La linterna de Diógenes

¿VIDA DESPUÉS DE LA MUERTE?…

Posted in Uncategorized by lalinternadediogenes on mayo 12, 2017

 

¿VIDA DESPUÉS DE LA MUERTE?…

 ¡NO, GRACIAS!

 

 ***

 

 

¿LAS SIETE EDADES DEL HOMBRE?

 

 

¿OTRA VEZ?…

¡TAMPOCO, GRACIAS!

 

La idea de pasar por todo esto otra vez – o, si todo va mal, una y otra y una y otra vez hasta haberme exonerado de todos mis errores, expiado todas mis debilidades (son tantas), redimídome del Pecado Original (que no ha sido mío), asumido las ciegos caprichos de la Evolución (aleatoria, diga lo que diga el Papa) y sufrido lo absurdo de la vida social y política…  la idea, digo, de pasar por todo esto otra vez,  me horroriza.

 

Y si no hay nada más que “olvido total” después de la muerte, entonces, aunque

Le silence éternel des ces espaces infinis m’effraie,

más me asusta todavía, la idea de tener que repetir infinitas vidas, como si presentara interminables oposiciones sin jamás conseguir un puesto fijo.

 

(La rueda del Samsara, literalmente “el vagabundeo del sufrimiento”)

 

¿REENCARNACIÓN?   ¡NO GRACIAS!

 

Si creía (y no creo) que existiera algún “dios”, o fuerza, o mecanismo natural, incluso antinatural, que obligara a mi “esencia individual” a padecer, consciente, o inconscientemente, tanto absurdo aburrimiento y sufrimiento de nuevo, entonces me haría terrorista jihadista con bomba-suicida, y vería si lo de las 23 (o 25, no me acuerdo…) vírgenes fuera cierto o no.

(Me pregunto: ¿con cuantos amantes inmaculados – no existe equivalente de puceau en español – se recompensan a las señoras y señoritas jihadistas, que se inmolan?)

No sé si aguantar la eternidad, acompañado por 23 (o tal vez 25…) vírgenes, no sería peor que tener que repetir cursos existenciales hasta aprobar Nirvana.

La chair est triste, hélas! et j’ai lu tous les livres.

Dudo desde luego, que la conversación de estas jóvenes (se supone que serían jóvenes) fuese un soportable sustituto para la lectura, durante la eternidad.

Dudo también que Alá haya preguntado a estas señoritas si estarían dispuestas a pasar la eternidad en compañía de un asesino terrorista.

¿O será que Alá haya preparado este “paraíso” como un infierno-trampa para los que se inmolan de una manera tan desconsiderada?

(Sin embargo, si el Profeta me agenciara alguien como Scheherazade, podría llegar a un acuerdo con él …)

 

 

LAS BUENAS HISTORIAS SE PUEDEN VOLVER A ESCUCHAR 1.001 MILES DE VECES

 

El más allá que ofrece el dios de los cristianos (1)  tampoco me parece muy atractivo.

Parece más bien la privatización de las Seguridades Sociales.

 

 

El judaísmo por su parte, y como de costumbre, se muestra más inteligente (2):

Los cielos le pertenecen al Señor, pero a la humanidad le ha dado la tierra. Los muertos no alaban al Señor, ninguno de los que bajan al silencio. Somos nosotros los que alabamos al Señor. (Salmo 115: 16-18) 

Me abstendré de hablar de los mas allá de las religiones orientales, tan horriblemente parecidos a los de “occidente”.

 

***

 

(https://www.youtube.com/watch?v=3UBQFXQUqxE)

 

 Y ESTO DE MORIRSE, ¿ES PARA TANTO?

 

La muerte, aunque globalizada, es algo muy serio, muy personal: hay que hacerlo bien. Con ataraxia. Sin hacer de ella un drama.

Zhuangzi cuenta:

Lai-zi enfermó, y estaba postrado, jadeando al borde de la muerte, rodeado de sus desolados esposa y niños. Li-zi preguntó por él y les dijo, “¡Callaros, quitaros de en medio! No molestarlo, está pasando por su transformación” Se apoyó contra la puerta y dijo al moribundo, “¡De verdad, que grande es la Naturaleza!  ¿En qué te te va a convertir ahora? Donde te llevará? Hará de ti el hígado de una rata, o la pata de un insecto? Laizi contestó, “si los padres dicen a un crío que vaya al este, al oeste, al sur, o al norte, el crío obedece. El Yin y el Yang son más importante para un hombre que sus padres. Si están acelerando mi muerte y no me someto dócilmente a ellos, sería terco y rebelde. La grandeza de la Naturaleza es así; mi cuerpo encontró apoyo en ella; mi vida se gastó trabajando el ella; mi vejez buscó alivio en ella; en la muerte encuentro descanso en ella: lo que ha hecho un bien de mi vida hará también un bien de mi muerte.

 

Todo lo contrario de Dylan Thomas:

No entres dócil en esa dulce noche:
debe arder la vejez y vituperar al fin del día;
rabia, rabia contra la agonía de la luz.  (2)

 

(Dylan Thomas murió, juerguista y alcoholizado, con 39 años.)

 

 

Lo que no podía saber el poeta galés, era que si, gracias a la naturaleza, se ha hecho un “bien” de la vida la muerte se puede convertir en un “bien” también. La cansada vejez o la debilitante enfermedad, pueden hacer leve, incluso placentero, el momento de la transformación.

¿No sería tal vez, tanto la muerte que nos asuste, sino la manera de morirnos?

 

Et meure Paris ou Helene,

Quiconques meurt a dolour,

Celluy qui pert vent & alaine,

Son fiel se creue sur son cueur,

Puis sue, dieu sçait quel sueur

    Et n’est qui de ses maux l’allege…

 

Así sería la manera de “bajar al silencio” si uno no lo hace bien…  O, posiblemente, entubado y harto paliativos…  O en la horca, como Villon…  O por culpa de una mousse de salmón… O… ¿quien sabe…? todo es posible… Hasta se puede morir durante el sueño, sin darse cuenta…

Tener que pasar por allí “una vez en la vida” habrá sido, para mí, suficiente, gracias.

En aquel momento tan delicado, no quiero pensar en tener que presentar más oposiciones para ganar un puesto en nirvana, ni en el juicio final; sólo quiero escuchar el Ruiseñor de Keats (3):

Y en más de una ocasión

he amado el alivio que depara la muerte

invocándola con ternura en versos meditados

para que disipara en el aire mi aliento.

Ahora más que nunca morir parece dulce,

dejar de existir sin pena a medianoche

¡mientras se te derrama afuera el alma

en semejante éxtasis!

 

 

Keats murió con sólo 25 años, de yatrogenia, complicada por tuberculosis.

 

***

 

Entonces ¿qué es lo que nos va a pasar después de la muerte, haya sido ésta agradable, rápida, miserable, aburrida, absurda o dolorosa?

¡Ah!

 

 

Hamlet se hacía la misma pregunta, pero no obtuvo respuesta.

La muerte no es desconectar la coriente; es apagar la linterna porque ha amanecido…     es lo que hubiera le podido contestar Tagore.

 

***

 

LA PERDIDA DE INFORMACIÓN EN AGUJEROS NEGROS

 

Durante la Edad Media, entre muchas otras interrogantes, muchos teólogos filósofos intentaron calcular el incalculable número de ángeles que podían bailar en la cabeza de un alfiler. Estos filósofos realizaban sus cálculos de acuerdo a la idea de que los ángeles eran las criaturas físicas más pequeñas posibles, pero con un gran poder espiritual.

Basado en esta definición, el físico Phil Schewe, perteneciente al American Institute of Physics, realizó un cálculo semejante, el de cuántos ángeles caben en la punta de un alfiler, por medios más modernos en 1995, presentando sus resultados ante la Sociedad de Literatura y Ciencia.

(Ver Taringa net para saber los resultados de tan interesante cálculo.)

 

 

¡POBRE AVERROES!

 

Desde hace ya 40 o 50 años los físicos debaten lo que llaman “La paradoja de la pérdida de información en agujeros negros”(4). Un debate escolástico y entretenido, que utiliza un lenguaje casi tan idiosincrásico e impenetrable como él latín teológico de los tomistas.

Parece desde luego, que muchas de  los brillantes “descubrimientos” de la Nueva Física (e incluso de la Vieja) confirmen las “in-tuiciones” (Einblicke, Anschauungen, insights) de los místicos del siglos VI a IV, a.de C.

Testigo de ello sería El Tao de la Física, un libro que ha ofendido a muchos eminentes científicos, que lo han descalificado con menosprecio.

(https://es.wikipedia.org/wiki/El_tao_de_la_f%C3%ADsica.)

Decía Capra:

La ciencia no necesita del misticismo y el misticismo no necesita de la ciencia; pero el hombre sí necesita de ambos.

¿Para reconciliar los dos lados de su cerebro?

Puede ser.

Sopesemos pues, los beneficios y las ventajas que la física cuántica haya podido aportar a la humanidad, en comparación con las virtudes y bendiciones del misticismo.

 

Por un lado, hay muchos físicos, cómodamente subvencionados y remunerados, instalados en el Cern o en prosperas institutos y universidades. Investigan con diligencia la vida en otros planetas, el Big Bang, los agujeros negros, la materia oscura, el Bosun de Higgs y otras fascinantes temas. Todo muy cerebro izquierdo, y muy entretenido; recomendable para la adquisición de conocimiento puro y para el desarrollo mental como adyuvante a la claridad de pensamiento práctico.

(Si el espacio alrededor de la Tierra se está atascando de peligrosa chatarra, la culpa es de los ingenieros, no de los físicos.)

Por otro lado, tenemos “in-tuiciones” de gente “rara”, como Blake, que satisfacen así el anhelo de “espiritualidad”que sienten algunas personas propensas, fuera del deplorable contexto de las religiones establecidas. Todo muy cerebro derecho, muy entretenido y también fascinante; recomendable para la búsqueda de la ataraxia, o “nirvana”, como adyuvante a la vida y a la muerte de estos “desplazados”(outsiders.)

El misticismo también puede llevarnos a la locura inocente, como la de los que frecuentan paraísos artificiales. Ha salpicado la India y los países limítrofes, de enjambres de inofensivos inadaptados (misfits). De paso ha enriquecido a los Osho y a los Mantak Chia de este mundo.

Que yo sepa, el misticismo no hace un daño directo a nadie. Es probable, al contrario, que el misticismo (NO las religiones organizadas, por favor) haya aportado mucho bien a la humanidad, en su intento de limpiar los portales de la percepción.

La Física cuántica tampoco parece haber sido muy dañina, incluso habrá permitido desarrollar muchos ventajas materiales en el contexto de la vida práctica, como las telecomunicaciones o la energía nuclear, además de la académica.

Con una posible excepción:

 

¿LOS PADRES?

 

Oppenheimer, al parecer, disfrutaba cuando le llamaban el padre de la bomba atómica, pero no parecía complacido con el rumbo que llevaba su creación, pues conversando con el presidente Harry Truman, un día le confesó, esperando, seguro,  una respuesta alentadora “Señor, siento que tengo manchadas las manos de sangre”. La respuesta fría de Truman fue sacarse un pañuelo del bolsillo y extenderlo con las manos diciéndole, “puede limpiárselas con esto”.

(http://www.vix.com/es/btg/curiosidades/4744/vida-de-julius-robert-oppenheimer-padre-la-bomba-atomica)

¡La ciencia y el mundo llamado “real”!

(Otro caso: Fritz Haber: ver mi post WU WEI Y ZYKLON B.)

Es una profunda y necesaria verdad que las cosas profundas de la ciencia no se descubren porque son útiles; se descubren porque ha sido posible descubrirlas.            

– J. Robert Oppenheimer, físico teorético.

 

***

 

 

Volvemos a esta cosa “que no se puede mirar fijamente”… y pensemos, si podemos, a lo que nos va a pasar después de morir.

Incluso después de muertos, continuaremos siendo, cada uno, supongo, una acumulación de información energética.

Esta información no puede, o no debería, de desaparecer (¿Ley #1 termodinámica?) y estará por tanto, se supone, archivada en alguna parte. (¿Homeland Security? ¿Facebook? ¿Hacienda?)

Al espiritismo, al vudú y similares, les obsesionan estos archivos. Poca gente, y es humano, demasiado humano, quieren admitir que su defunción sea un paso al “total olvido” y al “silencio” de su alma, de su “yo” personal, de su “esencia individual”.

 

 

Tal vez, en vez de calcular el número posible de ángeles bailadores, investigar si existe o no vida en otras galaxias o estudiar el comportamiento errático de partículas elementales, se debería de intentar calcular el número de seres con almas que habrán desaparecido desde el inicio de los tiempos, ¿verdad, Doctor Schewe?

                                                 HIC JACENT OMNES…

 

¡Todo un reto escolástico-teológico-informático!

¿Donde está toda esta gente? ¿Donde ha ido su información?

Disfruto ofreciendo una especulación más, una explicación ontológica seudocientífica y seudomística, sobre la función de los agujeros negros.

(Comparada con los grotescos montajes del cristianismo y del islam, mi explicación parecerá bastante inocente.)

Los agujeros negros sirven para destruir nuestra información residual espiritual y/o energética.

Los agujeros negros actúan un poco como las trituradoras de papel que usan los partidos políticos, los gobiernos y los blanqueadores de dinero. Destruyen la evidencia que deja la consciencia humana.

 

 

¿Y esto?

Al poder que gobierna el destino de todos los seres vivientes se le llama el Águila, no porque sea un águila ni porque tenga nada que ver con las águilas, sino porque aparece ante los ojos del viden­te como un águila inconmensurable, negra como el azabache, erguida como se yerguen las águilas, cuya envergadura alcanza el infinito.

El Águila devora la conciencia de todas las criaturas que, vivas en la Tierra un momento antes, y ahora ya muertas, van flotando como un ince­sante enjambre de luciérnagas hacia el pico del Águila, al encuentro de su dueño, de la razón de haber tenido vida. El Águila desenreda esas minúsculas llamas, las tiende como un curtidor ex­tiende una piel y después las consume, pues la con­ciencia es el sustento del Águila.

El Águila, ese poder que gobierna los destinos de toda cosa viviente, refleja igualmente y a la vez todas esas cosas vivas. No hay lugar, por tanto, a que el hombre rece al Águila, le pida favores o espere misericordia. La parte humana del Águila es demasiado insignificante como para conmover a la totalidad.

A toda cosa viviente se le ha otorgado el poder, si así lo desea, de buscar una apertura hacia la libertad y de pasar por ella. Es obvio para el viden­te que ve esa apertura, y para las criaturas que pasan por ella, que el Águila ha otorgado ese don a fin de perpetuar la conciencia.

Cruzar hacia la libertad no significa alcanzar la vida eterna en el sentido usual de eternidad; esto es, vivir por siempre. Ocurre, más bien, que los guerreros pueden conservar su conciencia, que normalmente se abandona al momento de morir. En el momento de cruzar, el cuerpo en su totalidad se inflama de conocimiento. Al instante, cada célula se torna consciente de sí misma y, además, consciente de la totalidad del cuerpo.

El don de libertad que ofrece el Águila no es una dádiva, sino la oportunidad de tener una oportunidad.

¡Hermosa metáfora!

(De Carlos Casteneda, antropólogo, ¿plagio genial?, ¿charlatán? y “padrino de la Nueva Era”.)

http://elojocritico.info/carlos-castaneda-y-el-mito-del-chamanismo-de-don-juan-matus/)

(Pero no me importa la “verdad”: encuentro el mito del Águila, como gran parte de la obra de Castaneda, sea inventado o no, entretenido, bello y resonante.)

 

***

 

¡Está resuelta entonces “la paradoja de la pérdida de información en agujeros negros”!

¡Como trituradora post mortem, disponemos del Águila!

Y “los guerreros pueden conservar su conciencia”… ¡Si lo han merecido!

https://en.wikipedia.org/wiki/Neidan

 

 

Los agujeros negros se evaporan con el tiempo, por “evaporan” queremos decir “desaparecen de la existencia”, junto con todo lo que han chupado. La ciencia detrás de esto se vuelve bastante complicada, pero para expresarlo lo más sencillamente posible, cuando los agujeros se evaporan, deberían de emitir un registro de todo lo que haya sido chupado, escrito en la radiación. Sin embargo, según Stephen Hawking, el agujero sólo emite energía aleatoria de calor.

En lenguaje llano: si te encuentras en la situación desafortunada de ser chupada por un agujero negro, desaparecerás completamente de la existencia, y contigo toda evidencia que hayas existido jamás.

(http://www.cracked.com/article_19668_6-scientific-discoveries-that-laugh-in-face-physics_p2.html)

Y para que nadie dude de la seriedad de la analogía Águila-agujero, aquí va más especulación escolástica mistico-científica, esta vez con referencia a la MTC:

Los agujeros negros no son negros sino incoloros e invisibles: el término “black” es del físico John Wheeler (él de “la goma de borrar cuántica” y pater putativus de la bomba de hidrógeno) quien los llamó así, espontáneamente supongo, por su “ausencia de luminosidad.”.

Son huecos,  excepcionalmente densos, pesados y absorbentes. Su proximidad lentifica el tiempo. Como el Águila, se alimentan de Yang, de consciencia vital luminosa, de luciérnagas. Son por tanto, extraordinariamente Yin, tal vez lo que más Yin que puede existir en el universo. Según los que saben, son más fríos incluso, que el espacio que les rodea. (Antes de la aceptación general del apodo “black“, los rusos los llamaban “estrellas congeladas”.) La “energía aleatoria de calor” que emiten, según “él que sabe”, al evaporarse, será por tanto, insuficiente para que desaparezcan mucho antes del final del universo (si no hayan triturado el resto del cosmos antes).

Con ellos desaparecería, entre otras cosas, y si el Águila no la ha borrado antes, toda la “información perdida” de los dramas sin sentido de nuestras absurdas vidas.

La ultracongelación del Samsara nos asegurará, con suerte, una eternidad sin sufrimiento, con “total olvido”, con “silencio”. (Y, si lo hemos currado, la posibilidad de una inmortalidad al estilo taoísta.)

https://es.wikipedia.org/wiki/Seres_Iluminados_(taoismo)

Si, como yo, no quieres ni reencarnar, ni resucitar, ni vivir después de la muerte, allí nos espera el Águila, que los astrofísicos llaman Agujero Negro.

En lenguaje llano: basta con morir cuando sea el momento y dejarse de tonterías.

El Águila se ocupará del resto: olvido total o inmortalidad taoísta.

Una situación Win-win

 

¿Qué más se puede pedir a la vida?

 

***

(Como premio por haber leído hasta aquí:)

http://www.latercera.com/noticia/el-extrano-destino-que-enfrentarias-si-cayeras-en-un-agujero-negro/

https://www.youtube.com/watch?v=wWG_rz12a2o

Una canción que el Águila devorará también. Una pena. La muerte, como toda despedida, produce dulce tristeza.

 

NOTAS

 

(1)

¿Cómo es el paraíso? ¿Existe realmente?

Pregunta: “¿Existe realmente el paraíso? ¿Cómo es y dónde está? ¿Podré ver a toda la familia y los amigos ya fallecidos?”

Nuestra respuesta: Sí, según la Biblia realmente existe el cielo. El cielo o paraíso de verdad es de otra dimensión, no puede ser visto por el ser humano a menos que Dios se lo muestre, cosa que Él ha hecho en varias ocasiones con sus profetas (Isaías 6, Ezequiel 1, Daniel 7:9-10, 2ª Corintios 12:1-4, Apocalipsis 1, 4-5). Dios está en el trono en este cielo. La Biblia afirma que Jesús, el Cordero de Dios, está sentado a la diestra del Padre en ese trono, hasta que vuelva a juzgar al mundo y establecer su reino en la Tierra.

Lo que la mayoría de gente llama “cielo” es, de hecho, una ciudad eterna que la Biblia llama “Nueva Jerusalén” (Apocalipsis 21:2). Será un nuevo cielo, pues el primer cielo y la primera tierra habrán pasado (Apocalipsis 21:1). La ciudad eterna es descrita así:

“He aquí, el tabernáculo de Dios está entre los hombres, y El habitará entre ellos y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará entre ellos. El enjugará toda lágrima de sus ojos, y ya no habrá muerte, ni habrá más duelo, ni clamor, ni dolor, porque las primeras cosas han pasado. Y el que está sentado en el trono dijo: He aquí, yo hago nuevas todas las cosas.” (Apocalipsis 21:3-5)

“La ciudad no tiene necesidad de sol ni de luna que la iluminen, porque la gloria de Dios la ilumina, y el Cordero es su lumbrera.” (Apocalipsis 21:23)

La Nueva Jerusalén será el hogar eterno de la gente de Dios. La Biblia dice, acerca de este lugar, que “jamás entrará en ella nada inmundo, ni el que practica abominación y mentira, sino sólo aquéllos cuyos nombres están escritos en el libro de la vida del Cordero.” (Apocalipsis 21:27)

Se nos dice que todo el mundo pasará por la resurrección corporal de los muertos, y todos se sentarán delante del tribunal de Cristo (Apocalipsis 20:11-13). Aunque Jesús vino al mundo en primer lugar como Salvador, ahora actuará como Juez. Aquéllos cuyos nombres no estén en el libro de la vida del Cordero serán arrojados al lago de fuego (Apocalipsis 20:14-15).

La idea de que todos irán al cielo y verán a sus familiares no es bíblica en absoluto. Más bien Jesús dijo que aquéllos que crean en Él encontrarán la vida, pues “nadie viene al Padre si no es por mí” (Juan 14:6). En Apocalipsis 7:9 se nos dice que en el cielo habrá una multitud de gente de toda tribu, lengua, pueblo y nación, que tendrá vida eterna por su fe en Jesús. Para aquéllos que no hayan oído sobre Jesús, seguramente sólo los que se hayan humillado ante Dios y hayan respondido positivamente a cualquiera que sea la revelación que Él les haya mostrado estarán con Dios por la eternidad. Aquéllos que hayan rechazado a Dios no estarán con Él.

(cadaestudiante.com): Página responsable de estas declaraciones que me recuerden a Isis…

(2)

El foco de la religión judía, a diferencia de otras religiones, no es la vida después de la muerte, sino la vida aquí en este mundo, y como se debe vivirla, cumpliendo con los 613 mandamientos de la Torah, recopilados por Maimónides en su libro Sefer Hamitzvot. La recompensa (o el castigo) según la Torah es en esta vida, y no en un hipotético paraíso después de la muerte. El verso de Éxodo 20:12 dice “Honra a tu padre y a tu madre para que disfrutes de larga vida en la tierra que te da el Señor, tu Dios”, y no dice “para que disfrutes de las bendiciones del paraíso”. (http://anajnu.cl/paraisoinfierno.htm)

Y para más información acerca de estos misterios:             http://www.diosuniversal.com/Otras-Creencias/Cielo-e-Infierno

(3)

Do not go gentle into that good night,
Old age should burn and rave at close of day;
Rage, rage against the dying of the light.

 (4)

 I have been half in love with easeful Death,

 Call’d him soft names in many a mused rhyme,

 To take into the air my quiet breath;

 Now more than ever seems it rich to die,

 To cease upon the midnight with no pain,

 While thou art pouring forth thy soul abroad

  In such an ecstasy!

(5)

La paradoja de la pérdida de información en agujeros negros resulta de la combinación de la mecánica cuántica y la relatividad general. Sugiere que la información física puede desaparecer permanentemente en un agujero negro, permitiendo a numerosos estados físicos convertirse en el mismo estado. Esto es controvertido porque viola la ley comúnmente asumida de que en principio, información completa acerca de un sistema físico en un punto en un tiempo debe determinar su estado en cualquier otro tiempo. Un postulado fundamental de la mecánica cuántica es que la información completa sobre un sistema está codificada en su misma función de onda aún cuando su función de onda colapsa. La evolución de la función de onda está determinada por un operador unitario, y eso implica que la información se conserva en sentido cuántico. Esto es una estricta forma de determinismo. (WikiP)

Ver también:                                                  http://despiertavivimosenunamentira.com/cientificos-vida-despues-de-la-muerte/

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