La linterna de Diógenes

CATEQUESIS

Posted in Uncategorized by lalinternadediogenes on noviembre 25, 2011

 UNA CATEQUESIS…  DE CLISÉS

Uno de mis autores favoritos es el irlandés Myles na’Gcopaleen (1911-66). (1)

Escribía  además de novelas, una columna en The Irish Times.

Algunos de sus artículos están recopilados en

The Best Of Myles (Ed.Picador ).

Es de los pocos autores que pueden hacer que tu mujer proteste cuando estás leyendo y riéndote en la cama mientras ella se está conciliando el sueño.

Mi mujer: ¿Qué estás leyendo que te hace reír tanto? 

Yo: The Best of Myles.

Mi mujer: ¡Otra vez! Callate ya, apaga y déjame dormir!

Yo: Jajaja… lo siento… jajajaja…

Oscuridad.

La risa que provoca Myles es una risa de verdad.

De intestino delgado.

“Divertido” o “gracioso” son  adjetivos pobres para describir algo tan visceralmente cómico y saludable.

Una  risoterápia auténtica.

Existe una traducción al español. La Gente Corriente de Irlanda (ediciones Nordica) que no conozco.

En mi opinión una traducción fiel y completa sería completamente imposible (espero equivocarme); esta será, probablemente, una versión muy reducida y simplificada, debido a los políglotas juegos de palabra, las variaciones de idioma (del gaélico al latín, al inglés (de Inglaterra y sobre todo de Irlanda) y con guarnición de alemán, francés, italiano…) y las enormes diferencias que existen entre los idiotismos irlandeses y hispanos…  sin hablar de la vida cotidiana en cada nación, ni de la diferencia fundamental de mentalidad entre un país de lluvia y otro de regadío.

Son dos culturas que han sido lesionadas por el catolicismo…  pero con secuelas distintas.

He pensado por tanto, que sería “divertido” (para mí por lo menos) imitar  su Catechism of Cliché en el contexto español.

Es también algo que creo necesario si queremos sacar nuestras mentes de las rutinas verbales, de la repetición burra de lugares comunes (sin hablar de la germanía de  políticos, empresarios  y funcionarios) que limitan tan estrechamente nuestra capacidad de comprender e interpretar el mundo.

Algo necesario si queremos librarnos de los interminables refranes y contra-refranes que  instalan programas  binarios, bipartidistas en nuestras perezosas mentes.

Salir del cortocircuito de los “chistes”, que normalmente revelan una carencia total de sentido del humor real.

El lenguaje rutinario es un cinturón de castidad mental que ponemos al servicio del poder. O, para mesclar bien las metáforas, a los “grilletes fraguados por la mente” que describe Blake.

Lo malo es que estamos muy a gusto en nuestras rutinas, en nuestra cómoda estupidez. y que nos daría una pereza terrible intentar hacer otra cosa que no fuera repetir expresiones y ideas recibidas…  y seguir abusando de este don divino que era el lenguaje.

(Que conste que hablo en pretérito…)

Cada palabra, cada expresión que empleamos a lo largo del día, ha sido, en su origen, un poema, un concetto, un salto semántico, un satori, un milagro de creatividad. Con el uso ha ido perdiendo su filo. Se ha vuelto roma, aburrida, prácticamente sin sentido intrínseco.

Tomamos como ejemplo el hígado, pobrecito.

 A los Romanos les gustaba el foie gras.

Engordaban los hígados de las ocas con higos  para obtenerlo. Preparaban yecur ficaturri, siendo yecur el hígado.

Quedó la imagen poética, que recordarás con dolor si no dejes de comer chocolate y beber leche…

Existen varias excelentes compilaciones  de clichés nacionales e internacionales, entre otras:

http://www.puroperiodismo.cl/?p=13149.

http://www.taringa.net/posts/info/2000381/Lugares-comunes-en-el-periodismo.html

Y  Le Dictionnaire des Idées Reçues, de Flaubert.

Que yo sepa, la idea de hacer una catequesis de estas trabas mentales ha sido de Myles na’ Golpaleen.

En un país donde la mayoría de las ciudadanas y ciudadanos se ha vestido de monja o de guardia civil para su primera comunión…

… tal vez una tentativa de compilación de lugares comunes en forma de catequesis tenga algún impacto sobre las mentes entumecidas.

Redonner son sens plus pur aux mots de la tribu.

(Abuso de Mallarmé como de tantas otras fuentes….)

Si, milagrosamente, esta catequesis puede estimular a algún lector a hacerse más imaginativo, más creativo en su habla, y como consecuencia, en su comportamiento diario, a pesar de los intermediarios de comunicación, las revistas del corazón, la publicidad de IKEA y lo que pasa por ser literatura, me haría más feliz que …

¿Más feliz qué qué?

… Veamos…

¿Qué señaladas fiestas religiosas y comerciales podemos superar en niveles de felicidad?

Unas Pasquas.

¿Ves como va la cosa? Pregunta y respuesta.

Seguimos con otro ejemplo:

¿Que hace un tren para empezar su recorrido?

Efectúa su salida.

¿Fácil, verdad?

¿Qué hace un viajero en un aeropuerto (si tiene suerte)?

Se dirige a la Puerta tal.

¿Qué epíteto se asocia con ETA?

Banda terrorista.

Describe un accidente de coche en términos de la literatura universal.

Trágico.

¿Y un incendio forestal?

Dantesco.

¿Cómo progresa un escolar diligente?

Adecuadamente.

¿Qué no sabemos del futuro?

Lo que nos depara.

Por tanto: ¿Qué es lo que no hay que levantar?

Falsas esperanzas.

¿Ni tampoco?

Hacerse ilusiones.

¿Que objeto redondo de cuero recibe patadas en un campo de fútbol?

El esférico.

¿Qué hábil jugador intenta impedir el paso de dicho esférico entre unos postes de madera?

El cancerbero.

¿Entre qué pueblos cerca de Madrid  existe una tierra sin determinar?

Entre Pintas y Valdemoro.

 ¿Que ave de corral personifica la pusilanimidad?

La gallina.

¿Y a las damas  frívolas y algo bobas?

La oca.

 ¿Y la recia fuerza muscular metrosexual?

El ganso.

¿Nombra una de las calidades del león?

Nunca es tan fiera como se le pinta.

¿Qué pan sagrado podemos invocar en momentos de desaprobación, sorpresa o exasperación?

La Hostia.

¿Qué divinidad femenina podemos invocar en momentos de sorpresa o admiración?

 ¡La Ví’en!

¿En que recipiente de la Santa Misa podemos defecar virtualmente en momentos de disgusto o impotencia?

En el Copón divino.

 ¿En que otras cosas, fenómenos o personas podemos defecar virtualmente y de manera castiza, en momentos de ira, exasperación, etc?

En la hostia,  en Dios,  el diez, en los Moros,  en la puta, en las madres que nos parieron  a nosotros y/o a los que nos ofenden, en la leche, en nuestros muertos (o los de ellos)… la lista es larga…

¿Que clase de eufemismo escatológico se reserva para defecar virtualmente en los habitantes del Magreb y los demonios/mengues, entre otros?

¡Mecachis!

¿Qué representaciones panaderas simbólicas y circulares del Hijo de Dios se suelen intercambiar en una reyerta?

Hostias.

¿Y si son panes profanos?

Tortas.

¿O?

Galletas.

¿Que clase de integridad peligra en un enfrentamiento de este tipo?

La integridad física.

¿Con que tipo de mirada se mira a un adversario?

Con una mirada de pocos amigos.

¿Qué fruta de la familia de las solanáceas suele producirse en las reyertas?

El tomate.

¿Que clase de confección puede sustituir al pan?

La torta.

¿Con qué caprino podemos comparar alguien que merece nuestra ira o desprecio moral?

Con un cabrón.

 ¿Qué solemos decir de una persona que muestra poca cordura.

Que está como una cabra.

¿En qué unidades gástricas podemos medir el trabajo?

En panzás.

¿En qué tipo de acumulaciones podemos medir el tiempo?

En pilas.

¿Y el dinero?

En montones.

¿En que unidades de exceso podemos medir el frío o el calor?

En hartás.

¿Con qué tipo de tela se puede comparar una situación o persona difícil?

Con tela marinera.

¿Qué calidad distingue al Papa de los demás seres humanos?

Su Santidad.

¿Y a los Reyes?

Su Majestad.

¿A los Ayuntamientos?

Su Excelencia.

¿A los Ministros y Embajadores?

Su Excelencia también.

¿A la Duquesa de Alba  y los Grandes de España?

Su Alteza.

¿A los diputados?

Su Señoría.

¿Qué tratamiento se da a una señora o un señor a quien se escribe una carta (incluso si se le menosprecia totalmente al sujeto?

Estimada/o.

¿Con qué adjetivo podemos describir las masas populares?

Laboriosas .

¿Como tienen que ser las economías, el medio-ambiente, el desarrollo, el crecimiento, los edificios  y la agricultura?

Sostenibles.

¿Y los negocios?

Rentables.

¿Cómo se elige un diputado?

Por proceso democrático.

¿Quien elige a los gobiernos?

Los ciudadanos y ciudadanas.

¿Qué calzado se ponen los ediles elegidos?

Las botas.

¿Qué más hacen?

Su agosto.

 ¿Que hace un ciudadano cuando echa su papeleta en una urna?

Ejerce su derecho al voto.

¿Y?

Cumple con su deber cívico.

 ¿Qué maternal meretriz podemos invocar para expresar nuestra apreciación y admiración?

Una puta madre.

Como solemos llamar de manera peyorativa a alguien que nos ofende?

Hija/o de la misma.

¿Por qué orificio de nuestras casas podemos arrojar nuestras extravagancias?

Por la ventana.

¿En qué emporio ya es Navidad?

En el Corte Inglés.

¿Qué idioma tenemos que utilizar para comunicar con un español de verdad?

El cristiano.

*****************************************************************************************************************

Solicito la colaboración de los lectores, si hay. Enviad por favor todas las horribles lugares comunes que encontráis, y compondremos una segunda parte…  por lo menos…

 (1)  http://en.wikipedia.org/wiki/Brian_O’Nolan

3 comentarios

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  1. Joan Marrugat - Barcelona said, on noviembre 27, 2011 at 2:57 pm

    Y Myles? Qué nos decía? Ponnos un ejemplo, porfa… manque sea en inglé. Me he reido muncho con lo del copón, es muy literal y jocoso.

    • lalinternadediogenes said, on noviembre 27, 2011 at 4:00 pm

      the no-bicycle page:
      Flann O’Brien/Myles na
      gCopaleen/Brian O’Nolan

      The Gaelic
      Excerpt from ‘Irish and Related Matters’- ‘The Best of Myles’

      Cur, g. curtha and cuirthe, m. – act of putting, sending, sowing, raining discussing, burying, vomiting, hammering into the ground, throwing through the air, rejecting, shooting, the setting or clamp in a rick of turf, selling,addressing, the crown of cast iron buttons which have been made bright by contact with cliff faces, the stench of congealing badgers suet, the luminence of glue-lice, a noise made in a house by an unauthorised person, a heron’s boil, a leprachauns denture, a sheep biscuit, the act of inflating hare’s offal with a bicycle pump, a leak in a spirit level, the whine of a sewage farm windmill, a corncrakes clapper, the scum on the eye of a senile ram, a dustmans dumpling, a beetles faggot, the act of loading ever rift with ore, a dumb man’s curse, a blasket, a ‘kur’, a fiddlers occupational disease, a fairy godmothers father, a hawks vertigo, the art of predicting past events, a wooden coat, a custard-mincer, a blue-bottles ‘farm’, a gravy flask, a timber-mine, a toy craw, a porridge mill, a fair day donnybrook with nothing barred, a stoats stomach-pump, a broken-

    • lalinternadediogenes said, on noviembre 27, 2011 at 4:05 pm

      Brian O’Nolan (1911-1966) was a civil servant in Dublin; his literary alter ego, Flann O’Brien, plagued the Irish Times with spoof letters, and in 1940 he was engaged to write a column for the paper under another layer of anonymity as Myles na Gopaleen (as civil servants were not allowed to write under their own name), with the title Cruiskeen Lawn (‘Little brimming jug’). Flann O’Brien is also known for a handful of novels, commercial flops in their day, but valued highly by many readers, after Graham Greene championed his first novel At Swim-Two-Birds. Initially he wrote the column in Irish, then alternately in English and Irish, then for the most part in English. He mercilessly mocked the seriousness of Dublin’s cultural life, cast doubt on the intelligence and taste of his fellow-citizens, and disparaged the ignorance of The Plain People of Ireland, all with the greatest of glee and a skill with words that is hard to match. The sharp satire is interspersed and disarmed by really great jokes – often disgraceful puns that are the pay off lines to egregious anecdotes of ‘Keats and Chapman’. The Plain and the Not-so Plain People of Ireland couldn’t get enough of this, and he continued to write the column until his death (long after being sacked from his civil service post for caricaturing too cleverly to be mistaken the Minister of his department). The Best of Myles is a collection from the first five years of the column, when he was at his most exuberant. Kevin O’Nolan in his introduction tells us that his mood became progressively darker as the years progressed.

      So, with what can I tempt you? Book-handling? Your very own instant library, handled, mauled, dog-eared and annotated by trained readers. For a little extra, you can have your own forged inscription in your favourite work (‘From your devoted friend and follower, K Marx.’) Or else, to advance your cultural credentials even more, a voice-throwing escort to the Abbey Theatre, to provide both sides of your sparkling repartee. The ventriloquist escorts joke spins off into wilder and wilder tales of blackmail by unscrupulous escorts (‘Pay me 25s instantly or I’ll make a holy show of you …’)

      These lunacies take up the first section of The Best of Myles, but he is only limbering up. I think Myles’s legendary creation is The Brother – a character who never appears, but whose Work of National Importance is retailed to Myles by The Brother’s brother as he and Myles wait for their respective buses.

      Half the crowd above in the digs are off to Arklow for a week Tursda. On their holliers, you know.
      I see. Is your relative travelling also?
      The brother? Not at all man. Yerrah, not at all. Shure the brother can’t leave town.
      Is that a fact? Why not?
      The brother has to stop in town for the duration of the emergency. The Government do be callin the brother in for consultations. Of course that’s between you, me and Jack Mum. The brother gave a promise to a certain party not to leave town during the emergency. He has to stand by. Because if something happened that could only be fixed up by the brother, how could your men be chasin after him on the telephone down to Strand Street, Skerries, where he goes every year to the married sister’s?
      Admittedly it would be awkward
      Sure, you couldn’t have that, man. You can’t run a country that way.

      As well as saving the country, the brother knows more about public health than any doctor, diagnosing the landlady’s ills, dashing her cup of tea from her hand before testing the drinking water, and banning white bread in the digs. And each time, Myles is saved by the words ‘Begob, here’s me bus’ (or ‘Begob shoh kooin mo bhus. Slawn lat anish!’)

      Myles periodically harangues The Plain People of Ireland, who come in to interrupt his flights of fancy (‘Is this going to be long?’ ). He writes long, technically intricate (and I’m told accurate) pieces about steam locomotives and how they are driven. He catalogues Bores (The Man Who Can Pack, The Man Who Does His Own Carpentry (‘This man also makes all his own coffins. The bought ones aren’t a job, he avers’), The Man With The Watch.

      Myles is enthralled by language and drunk on words. Some of them are in Irish, and I’m hoping that someone reading this might come along and tell me if the best jokes aren’t hidden in there. When writing in English about the Irish language, he’s fascinating – describing a nation rediscovering its language after centuries of suppression as a literary and civic medium. But in any language he has the highest standards for style and elegance. The best, or worst thing that Myles ever did for me is to invent the Catechism of Cliche. It’s terrifying – he has two techniques – one is to extract the hackneyed phrase by catechism:

      What does it behove us to proclaim?
      Our faith.
      In what does it behove us to proclaim our faith?
      Democracy.
      From what vertiginous eyrie does it behove us to proclaim our faith in democracy?
      From the house-tops.
      At what time should we proclaim our faith in democracy from the house-tops?
      Now, more than ever.
      What action must be taken in relation to our energies?
      They must be directed.
      In what unique manner?
      Wholeheartedly.
      In what direction?
      Towards the solution of the pressing post-war problems which the armistice will bring.
      How will the armistice bring these problems?
      In its train.
      By what is the train hauled?
      A 2-4-2 compound job with poppet valves and Pacific-style steam chest.

      Or else he takes a passage, generally journalism, and brackets every cliche, leaving scarcely a word unbracketed. I may do that to this post – I know I will find it salutary. In fact, writing about Flann O’Brien is somewhat intimidating – how many brackets would HE place around the words I’ve used? For instance, early on in the piece I initially wrote ‘a faint whiff of the exotic‘, saw those brackets in my mind’s eye and changed (‘faint whiff’) to ‘wisp‘. There, I’ve confessed. Now I’m worried he’d put brackets round (mind’s eye) …..

      It’s possible to detect an influence of Myles na Gopaleen on Beachcomber, and vice versa, but each has a unique gift of language. Another connoisseur of the absurd, Spike Milligan, is certainly in debt to Flann O’Brien. (I think we might have the influence of F O’B to thank for ‘All you need is a shovel’ – it’s just his style.) Myles stands out for me through the sheer exhilaration of his use of words, his fierce courage in saying exactly what he meant, and for his effortless switching between voices – his own, the Dublin ‘culturati’ and the Plain People of Ireland. He is a genius, and oh so very, VERY funny.

      Flann O’Brien (as Myles na Gopaleen): The Best of Myles. Harper Perennial, 2007. 400pp
      ISBN13: 9780007247189


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