La linterna de Diógenes

EL MARATÓN… POPULAR

Posted in Uncategorized by lalinternadediogenes on marzo 1, 2012

 

El domingo 19 de febrero, unos 5.000 deportistas entusiastas corrieron 42 kilómetros con 195 metros, sin parar,  por las calles de Sevilla.

La leyenda dice que después de la batalla de Maratón (el Campo de Hinojo donde los Griegos vencieron a los Persas) un tal Pheidippides corrió esta distancia para anunciar la victoria con la palabra nenikékamen, “hemos ganado”…

… antes de morir exhausto.

No sé como se dice “hemos perdido” en griego moderno…

Tal vez “Χάσαμε” στις σύγχρονες” …

(Consulté un diccionario en el Internet y esto es lo que salió…)

De todas formas los griegos modernos han perdido, por el momento, todas sus batallas contra los neo-persas… y si estos logran pasar Termópilas, pronto estarán aquí… donde nuestros Efialtes elegidos les están preparando la bienvenida.

Deberíamos de habar mostrado solidaridad con Grecia hace años.

Ya es tarde, los 300 han sucumbido…. Los persas están a la puerta.

Lo de Pheidippedes es una bonita pero muy improbable leyenda; servió para promocionar los modernos Juegos Olímpicos (tan rentables para empresas y especuladores, y de tanto prestigio para las naciones).

La Carrera Popular sevillana salió, apropiadamente, del Estadio llamado “Olímpico”.

Nunca se han celebrado eventos olímpicos en esta magnífica construcción, fruto de los delirios de grandeza de un Alcalde mejor olvidado.

El Estadio se utiliza ahora para conciertos de Rock, Copas Davis y cosas así.

El sentido de la ironía no abunda en Sevilla.

Los 5.000 corredores del Maratón salieron del Estadio Olímpico pero, en vez de quedarse a correr en el hermoso Parque del Alamillo que está justo al lado…

… ¡Cruzaron el puente epónimo y se adentraron en la ciudad!

¡Corrieron sus 26 millas con 385 yardas sobre asfalto, en medio de edificios, entre coches, autobuses y camiones, bajo la boina de la contaminación urbana, en vez de disfrutar del Parque con su hierba, sus árboles y su aire relativamente más límpio!

¿QUÉ DIRÍA ÉL DE UN COMPORTAMIENTO TAL ILÓGICO?

Cierto es que, aprovechando la inmensa zona verde, hubieron incomodado menos a la ciudadanía, y respirado mejor.

Al llegar de nuevo al Estadio Olímpico después de sus esfuerzos, y pasar debajo del Arco de Meta, encontraron un podio para la inevitable entrega de trofeos por manos de diversas autoridades, notables y famosos.

Medallas, diplomas, aplausos, vítores, un video de cada participante, interminables fotografías para las redes sociales y otras muestras de integración social:

Copio aquí lo que dice el IMD en su página:

Récord de participación en la 28 edición del Maratón de Sevilla, y récord de público en las calles

Ya puedes descargarte tu diploma on line, la galería de fotos con tu entrada en meta, y un informe con datos de tu participación en la maratón.

También están ya subidos los vídeos de TODOS LOS CORREDORES entrando en meta hasta algo más de 4 horas.

A continuación, enlazamos a algunas galerías de fotos que nos habéis hecho llegar, bien por email, bien por facebook:

(…)

Clasificaciones

Circuito, plano, perfil altimétrico y tiempo de paso de los corredores

Categorías

Trofeos, Premios, Regalos y Sorteos

Premios en metálico

Patrocinadores, empresas y entidades colaboradoras

 ************************************************************************

Yo he corrido mucho. Normalmente al alba cuando el yang del yang. Corría casi siempre solo o con un perro, salvo en Japón cuando corríamos los del dojo, descalzos por las calles.

Nunca se me hubiera ocurrido competir en tropel, ni correr sobre asfalto si podía correr sobre tierra o hierba, ni correr más rápido ni más despacio que nadie, ni no poder oler el aire de la mañana, ver los colores del día que nacía y oír los ruidos de la naturaleza, ni sobre todo llegar al agotamiento.

El Maratón Popular, desde luego, es algo que da de pensar, no solamente por lo poco sentido común del recorrido y lo grotesco del conjunto, sino también por su posible significado social, político y existencial.

La Semana Santa tiene su explicación, también la tienen el Rocio, los partidos de fútbol, las visitas a Ikea, la Feria de Primavera, las rebajas de enero, hasta en pinguinismo en Chipiona…

… pero que el Instituto Municipal de Deportes se permita organizar un evento así, con más de 1.000 voluntarios, la movilización de la Policía Municipal, Protección Civil, ambulancias y televisión y sabe dios que entes más, y en mismo tiempo desorganizar durante toda una mañana la circulación urbana, tiene que tener un motivo algo más que anecdótico-deportivo.

Tiene que tener un motivo meta-deportivo.

Todos sabemos, espero, a estas alturas, que el deporte tal como se practica, es el fiel reflejo de las sociedades competitivas y crueles donde se exige el sacrificio voluntario del trabajador sobre el altar de la productividad, al igual que el deporte exige el sacrificio voluntario del atleta sobre los altares de la rivalidad.

Vae victis!…

Y representa seguramente, muchas más facetas de la llamada ideología dominante… orgías de narcisismo fotográfico aparte.

Veamos.

Lo primero que hace sospechar que existen intereses por medio, es el uso de la palabra “popular”. Una palabra tan malgastada y ambigua que sólo se emplea, con la notable excepción histórica del “Frente Popular”, en caso de extremo engaño: “Precios Populares”, “Popular Cantante”, etc. y en casos donde su significado es totalmente doblepensado , como en “Partido Popular” o “Banco Popular”.

En este caso, la gloria popular habrá sido para la Junta de Andalucía y el Instituto Municipal de Deportes.

Al final de la entrada podéis leer la descripción del Maratón Popular de 2.011, en las palabras de Mercasevilla Torrijos de IU (se deduce que es un hombre “de izquierdas”) ….

Es un tan magnífico ejemplo de prosa triunfalista, retórica vacía, germanía política e ideología neocon, que os lo tengo que entregar tal cual, intacto, entero y sin más comentarios.

¡Disfrutad!

Raras veces puede uno regocijarse con una mezcla tan rastrera de pomposidad, falsedad y autocameleo.

En definitiva, a Carrera Popular demuestra como la filosofía de la Escuela de Chicago ha devorado definitivamente al “deporte”.

Se aumenta el número de participantes. Se baten records. Hay más espectadores que nunca. Hay “Campeones” nacionales y absolutos.

¡Muchas cifras!

¡Expansión! ¡Crecimiento! ¡Y cada uno compitiendo para llegar el primero!

En vez de dejar pasar como caballeros, a los que tengan más prisa…

¡Que va!

Tiene que haber “tensión y pugna”.

Hay que “conquistar” una buena posición de inicio.

Todos corren en manada pero son rivales, incluso entre los últimos en llegar… el 454 pugna para llegar antes del 453…

Trofeos, Premios, Regalos y Sorteos

Premios en metálico

¡Nuestra programación deportiva!

Los corredores llegan al Arco de Meta hechos polvo, la mayoría. Se han esforzado demasiado.

Dolor. Decaimiento. Desmoronamiento. Sufrimiento.

“Esta vida es un valle de lágrimas”, enseña la iglesia.

“Hay que sacrificarse sobre el altar de la productividad”, enseñan los Mercados.

El pueblo “popular”, claro, es carne de cañón, en la guerra como en el trabajo.

Entre los patrocinadores tenemos:

CRUZCAMPO, CARREFOUR, JOMA, COCACOLA, POWERADE, CHEVROLET, IBERIA, EL CORTE INGLÉS, MOTOCASTRO, ISLA MÁGICA, IBIS HOTEL

y no podía faltar el:

ILUSTRE COLEGIO PROFESIONAL DE FISIOTERAPEUTAS DE ANDALUCÍA.

Como se quiere parecer humanitario, hay también categorias para discapacitados, con o sin sillas de rueda.

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El Maratón Popular es como un auto sacramental, una alegoría de la vida del hombre moderno.

Nacido en el seno de una religión caduca… el corredor empierza su carrera saliendo de un estadio no-Olímpico.

Tiene que “conquistar” una buena posición de inicio…. es mejor haber ido a un colegio de pago.

Los atletas se dividen entre ¨de élite” y “popular”… siempre ha habido clases.

La vida del ciudadano se desarrolla al ritmo de la sociedad… en el maratón, el participante corre en tropel, como un lemming más.

En vez de vivir en saludable armonía entre el Cielo y la Tierra, vive contra natura… en vez de correr por un parque, lo hace por una ciudad.

Hace un sobre-esfuerzo para triunfar y su salud sufre… Se revienta trabajando, es explotado, estresado y humillado.

Su carrera está marcado por el miedo de quedar atrás mientras el cuerpo  le obedesca, pero si el organismo empieza a fallar, habrá que empujarlo más allá de sus límites para no abandonar… puede escoger entre reventarse en un “puesto” de trabajo, o si las cosas van mal, coger cualquier minijob para no engrosar el ejercito de los sin-techo.

MUCHOS PREDADORES APROVECHAN LA ESTAMPIDA…

Si triunfa, tendrá premios en metálico, regalos, trofeos y sorteos, y si entra entre los últimos se podrá por lo menos contemplarse en video… si tiene éxito en los negocios o la política y aplasta a los demás, será un “ganador” rico y respetado,  pero si es un “perdedor”, tendrá derecho a morir según lo poco que quedará del Estado de Bienestar y un nicho con lápida.

¿Gritará NENIKÉKAMEN entonces… o “HEMOS PERDIDO” en español moderno?

¿Ganará el Cielo?

¿O la Tierra?

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Importantes empresas y hombres políticos organizan la carrera y sacan beneficios de ella…

Unos 5.000 lemmings compiten, luchan para superarse, sufren y dan espectáculo, confirmando así su propia programación ideológica y su integración social.

Os dejo con la horrible prosa del Portavoz Torrijos (se trata del Maratón del año pasado, pero aquí es el lenguaje que importa…)

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XXVII Maratón Ciudad de Sevilla. 13-02-2011

Ayer disfruté un año más con la magnífica maratón que organiza Sevilla, a través de la gestión del Instituto Municipal de Deportes.

Todos los datos refrendan el gran éxito obtenido: se incrementó en casi 700 personas la participación, que alcanzó la cifra de 4.853 corredores; se batió el récord de la prueba por más de medio minuto, fijando el nuevo registro en 2:09:53; y se congregó a más aficionados que nunca, gracias a una mañana idónea, en la que la lluvia prevista retrasó su aparición.

Personalmente, tuve la suerte de participar en la salida, en la llegada y en la posterior entrega de trofeos, por lo que viví muy de cerca los instantes más importantes de la prueba.

Me quedo con el pistoletazo de salida, que dio Martín Fiz, y que me permitió observar el nivel de tensión y la pugna existente entre los corredores para hacerse con un hueco en la primera fila. Con más de 42 kilómetros por delante, la conquista de una buena posición de inicio me resultó muy llamativa.

Curiosamente, alguno de los que más pugnaba por hacerse un sitio fueron después los primeros clasificados. Corredores que, tras un gran esfuerzo, tenían dificultades incluso para auparse el podio, con evidentes dolores, fundamentalmente en las plantas de los pies.

Esos gestos, unidos a los momentos de decaimiento que padecía algún corredor popular tras cruzar la meta, fueron los mejores exponentes del enorme esfuerzo que hay que desarrollar para completar una prueba así.

Entre los profesionales, hubo dominio africano, aunque el español Pablo Villalobos –al que tuve el honor de entregarle su premio- fue uno de los grandes vencedores, porque con su cuarta posición se proclamó campeón de España y obtuvo la marca mínima para acceder al mundial, al bajar claramente de las 2 horas y 14 minutos.

No me quiero olvidar tampoco de las mujeres, que obtuvieron también una buena marca, con la española Tamara Sanfabio en una meritoria cuarta posición. Una vez más me impresionó el nivel competitivo de los discapacitados, que fueron los primeros en llegar a la línea de meta, tras completar la maratón completa en 1:44:16.

Pero la maratón de Sevilla es mucho más que los corredores y corredoras profesionales que vienen a competir. Es, sobre todo, los muchos atletas populares, aficionados al deporte y a correr por la única satisfacción de superar sus propios límites personales. Ellos protagonizaron las estampas más hermosas de la mañana.

Algunos cruzaban la meta para desmoronarse después por el cansancio. Otros se agarraban de la mano con el compañero con el que habían compartido el sufrimiento de la carrera. Algunos recogían a niños y niñas pequeños, sus hijos, que les acompañaban sonrientes y orgullosos para pasar por debajo del arco de meta. Había quien señalaba al cielo, acordándose en el esfuerzo de algún ser querido. Otros, simplemente, gritaban con rabia ensordecedora, llenos de orgullo por haber logrado finalizar la prueba.

Ellos, que representan el deporte de base y aficionado son, para mi gusto, los grandes vencedores de la jornada.

En el capítulo organizativo sólo puedo repartir felicitaciones a todos los miembros del IMD, encabezados por mi compañero José Manuel García. La prueba transcurrió con absoluta normalidad y se confirmó nuevamente como una prueba de excelente nivel. Desde Martín Fiz a otros muchos de los corredores que pude saludar durante la mañana, nos felicitaron porque el maratón de Sevilla es el que más y mejor cuida a sus corredores, con toda clase de servicios y cuidados añadidos.

Sin olvidar, por supuesto, a los más de mil voluntarios que colaboran en esta iniciativa y que nos permiten montar y mantener el dispositivo necesario para una prueba que demanda esta complicada infraestructura. A todas y todos ellos, muchas gracias en nombre de la ciudad.

Gracias a este esfuerzo general, año a año más atletas de élite y populares vienen a disfrutar con esta prueba. El maratón se ha convertido en un estandarte de la brillante gestión del IMD, que está marcando una época de oro en el deporte sevillano. La aparición de instalaciones deportivas de primer nivel, el incesante aumento de participantes en las pruebas populares y la consolidación de nuestras citas de élite, están convirtiendo a Sevilla en una referencia de primer nivel en el aspecto deportivo.

 

 SALVESE QUIEN PUEDA

2 comentarios

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  1. Joan Marrugat - Barcelona said, on marzo 1, 2012 at 4:15 pm

    No me extraña que te sorprendas, Diógenes, si es cierto -como dices- que corrieron 49.195 kilómetros sin parar.
    Lo corriente es que los muchachos corran 42 kilómetros y 195 metros.
    Por allá 1907 se fijó la distancia en 40 kilómetros.
    Después decidieron que fueran 42 kilómetros, más o menos la conversión desde yardas.
    Pero parece que en 1921 se alargó la cosa, para que la carrera pasara por delante del palacio de los monarcas ingleses y pudiera ser contemplada por la casa real: los corredores tuvieron que apechar con 195 metros más.
    Cada marathón es un desatino. Sólo apto para super-profesionales o aficionados obsesos. La grandilocuencia de los mandamases que glosan el evento es otro de los disparates lameculianos que deberíamos de proscribir, administrando lavativas sin mirar a quién.
    Un saludito desde Bcn.

    • lalinternadediogenes said, on marzo 1, 2012 at 4:32 pm

      Gracias… rectificaré en seguida… cosas del teclado…


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