La linterna de Diógenes

TRES REVOLUCIONES… ¿Y UNA MÁS?…

Posted in Uncategorized by lalinternadediogenes on febrero 3, 2012

TRES REVOLUCIONES

 Empezaremos por la llamada Revolución Industrial.

En los años antes de esta revolución, el Primer Mundo (así nos llamamos) era feudal, agrícola y artesanal, y esto a pesar de las religiones, las guerras de religión, el Renacimiento con sus banqueros y su capitalismo incipiente, el inicio de la ciencia moderna, la Iluminación, etc.

Estaba en apariencia estática… pero estaba a punto  de estallar.

Había, por un lado, aristócratas, latifundistas, reyes por Derecho Divino con todos sus séquitos de adláteres…

EL DERECHO DIVINO DEL PUEBLO

… aparatos de justicia, recaudadores de impuestos, ejércitos y sacerdotes, y por otro, diferentes categorías de paisanos, artesanos y Lumpen.

Todavía existía, sin embargo, muy poco de lo que conocemos por ‘clase media’.

Y la gran burguesía tal como  la hemos conocido, no había florecido aún.

Era un mundo pre-romántico, el mundo nostálgico de las novelas de las hermanas Brontë y Jane Austen.

En muy pocos años, este mundo se transformó.

Por un lado: motores de vapor, hiladoras de husos múltiples, altos hornos, acorazados y otros avances tecnológicos, la concentración de  las industrias en fábricas y de las poblaciones en ciudades, la conversión del trabajo en capital, y  por otro: unas leyes que hacían imposible sobrevivir en el campo o  subsistir por medio de las industrias caseras artesanales.

Estaba naciendo el agribusiness, la agricultura industrializada que depende de los Mercados.

Se cercaron los campos comunales, tradicionalmente propiedad común de los campesinos, convirtiendo estos últimos en obreros del campo o en mendigos.

 

WORKHOUSE. EL ASILO DE POBRES

Se aprobaron leyes para mantener alto el precio de los cereales, provocando escasez y delincuencia entre los pobres.

Los más emprendedores entre los pequeños dueños, ‘amos fabricantes’, de las industrias caseras y de la poca middle class que entonces había, en connivencia con los banqueros y los capitalistas primitivos que ya existían, se transformaron de la noche a la mañana en dueños de fábricas y en importantes capitalistas.

Centenares de miles de campesinos e inmigrantes llegaron en tropel a las ciudades, buscando trabajo.

Resultado: miseria, suciedad, explotación, delincuencia, enfermedad, mortandad infantil, malnutrición, descontento.

Como en los ‘países emergentes’ de nuestros tiempos.

Y allá por 1.800 también, había un grave problema de adaptación.

Los campesinos y artesanos desplazados no estaban acostumbrados a la disciplina de trabajo industrial.

En sus industrias caseras, habían trabajado según su propio ritmo, en familia, y habían tenido tiempo para todo tipo de actividad social, lúdica y cultural.

Tenían también muchas veces una parcela en los campos comunales donde sembrar una huerta.

En  las labores del campo, el trabajo era estacional, variado, con periodos de inactividad, y los campesinos habían tenido tiempo para todo tipo de actividad social, lúdica y cultural.

(Es sorprendente el ‘nivel cultural’ (horrible expresión) de los campesinos y artesanos de entonces… y su capacidad de autogestión, a pesar de los curas y terratenientes, por ejemplo en el reparto y administración de los campos comunales, o en las sociedades de ayuda mutua, friendly societies, de los artesanos.)

Todo esto coincidió además con la Revolución Francesa, que tuvo muchos simpatizantes “activistas”, lo que provocó una cruel contrarrevolución.

De la Revolución Francesa surgió el tirano,  Napoleón, y años de guerra con  la inevitable necesidad de un control policíaco sobre una población civil imbuida de ideas jacobinas.

Al terminar las guerras, miles de soldados desmovilizados buscaban trabajo para poder sobrevivir… y el ritmo de vida de un soldado era algo diferente del ritmo de vida de un siervo industrial.

Llegaron también centenares de miles de jornaleros irlandeses, dispuestos a hacer para nada y menos, el trabajo duro que los trabajadores ingleses, debilitados por las condiciones en las fábricas, eran incapaces de realizar.

En este clima y con estas contradicciones entre estilos de vida y exigencias industriales, había que imponer la disciplina de trabajo a los operarios, como fuera, para reprimir cualquier tentativa de conseguir justicia social…

…  y para asegurar la productividad industrial.

Era difícil que personas habituadas a una cierta flexibilidad, autonomía y variedad laboral, se adaptasen a trabajar 14 o 15 horas al día, seis días a la semana, repitiendo mecánicamente la misma tarea y con apenas tiempo para comer o cagar.

Hubo un terco y comprensible rechazo.

No bastaban las palizas, ni las multas, ni los despidos (el ejercito de reserva laboral era enorme) para meterles en cintura a los trabajadores.

Tampoco bastaban las penas de muerte, de cárcel, de picota, de azotes, de transportación  a la Tierra de Van Dieman, para convencer a los ‘disidentes’ jacobinos.

Más fácil era moldear los niños chicos al ritmo de las fábricas, cosa que se hizo sin piedad y sin remilgos.

¿Qué había que  buscar entonces, para transformar unos hombres adultos demasiado libres, en esclavos productivos y alienados, dispuestos a trabajar por una miseria?

¡La religión!

(La religión, el otro comodín, con la extrema derecha, que guarda las espaldas del capital.)

¡El ethos puritano (calvinista, luterano, metodista, evangelista)!

Sólo la religión podía convertir un hombre libre en su propio negrero, y sólo un esclavo puede estar dispuesto a sacrificar su vida entera a dejarse explotar.

Un ‘impulso interno’, como lo define Max Weber.

¿Qué dice la religión?

¿La doctrina metodista-Luterana, por ejemplo?

Incluso si los que tienen la autoridad sean malvados o no tengan fe, toda autoridad y su poder sin embargo, es buena y proviene de Dios…

Dios preferiría dejar el gobierno existir, por muy malvado que fuera, antes de permitir al vulgo sublevarse,  tuviera justificación o no…

 LA FÁBRICA CÁRCEL

Y LA CÁRCEL FÁBRICA

Un horrible individuo llamado Andrew Ure: –  tomo prestado, y cito, un texto de  E.P. Thompson (1.)  –  donde  Ure habla del trabajo como un ‘acto puro de virtud’:

Thompson se pregunta: “¿Pero cómo se puede inculcar estas virtudes de disciplina en personas  cuya Divinidad (a menos de ascender a supervisores) no va a traer ningún tipo de ganancia material? Sólo se puede hacer inculcando  …

Ure explica: “… la primera y más grande lección: (…) que el hombre debe de esperar su principal felicidad, no en el presente sino en un estado futuro.

Thompson enlaza: “El trabajo se tiene que asumir como …  

Ure sigue: “… un acto puro de virtud (…) inspirado en el amor hacia un Ser transcendental (…) que actúa sobre nuestra voluntad y nuestras sentimientos.

“¿Donde encontrará la humanidad este poder que  transforma? – en la cruz de Cristo. Es el sacrificio que borra la culpabilidad del pecado: es el motivo que borra el amor hacia el pecado: mortifica el pecado mostrando que su bajeza moral es indeleble salvo por una expiación tan terrible; redime la desobediencia; anima hacia la obediencia; consigue fuerza para la obediencia; hace que la obediencia sea factible; la hace aceptable; de cierto modo la hace inevitable ya que constriñe a ella; en fin de cuentas, no es solamente el motivo hacia la obediencia sino su  mismo patrón.”

Peor incluso que  B.XVI predicando la mansedumbre.

 

CON ENAGUAS Y TÓ…

La religión pretendía  abolir muchos vicios: pereza, ebriedad, fornicación y cualquier placer no-autorizado, o pensar, o rebelarse…  vicios cuyas energías se deben de invertir en el trabajo agradecido (apenas remunerado) y fomentar las virtudes de: fe, resignación, obediencia y culpabilidad sexual.

¿Cómo iban a conseguir tan siniestros propósitos?

¿Cómo atrapar a sus víctimas?

1. Adoctrinando a los niños en las Escuelas Dominicales (donde se enseñaba a leer, pero no a escribir) y en colegios particularmente sádicos y lúgubres.

2. Aprovechando el trauma psicológico de la contrarrevolución.

3. Ofreciendo a los desterrados inmigrantes que llegaban del campo a las nuevas ciudades, unos sucedáneos de comunidad, por muy austeros que fueran.

LABORARE, como decía otro Benedictus, EST ORARE

¡OREMOS!

Como consecuencia de los horrores de la época,  muchos explotados abandonaron  toda esperanza de recibir justicia en la tierra, y, a la vez desilusionados con los pobres consuelos y la hipocresía de las religiones, pusieron sus esperanzas en sectas fanáticas, en milenarismos y quiliasmos.

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El paso de la Primera Revolución Industrial hasta finales de la Segunda no es solamente la historia del progreso tecnológico y científico, es también la historia de las luchas  para conseguir justicia social.

La Revolución Industrial nos ha traído muchas maravillas, pero el precio ha sido alto; si hoy el Primer Mundo puede disfrutar de estas maravillas, es gracias a unos dos siglos de sufrimiento  (que se prolongan en el Mundo Tercero) y de luchas heroicas.

Una larga y dolorosa historia, que sólo dio su fruto a medias del siglo pasado, con la creación (a regañadientes) de los Estados de Bienestar, y termina, aproximadamente, en 1.973…

…  cuando sube el precio del petroleo y las materias primas… Se reduce el crecimiento económico…   Aumenta el paro en el ‘sector ganadero’ …  Aumentan la consciencia medioambiental y las protestas sociales… Aumenta la presión del neuromarketing…  Y se intenta aumentar la producción a través de la obsolescencia programada y percibida (o moda).

OBSOLESCENCIA PROGRAMADA Y PERCIBIDA: UN EJEMPLO

1.973: cuando se empieza seriamente a desmantelar todo lo que se había conquistado, un proceso que se está acelerando y perfeccionando hoy, a nuestro alrededor.

La Tercer Revolución, según dicen, ha sido en primer lugar, la de la informática (los años noventa) y en este siglo, la de la comunicación.

Podríamos llamarla la Revolución Androide.

Ordenadores y ‘medios sociales’.

¿Y que tienen de revolucionario estos inventos?

Todo lo que tienen de revolucionario pueden tener de contrarrevolucionario.

Serán armas a doble filo hasta que aprendemos a utilizarlas y no ser sus víctimas.

El neuromarketing, la policía y los ejércitos las utilizan mejor que nosotros.

Por el momento.

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No vayáis a pensar que he contando mi versión de las revoluciones Industriales solamente para divertirme.

(Cierto es que ha sido entretenido dentro de lo atroz, como todo post mortem… Ha sido un poco como excavar las fosas comunes del capitalismo… una especie de Memoria Histórica.)

Y ahora la historia se repite.

Con otros términos, pero se repite, como en todas las revoluciones.

Nunca debemos olvidar que casi todo lo que conocemos y aprovechamos se ha construido sobre el horror; y que casi todo lo que disfrutamos ha costado dolor y penalidades a alguien, y probablemente a mucha más gente.

No haré mención del colonialismo, del imperialismo, de los genocidios, del racismo y demás ‘crímenes contra la humanidad’ que el Primer Mundo ha infligido – y no deja de infligir – al Tercero.

Y el Tercero a él mismo.

¡Pero que consten!

Mi propósito al hablar de las Revoluciones Industriales,  ha sido poder mostrar algunas posibles analogías con la situación actual, aquí y en el Tercer Mundo (así es como les llamamos a los intocables).

(Del Segundo Mundo se habla siempre en pasado.)

Ha habido desde 1.800, avances tecnológicos tal vez más importantes que la máquina de vapor, el telégrafo, los altos hornos, el motor de combustión interna, o la hiladora de husos múltiples.

¡Que de cosas maravillosas se han inventado desde entonces!

¡Aeronaves, coches automóviles, teléfonos, televisión, la lavadora, el plástico, las telas sintéticas, la fibra óptica, los abonos químicos, el láser y demás!

Pero han traído una contraparte: bombardeos, Zyklon B, contaminación, globalización totalitaria, obsolescencia programada, desaparición de la calidad artesanal, dependencia total de la electricidad, agotamiento de recursos naturales …

(Es una extraña democracia la que sacrifica la calidad a la cantidad y lo humano a lo mercantil.)

Los traumas modernos de las reconversiones industriales y mentales, tal vez habrán sido comparables con el culture shock de la disciplina industrial en 1.800.

Vimos como en el siglo pasado, la agricultura y los estilos de vida tradicionales desaparecieron, dejando libre campo al agribusiness y a los Monsantos  y Nestlés de este mundo.

Hoy las ciudades crecen, los pueblos se abandonan, y la tierra queda estéril.

Con la desregulación y la demencial compulsión que tienen los gobiernos para pagar deudas ficticias en dinero ficticio, deudas que ni siquiera son nuestras, la vida se hace cada día más difícil.

Hace 50 años, era posible vivir humilde pero dignamente con un salario de medio tiempo.

Trabajando, era posible ahorrar o obtener una hipoteca manejable para comprar una vivienda.

Había tiempo para actividades sociales, lúdicas y culturales.

Hoy, ni con dos sueldos, estando entrampado y recortado, se llega cómodamente a fin de mes.

Si se llega…

Y a menos de estar parado, no se tiene tiempo para nada.

Para encontrar trabajo, hay que emigrar a las grandes y anónimas ciudades y vivir en condiciones a veces infrahumanas (‘tercermundistas’ como se dice en el Primer Mundo… no sé como las llamarán en el Tercero…)

Desde que existe el agribusiness,  la malnutrición dentro de la obesidad aumenta.

Los que tienen, pueden comer ‘ecológico’, los que no tienen, comen basura.

 

Los capitalistas, plutócratas, Bilderbergers (2) y similares no tienen  este problema: los gobiernos filtran el dinero hacia los bancos, y los bancos, opulentamente sobornados, lo entregan a sus amos fiscales en sus paraísos y sus oases fortificados, desde donde lo pueden convertir en dinero ficticio y seguir especulando a gusto y a coste nuestro.

En esta contrarrevolución económica, proliferan los tecnócratas ejecutivos, con  sus caras olvidables, sus sonrisas falsas, sus corbatas y sus trajes grises.

Pero hay algo mucho peor que hay que corregir: la laxitud de la población.

Muchos habitantes del Primer Mundo, mimados por los estados de bienestar, quieren trabajar menos, o sencillamente no trabajar.

Viven del paro, de subsidios, del PER, de subvenciones, de ayudas estatales.

Piden, los que todavía trabajan, unas semanas de 30 horas, un mes de vacaciones, pensiones, medicina gratuita, ayudas a la maternidad y a la dependencia, becas escolares para sus niños, prestamos a fondo perdido y subvenciones de todo tipo…

¡Y los parados piden lo mismo, pero con un puesto de trabajo incluido!

Malgastan, los que pueden, su tiempo en actividades sociales, lúdicas y culturales.

Luego existen todavía organismos estatales, municipales y regionales que, por su nula rentabilidad, deberían de estar confiados a manos privadas, donde la calidad del trabajo de los empleados sería superlativa y la rentabilidad óptima.

También pululan empleos superfluos: trabajadores sociales, formadores de parados, orientadores y otros metomentodos que realizan tareas del tipo ‘Estado niñera’ y que se deberían de privatizar, o eliminar, cuanto antes.

¡Todavía son estatales las prisiones, los ejércitos de tierra, mar y aire, las escuelas, los hospitales, obras públicas, la Guardia Civil!

Muchas de estas personas y organismos realizan tareas diseñados para hacerles blandos y amorfos a los ciudadanos y a quitarles la capacidad de realizarse como personas responsables e independientes, gracias al sacrificio laboral o militar.

Sin hablar de la mayor eficacia que brinda una empresa privada y el rendimiento inferior de cualquier empleado del Estado que tenga la ‘vida resuelta’.

En el ‘sector privado’ existen también muchos puestos de trabajo superfluos que se podrán reemplazar con máquinas autómatas, o haciendo que cada empleado haga dos, incluso tres, trabajos por el salario de uno.

Toda esta falta  de racionalización le cuesta dinero al Estado y a las empresas.

Y por tanto a la élite de banqueros e intelectuales.

Dinero que los parásitos gandules sinvergüenzas están robando a los que verdaderamente lo merecen: los que se lo han trabajado, competido, luchado y ganado a pulso.

Será lógico poner fin a tamaño despilfarro.

¡Hay que terminar con los Estados de bienestar!

¡Y racionalizar las empresas privadas!

Cosa que ya se está haciendo no tan poco a poco, y con la valiosa ayuda de los Sindicatos, que se privatizarán, ellos también, en su momento.

El INEM, gracias a las agencias de trabajo temporal, ya se está quedando caduco.

¡Buena señal!

La población se ha vuelto blanda, mimada, irresponsable, perezosa y exigente.

Es por su propio bien que hay que imponer de nuevo la disciplina del trabajo.

 ¡Ya está bien de botellones y coca, perroflautas, porros y pedigüeños, matrimonios entre peras y manzanas, vida fácil, abortos fáciles y malas costumbres!

¡Que bajen las orejas, que pongan los pies en el suelo y que trabajen!

¡Más horas trabajen, menos pensarán,… menos piensen más trabajarán!

¡Y si no tienen trabajo, que se hagan voluntarios!

¿Cómo conseguir esto?

La parte práctica, por llamarlo de alguna forma, ya está en marcha: el desmantelamiento de los estados de bienestar, la destrucción de los estilos de vivir tradicionales, etc.

Lo que faltaba era una ‘religión’. Una nueva ideología dominante.

La que fuera.

Es evidente que las religiones conocidas tienen ahora menos influencia que en 1.800.

A pesar de sus esfuerzos para formar fieles mansos, obedientes y dispuestos al sacrificio, se nota un número creciente gente que pasa de dios: cada día hay más ateos,  apostatas y agnósticos.

Sin hablar de deístas, de la Nueva Era y  de los conversos al Islam.

Mirándolo bien, no es que  el Islam sea tan mala cosa: significa ‘sumisión’… tiene las mismas raíces que el cristianismo… y mira como el en teoría revolucionario Egipto se ha votado-botado entre las manos de los musulmanes y el ejercito. Allí el terreno está abonado para la democracia de los Mercados.

Las iglesias cristianas hacen lo que pueden. Dan muestras ejemplares de intolerancia, pedofilia, mitomanía, corrupción y mal gusto, pero sus admirables esfuerzos no bastan.

Si ya no sirve contar cuentos de hadas a la gente, hay que buscar algo más potente.

¡El Orfidal del pueblo!

El Orfidal del pueblo ya estaba implícito en las dos primeras etapas de la Tercer Revolución: las de informática y comunicación.

¡Pantallas!

La realidad se tiene que reducir a lo virtual, a lo que se ve en pantallas.

Hay que manejar las mentes de manera que no sepan distinguir lo real de lo onírico. Durante siglos esto ha sido la misión de las religiones…  pero ahora la gente no cree siquiera en el Papa Noel y nos hace falta algo más contundente.

Hollywood, Bollywood, MGM: la vida onírica diaria por pantalla, mil veces más eficaz que la catequesis.

Y a los que no pueden con una película entera, les damos 15 minutos de publicidad cada 10 minutos.

La publicidad sí la comprenden bien y cumplen con ella… a raja tabla…

Y luego su ración diario de deporte … 

… o si esto falla, culebrones sudamericanos, series policíacos o médicos usaméricanos, el Tarot y la vida sentimental de los famosos.

Lo importante es que las palabras dejen de tener significado, que estén vacías de sentido, que no tengan raíces. El sentido en  un lenguaje consciente, podría interrumpir el sueño y despertar a los sedados.

Il faut donner un sens encore moins pur aux mots de la tribu.

Hay que reducir la realidad a lo virtual. A lo soñado.

De esta manera, cualquier tentativa de rebelión su quedará en las pantallas, en lo irreal, en lo analgésico, en lo inofensivo.

Así, las revueltas populares nunca podrán volver a ser una amenaza…

Pero si esto ocurriera …

… Se sabe lo que hay que hacer.

Todo tiene que ser reducido a pantallas: televisiones, teléfonos móviles, ipods (y pads), cajeros automáticos, el trabajo con ordenador, el navegar por Internet…

Y todo se tiene que reducirse a algo virtual: tarjetas de crédito, Facebook, Twitter…

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¡Hace no tantos años, vivían hasta cuatro generaciones de una misma familia bajo el mismo techo!

Felizmente, y gracias al boom inmobiliario – y a las hipotecas tan lucrativas – muchos hijos han independizado a sus padres.

Ha desaparecido el contacto diario físico, pero se llaman constantemente por teléfono móvil o fijo, convirtiendo la relación táctil en algo virtual, abstracto, distante, ausente e irreal.

De esta manera se consigue atomizar a la población, a la vez que se implanta una globalización  de comunicación más manejable que la realidad. Y más rentable.

Las ‘medidas de austeridad’ provocan miseria, sobre todo entre la Lumpenproletariat, que suele ser, además, drogadicta.

Esto por cierto, es deseable porque estimula la delincuencia.

¡Bajo ningún concepto se debe de prohibir algo tan aprovechable como el narcotráfico!

No solamente permite a la (pronto privatizada) policía estar más presente en la vida cotidiana… obliga a  los mismos ciudadanos a atomizarse más todavía.

Tienen miedo.

De todo.

Y el miedo hace buenos ciudadanos.

Los bloques de pisos se arman con CCTV, alarmas, guardias jurados y porteros automáticos con pantallas.

Los chalets se rodean de alambres de cuchillas.

Cada piso tiene rejas, puertas blindadas, cerraduras de seguridad, un alarma y su propio portero automático con pantalla CCTV: es una fortaleza inexpugnable, aislada, y  su contacto con el exterior es exclusivamente electrónico.

http://www.20minutos.es/noticia/1303792/0/seguridad-informatica/biometrica/huellas-dactilares/

El miedo paraliza… y el miedo estando aislado paraliza más todavía.

El miedo es global e individual a la vez..

Se comunica virtual y globalmente a los atomizados.

Es fácil hacer que un hombre solo se siente culpable y amenazado. Y si todo el mundo se puede enterar  instantáneamente de los peligros por Internet y Twitter y la tele, más miedo tendrán.

Y todo el mundo ya sabe que todo lo cibernético le está vigilando, desde el Google hasta la tarjeta de crédito.

Más miedo tengan, más mansos serán.

La adicción más fuerte no es ‘ilegal’.

Al contrario.

Es una adicción que se infiltra en las mentes de la población.

¡La adicción a las pantallas y medios electrónicos!

¿Quien no tiene ni teléfono móvil, ni ordenador, ni ipad (o pod), ni televisión, ni GPS?

¿Quien no tiene 400 amigos en Facebook?

¿Quien no se comunica por Twitter?

¿Quien no saca dinero de cajeros automáticos?

¿Quien no paga con tarjeta de crédito?

¿Quien no sale de casa sin algo enchufado en los oídos?

¿Quien tiene un trabajo que no implica el uso de Internet?

¿Quien no tendrá un e-book dentro de cinco años?

¿Quien puede ir al dentista sin padecer la revista ¡Holá! y el Hilo Musical?

¿Quien no tiene un coche automóvil con salpicadero multi-pantallitas, que le separa de los demás y le evita tener de tomar los transportes en común? ¿Un útero sobre ruedas?

¡Muchos ‘¿Quienes?’ son! …

Muchos adictos, muchos pantalla-dependientes, mucho Orfidal.

Al igual que el capital no es un cosa mala en si… como dice Sampedro: lo malo es el uso que se hace de él, o sea, el ‘capitalismo‘…  la informática (cibernética, electrónica) no es una cosa mala en si; malo es el uso que se puede hacer y que se hace, de ella las policías, las minerías de datos, los servicios de inteligencia… y el Orfidal…

 

Lo que distingue un humano de un replicante es la empatía, la solidaridad.

¿TE ACUERDAS DE SAGUNTO?

Como consecuencia de los problemas de nuestra época, muchos desafortunados han abandonado toda esperanza de recibir justicia en este bajo mundo, y están decepcionados por los pobres consuelos y la hipocresía de las religiones. Depositan entonces sus anhelos de divinidad y misterio en sectas fanáticas, salvación por extraterrestres, seres de luz, salvación de los elegidos cuando el fin del mundo,  Atlántis, templarios, milenarismos y quiliasmos. (3)

Cualquier Deus ex machina puede servir.

¡Vaya con los Maya!

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 ¿Y la cuarta? ¿Qué pasa con la cuarta?

Depende de nosotros…

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 NOTAS

(1)

E.P.THOMPSON, THE MAKING OF THE ENGLISH WORKING CLASS, PENGUIN

(2)

BILDERBERG 2.011

LISTA DE ASISTENTES:

Bélgica

CoeneLuc, Gobernador Banco Nacional de Bélgica
Davignon, Etienne, Ministro de Estado
Leysen, Tomás, Presidente, Umicore

China

Fu Ying, viceministro de Relaciones Exteriores
Huang Yiping, Profesor de Economía, Centro de China para la Investigación económica, Universidad de Pekín

Dinamarca

Eldrup, Anders, CEO de DONG Energy
Federspiel, Ulrik, Vicepresidente de Asuntos Mundiales, Haldor Topsoe A / S
Schütze, Pedro, Miembro de la Dirección Ejecutiva, Nordea Bank AB

Alemania

Ackermann, Josef, Presidente del Consejo de Administración y el Comité Ejecutivo del Grupo, Deutsche Bank
Enders, Thomas, CEO de Airbus SAS
Löscher, Pedro, Presidente y CEO de Siemens AG
Nass, Matthias, Jefe corresponsal internacional, Zeit morir
Steinbrück, por pares, Miembros del Bundestag, ex Ministro de Hacienda

Finlandia

Apunen, Matti, Director de Negocios de Finlandia y EVA Foro de Política
Johansson, Ole, Presidente de la Confederación de Industrias Finlandesas EK
Ollila, Jorma, Presidente, Shell holandés real
Pentikäinen, Mikael, Editorial y Senior Editor en Jefe, Helsingin Sanomat

Francia

Baverez, Nicolás, Partner, Gibson, Dunn & Crutcher LLP
Bazire, Nicolás, Director General de Groupe Arnault / LVMH
Castries, Henri de, Presidente y CEO de AXA
Lévy, Mauricio, Presidente y CEO de Publicis Groupe S.A.
Montbrial, Thierry de, Presidente del Instituto Francés de Relaciones Internacionales
Roy, Olivier, Profesor de Teoría Política y Social, Instituto Universitario Europeo

Gran Bretaña

Agius, Marcus, Presidente, Barclays PLC
Flint, Douglas J., Presidente del Grupo, HSBC Holdings
Kerr, John, miembro de la Cámara de los Lores, Vicepresidente, Shell holandés real
Lambert, Richard, Director independiente no ejecutivo de Ernst & Young
Mandelson, Peter, Miembro de la Cámara de los Lores, Presidente, Consejo Mundial
Micklethwait, Juan, Editor en jefe de The Economist
Osborne, George, Ministro de Hacienda
Stewart, Rory, Miembro del Parlamento
Taylor, J. Martin, Presidente, Syngenta International AG

Grecia

David, George A., Presidente de Coca-Cola H.B.C. S.A.
Hardouvelis, Gikas A., Economista Jefe y Jefe de Investigación, Eurobank EFG
Papaconstantinou, George, Ministro de Hacienda
Tsoukalis, Loukas, Presidente, Grisones ELIAMEP

Organizaciones Internacionales

Almunia, Joaquín, Vicepresidente de la Comisión Europea
Daele, Frans van, Jefe de Gabinete del Presidente del Consejo Europeo
Kroes, Neelie, Vicepresidente de la Comisión Europea, Comisario de Agenda Digital
Lamy, Pascal, Director General de la Organización Mundial del Comercio
Rompuy, Herman van, Presidente del Consejo Europeo
Sheeran, Josette, Director Ejecutivo del Programa Mundial de Alimentos
Solana Madariaga, Javier, Presidente, Centro para la Economía Mundial ESADEgeo y geopolítica
Trichet, Jean-Claude, Presidente del Banco Central Europeo
Zoellick, Robert B., Presidente, Grupo del Banco Mundial

Irlanda

Gallagher, Paul, Consejero Jurídico Principal, ex Procurador General
McDowell, Michael, Asesor Principal, Biblioteca de Derecho, ex Viceprimer Ministro
Sutherland, D. Pedro, Presidente de Goldman Sachs International

Italia

Bernabé, Franco, CEO de Telecom Italia SpA
Elkann, John, Presidente, Fiat S.p.A.
Monti, Mario, Presidente, Univers Commerciale Luigi Bocconi
Scaroni, Paolo, CEO de Eni S.p.A.
Tremonti, Giulio, Ministro de Economía y Finanzas

Canadá

Carney, J. Marcos, Gobernador del Banco de Canadá
Clark, Edmund, Presidente y CEO, Grupo del Banco Financiero TD
McKenna, Frank, Vicepresidente, Grupo del Banco Financiero TD
Orbinksi, Santiago, Profesor de Medicina y Ciencias Políticas de la Universidad de Toronto
Prichard, J. Robert S., Presidente, Torys LLP
Reisman, Heather, Presidente y CEO de Indigo Books & Music Center Inc., Brookings Institution

Países Bajos

Bolland, Marc J., Director General, Marcas y Spencer Group plc
Chavannes, Marc E. Columnistas Políticos, NRC Handelsblad, Profesor de Periodismo
Halberstadt, Víctor, Profesor de Economía de la Universidad de Leiden, ex Secretario General de Honor de las reuniones de Bilderberg
H.M. la Reina de los Países Bajos
Rosenthal, Uri, Ministro de Relaciones Exteriores
Invierno, W. Jaap, Socio, Brauw De Westbroek Blackstone

Noruega

Myklebust, Egil, Ex Presidente del Consejo de Administración de SAS, sk Hydro ASA
H.R.H. Príncipe Heredero Haakon de Noruega
Ottersen, Ole Petter, Rector de la Universidad de Oslo
Solberg, Erna, Líder del Partido Conservador

Austria

Bronner, Oscar, CEO y Publisher, Medien AG estándar
Faymann, Werner, Canciller Federal
Rothensteiner, Walter, Presidente de la Junta, Raiffeisen Zentralbank Österreich AG
Scholten, Rudolf, Miembro de la Junta de Directores Ejecutivos, Oesterreichische Kontrollbank AG

Portugal

Balsemão, Francisco Pinto, Presidente y CEO de IMPRESA, SGPS, ex primer ministro
Ferreira Alves, Clara, CEO de Claref LDA; escritor
Nogueira Leite, Antonio, Miembro de la Junta, José de Mello Investimentos, SGPS, SA

Suecia

Mordashov, Alexey A., CEO de Severstal Schweden
Bildt, Carl, Ministro de Relaciones Exteriores
Björling, Ewa, Ministro de Comercio
Wallenberg, Jacob, Presidente, Investor AB

Suiza

Brabeck-Letmathe, Pedro, Presidente, Nestlé S.A.
Groth, Hans, Director Principal, Política de salud y acceso a los mercados, la Unidad de Oncología de negocio, Europa Pfizer
Steiner Janom, Bárbara, Jefe del Departamento de Justicia, Seguridad y Salud en el Cantón
Kudelski, André, Presidente y CEO, Grupo Kudelski SA
Leuthard, Doris, Consejero Federal
Schmid, Martín, Presidente, al Gobierno del Cantón de los Grisones
Schweiger, Rolf, Ständerat
Soiron, Rolf, Presidente de la Junta, Holcim Ltd., Lonza Ltd.
Vasella, Daniel L., Presidente, Novartis AG
Witmer, Jürg, Presidente, Givaudan SA y Clariant AG

España

Cebrián, Juan Luis, CEO de PRISA
Cospedal, María Dolores de, Secretario General del Partido Popular
Bruta de León, Bernardino, Secretario General de la Presidencia española
Nin Génova, Juan María, El presidente y consejero delegado de La Caixa
H.M. la Reina de España

Turquía

Ciliv, Süreyya, CEO de Hizmetleri Turkcell Iletisim A.S.
Domac Gülek, Tayyibe, Ex Ministro de Estado
Koç, Mustafa V., Presidente, Koç Holding A.S.
Pekín, Sefika, Socio Fundador, Pekín y Bufete Bayar

EE.UU.

Alexander, Keith B., Comandante, USCYBERCOM, Director de la Agencia de Seguridad Nacional
Altman, Roger C., Presidente, Evercore Partners Inc.
Bezos, Jeff, Fundador y CEO de Amazon.com
Collins, C. Timoteo, CEO de Ripplewood Holdings, LLC
Feldstein, Martin S., George F. Baker, profesor de Economía de la Universidad de Harvard
Hoffman, Reid, Co-fundador y Presidente Ejecutivo, LinkedIn
Hughes, Chris R., Co-fundador de Facebook
Jacobs, Kenneth M., Presidente y CEO de Lazard
Johnson, James A., Vicepresidente, Perseo, LLC
Jordania, Jr., Vernon E. Director Gerente Senior, Lazard Frères & Co. LLC
Keane, M. Juan, Socio Principal, Asociados SCP; General, Ejército de los EE.UU., jubilado
Kissinger, Henry A., Presidente, Kissinger Associates, Inc.
Kleinfeld, Klaus, Presidente y CEO de Alcoa
Kravis, Henry R., Co-Presidente y CEO de cooperación, Kohlberg Kravis, Roberts & Co.
Kravis, Marie-Josée, Senior Fellow del Instituto Hudson, Inc.
Li Cheng, Senior Fellow y director de investigación, John L. Thornton Centro de China, Brookings Institution
Mundie, Craig J., Jefe de Investigación y Estrategia de Microsoft Corporation
Orszag, Peter R., Vicepresidente de Citigroup Global Markets, Inc.
Perle, Richard N., Becario Residente, American Enterprise Institute para la Investigación de Políticas Públicas
Rockefeller, David, Ex Presidente, Banco Chase Manhattan
Rose, Charlie, Editor ejecutivo y presentador, Charlie Rose
Rubin, Robert E., Co-Presidente, Consejo de Relaciones Exteriores, ex Secretario del Tesoro
Schmidt, Eric, Presidente Ejecutivo, Google Inc.
Steinberg, James B., El subsecretario de Estado
Thiel, Pedro A., Presidente de Gestión de Clarium Capital, LLC
Varney, Christine A., Asistente de Fiscal General de Defensa de la Competencia
Vaupel, James W., Director Fundador del Instituto Max Planck de Investigación Demográfica
Warsh, Kevin, Ex Gobernador, Junta de la Reserva Federal
Wolfensohn, James D., Presidente, Wolfensohn & Company, LLC

(3) Yo personalmente apostaría por algo al estilo Velikovsky… pero si acierto, no estraré aqui para cobrar…

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