa, para controlar tan anárquica manada… iban como un contingente de extraterrestres casi amistosos, casi ajenos…

El Valle Lecrín en la memoria…

Tener vacas y vender la leche a la central era (y supongo que sigue siendo) una explotación vil y desvergonzada de los minifundistas, por parte de la Puralechedevaca…

Mejor era haberse ido a Alemania y vuelto cada navidad con D’Marks en el bolsillo y un BMW… para hacer un niño nuevo, trabajar un poco en la casa que se estaba haciendo… y chulear un poco en el Gran Bar…

E’paña… La emigración en la memoria…

(Y en el olvido)

http://www.youtube.com/watch?v=F108veDL4i0&feature=related

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Ahora que mandan los mercados, tenemos:

Desregulación: importación…

… Dice un periódico gallego:

En 2008, llegaron a España más de 816.461 toneladas de leche y nata sin concentrar, por un valor superior a 377,5 millones de euros.

Si Señora, mucha de la leche que se bebe en España no es de aquí de España…

Si Señora, la leche es dinero y al dinero no le importa envenenar a la población…

Si Señora, así se explotan sus instintos maternos… Por sus emociones y sus buenas intenciones, puede ser Usted cómplice de un desastre físico generacional…

A ver si un día se dé Usted cuenta Señora, que sus hijos no son becerros…

¡Después del destete, ni una gota de leche más!…

… Ni es Usted una bovina (pero si lo va pareciendo poco a poco, puede ser por haber tomado toda la leche que le recomendaba el yatrogenio, la vecina y el televisor…)

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Si uno quiere ver una sonrisa con dientes perfectos, basta con comprar unos kleenex en el próximo semáforo…

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¿Y todo esto? … ¿Qué tiene que ver con los líderes?

¿Y un bellwether qué coño es?

Pues hablar de cabras me ha hecho pensar en ovejas.

(No se deshace uno tan fácilmente de una educación bíblica… algo de la madrasah protestante se pega… )

Mateo 25, 31-46

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: – 31Cuando venga en su gloria el Hijo del hombre y todos los ángeles con él, se sentará en el trono de su gloria 32y serán reunidas ante él todas las naciones. Él separará a unos de otros, como el pastor separa las ovejas de las cabras. 33Y pondrá las ovejas a su derecha y las cabras a su izquierda. 34Entonces dirá el rey a los de su derecha: «Venid vosotros, benditos de mi Padre; heredad el reino preparado para vosotros desde la creación del mundo. (…) 41Y entonces dirá a los de su izquierda: «Apartaos de mí, malditos; id al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. (…) 46Y éstos irán al castigo eterno y los justos a la vida eterna.

Así, ya sabéis, hay que ser buenos borregos… Predestinación o no… Sino vais a terminar como un usamericano en siete…

… ¡Debajo del umbral de la pobreza!… ¡Perdedores!…

¿Y un bellwether?

No tiene traducción que yo sepa… como tantas otras expresiones y palabras que no son cristianas…

(Más arriba, por ejemplo, he dicho que el pastor lanzaba sus piedras underarm, es decir que las lanzaba con “un movimiento del brazo de atrás hacia adelante, desde debajo del hombro sin levantar el brazo por encima”…)

No encuentro traducción…

¿Y porqué  no “líderes”?

Veamos:

“Jefe ” da la idea de un patrón, un encargado, un indio notable…

“Cacique” hace pensar a capo…

Caudillo” a… pues bien… al Caudillo…

“Director” es demasiado administrativo…

“Presidente” da la idea de alguien corrupto y/o inútil y que tiene que pertenecer a una iglesia y ser eligido por su aspecto y la pureza de su vida familiar…

Führer, se excluye de oficio, por la asociación hitleriana… daba la idea de un conductor o guía…

Duce sería ridículo…

(Gran) Timonel ya estaba copado…

¿Qué hacer?

Sería imposible definir Bilderberg como una reunión de (Jefes, Directores, Caciques, Caudillos, Presidentes, Führers, Duces y Timoneles…) por muy acertada que fuera la descripción… Suena muy mal… ofendería al electorado…

Leader se pronuncia y se escribe líder y significa: él que va delante, el más importante, por definición, un “ganador”… Y sobre todo, no conlleva (todavía, y no sé porque) ninguna asociación político-criminal…

Hay pocos verdaderos líderes en el mundo… y parece que casi todos nos lideran en el sentido equivocado… pero algo  lideran…

Hace falta bastante personalidad para ser líder… y algunas veces, pocos escrúpulos… suelen ser díficiles de controlar desde el verdadero poder… loose cannons… muchas veces terminan mal… por culpa de su rectitud: Mossadegh, Arbenz, Sukarno, Lumumba, Torrijos… entre otros…

El bellwether por su parte, es un carnero castrado a cuyo cuello se le cuelga un cencerro… Va por delante de la manada y  los demás ovinos siguen su din-don y no se pierden ni se aparten del camino…

Un chollo para el pastor.

Como están castrados, no hay ningún riesgo de rebelión por parte de los bellwethers, ni iniciativa propia ni comportamiento políticamente incorrecto, ni nada que salga de las ideas recibidas, el idealismo pequeño-burgués y el patriotismo… Son seres infinitamente aburridos que carecen de imaginación y de creatividad…

Existen muchos mansos bellwethers. Suelen llevar corbatas en vez de cencerros.

Los pastores mundiales, el Banco Mundial, la FMI, la OMS, la OTAN, la ONU, los Mercados, etc. les cuelgan a los cuellos de estos obedientes animales, sus cencerros de autoridad administrativa debidamente elegida… y los pueblos les siguen mansa- y democráticamente hacia los esquiladores… y de allí hacia los mataderos…

To bee or not to bee

din-don

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(1)

 Socialismo:

Albert Einstein

Monthly Review, Nueva York, mayo de 1949. Felipe Pérez Martí, Einstein y el comunismo

¿Debe quien no es un experto en cuestiones económicas y sociales opinar sobre el socialismo? Por una serie de razones creo que sí.

Permítasenos primero considerar la cuestión desde el punto de vista del conocimiento científico. Puede parecer que no haya diferencias metodológicas esenciales entre la astronomía y la economía: los científicos en ambos campos procuran descubrir leyes de aceptabilidad general para un grupo circunscrito de fenómenos para hacer la interconexión de estos fenómenos tan claramente comprensible como sea posible. Pero en realidad estas diferencias metodológicas existen. El descubrimiento de leyes generales en el campo de la economía es difícil porque la observación de fenómenos económicos es afectada a menudo por muchos factores que son difícilmente evaluables por separado. Además, la experiencia que se ha acumulado desde el principio del llamado período civilizado de la historia humana —como es bien sabido— ha sido influida y limitada en gran parte por causas que no son de ninguna manera exclusivamente económicas en su origen. Por ejemplo, la mayoría de los grandes estados de la historia debieron su existencia a la conquista. Los pueblos conquistadores se establecieron, legal y económicamente, como la clase privilegiada del país conquistado. Se aseguraron para sí mismos el monopolio de la propiedad de la tierra y designaron un sacerdocio de entre sus propias filas. Los sacerdotes, con el control de la educación, hicieron de la división de la sociedad en clases una institución permanente y crearon un sistema de valores por el cual la gente estaba a partir de entonces, en gran medida de forma inconsciente, dirigida en su comportamiento social.

Pero la tradición histórica es, como se dice, de ayer; en ninguna parte hemos superado realmente lo que Thorstein Veblen llamó «la fase depredadora» del desarrollo humano. Los hechos económicos observables pertenecen a esa fase e incluso las leyes que podemos derivar de ellos no son aplicables a otras fases. Puesto que el verdadero propósito del socialismo es precisamente superar y avanzar más allá de la fase depredadora del desarrollo humano, la ciencia económica en su estado actual puede arrojar poca luz sobre la sociedad socialista del futuro.

En segundo lugar, el socialismo está guiado hacia un fin ético-social. La ciencia, sin embargo, no puede establecer fines e, incluso menos, inculcarlos en los seres humanos; la ciencia puede proveer los medios con los que lograr ciertos fines. Pero los fines por sí mismos son concebidos por personas con altos ideales éticos y —si estos fines no son endebles, sino vitales y vigorosos— son adoptados y llevados adelante por muchos seres humanos quienes, de forma semi-inconsciente, determinan la evolución lenta de la sociedad.

Por estas razones, no debemos sobrestimar la ciencia y los métodos científicos cuando se trata de problemas humanos; y no debemos asumir que los expertos son los únicos que tienen derecho a expresarse en las cuestiones que afectan a la organización de la sociedad. Muchas voces han afirmado desde hace tiempo que la sociedad humana está pasando por una crisis, que su estabilidad ha sido gravemente dañada. Es característico de tal situación que los individuos se sienten indiferentes o incluso hostiles hacia el grupo, pequeño o grande, al que pertenecen. Como ilustración, déjenme recordar aquí una experiencia personal. Discutí recientemente con un hombre inteligente y bien dispuesto la amenaza de otra guerra, que en mi opinión pondría en peligro seriamente la existencia de la humanidad, y subrayé que solamente una organización supranacional ofrecería protección frente a ese peligro. Frente a eso mi visitante, muy calmado y tranquilo, me dijo: «¿Por qué se opone usted tan profundamente a la desaparición de la raza humana?»

Estoy seguro de que hace tan solo un siglo nadie habría hecho tan ligeramente una declaración de esta clase. Es la declaración de un hombre que se ha esforzado inútilmente en lograr un equilibrio interior y que tiene más o menos perdida la esperanza de conseguirlo. Es la expresión de la soledad dolorosa y del aislamiento que mucha gente está sufriendo en la actualidad. ¿Cuál es la causa? ¿Hay una salida?

Es fácil plantear estas preguntas, pero difícil contestarlas con seguridad. Debo intentarlo, sin embargo, lo mejor que pueda, aunque soy muy consciente del hecho de que nuestros sentimientos y esfuerzos son a menudo contradictorios y obscuros y que no pueden expresarse en fórmulas fáciles y simples.

El hombre es, a la vez, un ser solitario y un ser social. Como ser solitario, procura proteger su propia existencia y la de los que estén más cercanos a él, para satisfacer sus deseos personales, y para desarrollar sus capacidades naturales. Como ser social, intenta ganar el reconocimiento y el afecto de sus compañeros humanos, para compartir sus placeres, para confortarlos en sus dolores, y para mejorar sus condiciones de vida. Solamente la existencia de estos diferentes y frecuentemente contradictorios objetivos por el carácter especial del hombre, y su combinación específica determina el grado con el cual un individuo puede alcanzar un equilibrio interno y puede contribuir al bienestar de la sociedad. Es muy posible que la fuerza relativa de estas dos pulsiones esté, en lo fundamental, fijada hereditariamente. Pero la personalidad que finalmente emerge está determinada en gran parte por el ambiente en el cual un hombre se encuentra durante su desarrollo, por la estructura de la sociedad en la que crece, por la tradición de esa sociedad, y por su valoración de los tipos particulares de comportamiento. El concepto abstracto «sociedad» significa para el ser humano individual la suma total de sus relaciones directas e indirectas con sus contemporáneos y con todas las personas de generaciones anteriores. El individuo puede pensar, sentirse, esforzarse, y trabajar por sí mismo; pero él depende tanto de la sociedad —en su existencia física, intelectual, y emocional— que es imposible concebirlo, o entenderlo, fuera del marco de la sociedad. Es la «sociedad» la que provee al hombre de alimento, hogar, herramientas de trabajo, lenguaje, formas de pensamiento, y la mayoría del contenido de su pensamiento; su vida es posible por el trabajo y las realizaciones de los muchos millones en el pasado y en el presente que se ocultan detrás de la pequeña palabra «sociedad».

Es evidente, por lo tanto, que la dependencia del individuo de la sociedad es un hecho que no puede ser suprimido —exactamente como en el caso de las hormigas y de las abejas. Sin embargo, mientras que la vida de las hormigas y de las abejas está fijada con rigidez en el más pequeño detalle, los instintos hereditarios, el patrón social y las correlaciones de los seres humanos son muy susceptibles de cambio. La memoria, la capacidad de hacer combinaciones, el regalo de la comunicación oral han hecho posible progresos entre los seres humanos que son dictados por necesidades biológicas. Tales progresos se manifiestan en tradiciones, instituciones, y organizaciones; en la literatura; en las realizaciones científicas e ingenieriles; en las obras de arte. Esto explica que, en cierto sentido, el hombre puede influir en su vida y que puede jugar un papel en este proceso el pensamiento consciente y los deseos.

El hombre adquiere en el nacimiento, de forma hereditaria, una constitución biológica que debemos considerar fija e inalterable, incluyendo los impulsos naturales que son característicos de la especie humana. Además, durante su vida, adquiere una constitución cultural que adopta de la sociedad con la comunicación y a través de muchas otras clases de influencia. Es esta constitución cultural la que, con el paso del tiempo, puede cambiar y la que determina en un grado muy importante la relación entre el individuo y la sociedad como la antropología moderna nos ha enseñado, con la investigación comparativa de las llamadas culturas primitivas, que el comportamiento social de seres humanos puede diferenciar grandemente, dependiendo de patrones culturales que prevalecen y de los tipos de organización que predominan en la sociedad. Es en esto en lo que los que se están esforzando en mejorar la suerte del hombre pueden basar sus esperanzas: los seres humanos no están condenados, por su constitución biológica, a aniquilarse o a estar a la merced de un destino cruel, infligido por ellos mismos.

Si nos preguntamos cómo la estructura de la sociedad y de la actitud cultural del hombre deben ser cambiadas para hacer la vida humana tan satisfactoria como sea posible, debemos ser constantemente conscientes del hecho de que hay ciertas condiciones que no podemos modificar. Como mencioné antes, la naturaleza biológica del hombre es, para todos los efectos prácticos, inmodificable. Además, los progresos tecnológicos y demográficos de los últimos siglos han creado condiciones que están aquí para quedarse. En poblaciones relativamente densas asentadas con bienes que son imprescindibles para su existencia continuada, una división del trabajo extrema y un aparato altamente productivo son absolutamente necesarios. Los tiempos —que, mirando hacia atrás, parecen tan idílicos— en los que individuos o grupos relativamente pequeños podían ser totalmente autosuficientes se han ido para siempre. Es solo una leve exageración decir que la humanidad ahora constituye incluso una comunidad planetaria de producción y consumo.

Ahora he alcanzado el punto donde puedo indicar brevemente lo que para mí constituye la esencia de la crisis de nuestro tiempo. Se refiere a la relación del individuo con la sociedad. El individuo es más consciente que nunca de su dependencia de sociedad. Pero él no ve la dependencia como un hecho positivo, como un lazo orgánico, como una fuerza protectora, sino como algo que amenaza sus derechos naturales, o incluso su existencia económica. Por otra parte, su posición en la sociedad es tal que sus pulsiones egoístas se están acentuando constantemente, mientras que sus pulsiones sociales, que son por naturaleza más débiles, se deterioran progresivamente. Todos los seres humanos, cualquiera que sea su posición en la sociedad, están sufriendo este proceso de deterioro. Los presos a sabiendas de su propio egoísmo, se sienten inseguros, solos, y privados del disfrute ingenuo, simple, y sencillo de la vida. El hombre sólo puede encontrar sentido a su vida, corta y arriesgada como es, dedicándose a la sociedad.

La anarquía económica de la sociedad capitalista tal como existe hoy es, en mi opinión, la verdadera fuente del mal. Vemos ante nosotros a una comunidad enorme de productores que se están esforzando incesantemente privándose de los frutos de su trabajo colectivo —no por la fuerza, sino en general en conformidad fiel con reglas legalmente establecidas. A este respecto, es importante señalar que los medios de producción —es decir, la capacidad productiva entera que es necesaria para producir bienes de consumo tanto como capital adicional— puede legalmente ser, y en su mayor parte es, propiedad privada de particulares.

En aras de la simplicidad, en la discusión que sigue llamaré «trabajadores» a todos los que no compartan la propiedad de los medios de producción — aunque esto no corresponda al uso habitual del término. Los propietarios de los medios de producción están en posición de comprar la fuerza de trabajo del trabajador. Usando los medios de producción, el trabajador produce nuevos bienes que se convierten en propiedad del capitalista. El punto esencial en este proceso es la relación entre lo que produce el trabajador y lo que le es pagado, ambos medidos en valor real. En cuanto que el contrato de trabajo es «libre», lo que el trabajador recibe está determinado no por el valor real de los bienes que produce, sino por sus necesidades mínimas y por la demanda de los capitalistas de fuerza de trabajo en relación con el número de trabajadores compitiendo por trabajar. Es importante entender que incluso en teoría el salario del trabajador no está determinado por el valor de su producto.

El capital privado tiende a concentrarse en pocas manos, en parte debido a la competencia entre los capitalistas, y en parte porque el desarrollo tecnológico y el aumento de la división del trabajo animan la formación de unidades de producción más grandes a expensas de las más pequeñas. El resultado de este proceso es una oligarquía del capital privado cuyo enorme poder no se puede controlar con eficacia incluso en una sociedad organizada políticamente de forma democrática. Esto es así porque los miembros de los cuerpos legislativos son seleccionados por los partidos políticos, financiados en gran parte o influidos de otra manera por los capitalistas privados quienes, para todos los propósitos prácticos, separan al electorado de la legislatura. La consecuencia es que los representantes del pueblo de hecho no protegen suficientemente los intereses de los grupos no privilegiados de la población. Por otra parte, bajo las condiciones existentes, los capitalistas privados inevitablemente controlan, directa o indirectamente, las fuentes principales de información (prensa, radio, educación). Es así extremadamente difícil, y de hecho en la mayoría de los casos absolutamente imposible, para el ciudadano individual obtener conclusiones objetivas y hacer un uso inteligente de sus derechos políticos.

La situación que prevalece en una economía basada en la propiedad privada del capital está así caracterizada en lo principal: primero, los medios de la producción (capital) son poseídos de forma privada y los propietarios disponen de ellos como lo consideran oportuno; en segundo lugar, el contrato de trabajo es libre. Por supuesto, no existe una sociedad capitalista pura en este sentido. En particular, debe notarse que los trabajadores, a través de luchas políticas largas y amargas, han tenido éxito en asegurar una forma algo mejorada de «contrato de trabajo libre» para ciertas categorías de trabajadores. Pero tomada en su conjunto, la economía actual no se diferencia mucho de capitalismo «puro». La producción está orientada hacia el beneficio, no hacia el uso. No está garantizado que todos los que tienen capacidad y quieran trabajar puedan encontrar empleo; existe casi siempre un «ejército de parados». El trabajador está constantemente atemorizado con perder su trabajo. Desde que parados y trabajadores mal pagados no proporcionan un mercado rentable, la producción de los bienes de consumo está restringida, y la consecuencia es una gran privación. El progreso tecnológico produce con frecuencia más desempleo en vez de facilitar la carga del trabajo para todos. La motivación del beneficio, conjuntamente con la competencia entre capitalistas, es responsable de una inestabilidad en la acumulación y en la utilización del capital que conduce a depresiones cada vez más severas. La competencia ilimitada conduce a un desperdicio enorme de trabajo, y a esa amputación de la conciencia social de los individuos que mencioné antes.

Considero esta mutilación de los individuos el peor mal del capitalismo. Nuestro sistema educativo entero sufre de este mal. Se inculca una actitud competitiva exagerada al estudiante, que es entrenado para adorar el éxito codicioso como preparación para su carrera futura.

Estoy convencido de que hay solamente un camino para eliminar estos graves males: el establecimiento de una economía socialista, acompañado por un sistema educativo orientado hacia metas sociales. En una economía así, los medios de producción son poseídos por la sociedad y utilizados de una forma planificada. Una economía planificada que ajuste la producción a las necesidades de la comunidad, distribuiría el trabajo a realizar entre todos los capacitados para trabajar y garantizaría un sustento a cada hombre, mujer, y niño. La educación del individuo, además de promover sus propias capacidades naturales, procuraría desarrollar en él un sentido de la responsabilidad para sus compañeros-hombres en lugar de la glorificación del poder y del éxito que se da en nuestra sociedad actual.

Sin embargo, es necesario recordar que una economía planificada no es todavía socialismo. Una economía planificada puede estar acompañada de la completa esclavitud del individuo. La realización del socialismo requiere solucionar algunos problemas sociopolíticos extremadamente difíciles: ¿cómo es posible, con una centralización de gran envergadura del poder político y económico, evitar que la burocracia llegue a ser todopoderosa y arrogante? ¿Cómo pueden estar protegidos los derechos del individuo y cómo asegurar un contrapeso democrático al poder de la burocracia?

2 comentarios

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  1. violet manzi said, on diciembre 12, 2011 at 10:04 pm

    Es la primera vez que veo que alguien mezcla peras, manzanas, hojas, leche, caca de las suelas del zapato, pelusas de ombligo, cerezas, frustraciones, silogismos ilógicos, enojo, pseudo-intelectualismo, etc, formando un puré putrefacto de pura mierda literaria! es que hombre, te pasaste. Al menos deja respirar entre cada estupidez que escribes, como para dar tiempo y no dudar tanto de tu sanidad mental, pero no das tregua, cada estupidez peor que la anterior.
    y la parte de los dientes, en verdad… a mi me daría vergüenza subir un articulo así, un bodrio sin ilación… ahora si lo que pretendías era netamente irónico, insalvable y fuera de toda logística… mmm, no sé en verdad. Tu mente funciona en un mundo paralelo, alejado de la realidad.

    saludos

    • lalinternadediogenes said, on diciembre 13, 2011 at 5:30 pm

      Gracias, Violeta, por tu agudo comentario.
      Contestas con tanta vehemencia que me das la impresion de que te he ofendido en algo. No me puedo imaginar como.
      ¿Tal vez eres dentista? ¿O médica? ¿O nutricionista? ¿O tomas hormonas sintéticas? ¿Eres ganadera? Tienes dinero invertido en la Puleva? ¿O eres erudita? ¿O no puedes sonreir? ¿Qué no te gustan los inmigrantes? ¿O tienes un fuerte apego al sistema democrático actual y a nuestros elegidos?
      ¿O tal vez lo que dice Einstein de la democracia te repugna?
      ¡Misterio!
      Hay sin embargo, una solución muy sencilla: si no te gusta estas cosas, no leerlas… a menos de ser masoquista…
      Mientras tanto, “Disculpen las Molestias”, como se dice.
      Un saludo perplejo,
      lalinterna.


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