La linterna de Diógenes

2017… DESPUÉS DEL SOLSTICIO

Posted in Uncategorized by lalinternadediogenes on junio 24, 2017

 

 

 

 

El solsticio, joven Leo, no es solamente Stonehenge, la moda en bañadores de verano o una fecha del almanaque que pasa inapercebida por la mayoría de la población.

Es mucho más.

Este año sobre todo.

Este último solsticio que acabamos de pasar con tanto calor, ha sido altamente simbólico… “simbólico” no es la palabra justa: ha sido una manifestación, una representación, una concretización significativa de la llegada del Yang a su zenit y a su parcial autodestrucción… por exceso de su mismo Yang (!)… antes de su transformación.

Lo más Yang, como te he explicado muchas veces nieto mío, es el Fuego.

El Fuego domesticado nos calienta y alimenta; el incendio sin embargo, destruye todo lo que toca.

El Fuego en exceso es mega-macho: violación, violencia vandálica, creencia ciega, orgía sado-masoquísta, guerra, ruido, deporte, bombas.

 

 

Estos últimos seis meses de creciente aumento del Yang han terminado en:

 

* El espantoso incendio Glenfell.

 

Donde la injusticia social, la corrupción fiscal y la cínica incompetencia administrativa feudal han reventado como un furúnculo, matando a un número todavía por determinar, de pobres e indefensos.

* El horror del incendio en Portugal.

* La destrucción de la mezquita fálica de Mosul, con su pequeña torsión anatómica, icono de la testosterona patológica del Daesh

 

 

* Y la muerte, se espera, del Imán demente del Califato.

(… Un cuento contado por un idiota, lleno de sonidos y furia, y que nada significa.)

¡Fuera, fuera, breve candela!

(Demos gracias a las casi siempre malas traducciones que tocan a Shakespear: en este contexto, “candela” encaja mucho mejor que vela, candle en el original.)

 

***

 

Otro tale told by an idiot:

El Brexit Duro se está terminando en pedo mojado.

 

oh! yet
Stands the Church clock at ten to three?

Cuando la Thatcher desveló la estatua de Rupert Brooke en el pueblo de Grantchester, el reloj de la iglesia marcaba todavía las tres menos diez.

¿Sabía esta prepotente y ultra-conservadora dama, que estaba desvelando la estatua de un poeta bisexual, amigo de Keynes, Foster, Russell y Wittgenstein?  ¿Que Brooke era socialista fabiano? ¿Que era propenso a crisis emocionales? ¿Que nunca combatió y que, a pesar del uniforme de soldado de la estatua, era Alférez de la Royal Navy? ¿Que, camino de Gallipoli, murió de septicemia en la isla griega de Skyros? (1)

Sólo sabía la buena señora, supongo, que había en un momento dado, escrito poemas patrióticos celebrando la Gran Guerra 14 -18. Sus versos mágicos tan “ingleses”, le eran probablemente desconocidos.

 

SU TUMBA

¡Muy inglés y muy Byron, esto de morir en Grecia, camino de liberar Constantinopla de los Turcos!

 

***

 

Con el incendio de la Torre, se desveló todo el sueño nostálgico pos-imperial de una Gran Bretaña donde los antiguos colonizados y las clases inferiores deberían de haberse mantenido dócilmente en su sitio.

Como siempre.

Y mantenidos dóciles a golpes de injusticia social, desigualdad cultural, intolerancia inducida… y de la tele, claro.

¡Hasta un juez de la Corte Suprema, la High Court of Justice, habló de “real damage”, de verdadero prejuicio, constatando que “Se está causando sufrimiento real sin ningún propósito bueno”!

 

¡VAYA!

 

***

 

A partir de ahora, el encanto de la campiña Inglesa, tan mágicamente incomparable que describe Brooke en Grantchester (2) empezará a estar al alcance de todos, no sólo de plutócratas, agentes de bolsa y cazadores de zorros.

Se conservará inmaculado, para todos no para unos pocos y sin Brexit duro.

(¡El sombrero oracular de su majestad!)

El reloj de Grantchester se ha puesto en hora,

And there will be honey still for tea.

 

***

 

¿A quien pertenece el sol?

 El Mob Boss quiere financiar su muro anti-emigrantes con…

¡Agárrate!

… ¡Con placas para energía solar!

 

El primer método para calcular la inteligencia de un dirigente es mirar a los hombres que lo rodean. (Niccolo Machiavelli).

Trump no es tonto. En los negocios, no.

El Presidente Donald Trump explicó porque tiene uno de los gabinetes más adinerados de la historia:”Amo a todo el mundo, sean ricos o pobres, pero para estos puestos en particular,  no quiero personas pobres.” (3)

***

 

«Nada temas hasta que el bosque de Birnam venga a Dunsinane»

Hace 67 años, el 3 de febrero de 1960, el entonces primer ministro de Gran Bretaña, Harold Macmillan, un conservador, pronunció un discurso frente al Parlamento sudafricano, gobernado por el partido que había levantado el apartheid como base de su gobierno. Fue entonces que pronunció lo que ha venido a llamarse el discurso de los vientos de cambio. Vale la pena recordar sus palabras. Vientos de cambio soplan por todo el continente, y nos guste o no, el crecimiento de una conciencia nacional es un hecho político. Debemos aceptarla como un hecho político, y nuestras políticas nacionales deben tomarla en cuenta.

Sí, nieto mío, sí: The answer is blowin’ in the wind…

 

***

 

Mensajero:

Como yo estaba vigilando, de pie en la colina, miré hacia Birnam y, de pronto, me pareció que el bosque empezaba a moverse.

¡El Bosque de Birnam está empezando a moverse!

A veces el fuego purifica … El Fuego de Heráclito lo transforma todo… Es un río que no se pisa dos veces.

 

***

(1)

http://www.rupertbrookeonskyros.com/Grave.htm

 

(2)

Rupert Brooke

The Old Vicarage, Grantchester

(Traducción: https://poetassigloveintiuno.blogspot.com.es/2012/05/6929-rupert-brooke.html)

(Cafe des Westens, Berlin, May 1912)

Just now the lilac is in bloom,
All before my little room;
And in my flower-beds, I think,
Smile the carnation and the pink;
And down the borders, well I know,
The poppy and the pansy blow . . .
Oh! there the chestnuts, summer through,
Beside the river make for you
A tunnel of green gloom, and sleep
Deeply above; and green and deep
The stream mysterious glides beneath,
Green as a dream and deep as death.
— Oh, damn! I know it! and I know
How the May fields all golden show,
And when the day is young and sweet,
Gild gloriously the bare feet
That run to bathe . . .
‘Du lieber Gott!’

Here am I, sweating, sick, and hot,
And there the shadowed waters fresh
Lean up to embrace the naked flesh.
Temperamentvoll German Jews
Drink beer around; — and THERE the dews
Are soft beneath a morn of gold.
Here tulips bloom as they are told;
Unkempt about those hedges blows
An English unofficial rose;
And there the unregulated sun
Slopes down to rest when day is done,
And wakes a vague unpunctual star,
A slippered Hesper; and there are
Meads towards Haslingfield and Coton
Where das Betreten’s not verboten.

ειθε γενοιμην . . . would I were
In Grantchester, in Grantchester! —
Some, it may be, can get in touch
With Nature there, or Earth, or such.
And clever modern men have seen
A Faun a-peeping through the green,
And felt the Classics were not dead,
To glimpse a Naiad’s reedy head,
Or hear the Goat-foot piping low: . . .
But these are things I do not know.
I only know that you may lie
Day long and watch the Cambridge sky,
And, flower-lulled in sleepy grass,
Hear the cool lapse of hours pass,
Until the centuries blend and blur
In Grantchester, in Grantchester. . . .
Still in the dawnlit waters cool
His ghostly Lordship swims his pool,
And tries the strokes, essays the tricks,
Long learnt on Hellespont, or Styx.
Dan Chaucer hears his river still
Chatter beneath a phantom mill.
Tennyson notes, with studious eye,
How Cambridge waters hurry by . . .
And in that garden, black and white,
Creep whispers through the grass all night;
And spectral dance, before the dawn,
A hundred Vicars down the lawn;
Curates, long dust, will come and go
On lissom, clerical, printless toe;
And oft between the boughs is seen
The sly shade of a Rural Dean . . .
Till, at a shiver in the skies,
Vanishing with Satanic cries,
The prim ecclesiastic rout
Leaves but a startled sleeper-out,
Grey heavens, the first bird’s drowsy calls,
The falling house that never falls.

God! I will pack, and take a train,
And get me to England once again!
For England’s the one land, I know,
Where men with Splendid Hearts may go;
And Cambridgeshire, of all England,
The shire for Men who Understand;
And of THAT district I prefer
The lovely hamlet Grantchester.
For Cambridge people rarely smile,
Being urban, squat, and packed with guile;
And Royston men in the far South
Are black and fierce and strange of mouth;
At Over they fling oaths at one,
And worse than oaths at Trumpington,
And Ditton girls are mean and dirty,
And there’s none in Harston under thirty,
And folks in Shelford and those parts
Have twisted lips and twisted hearts,
And Barton men make Cockney rhymes,
And Coton’s full of nameless crimes,
And things are done you’d not believe
At Madingley on Christmas Eve.
Strong men have run for miles and miles,
When one from Cherry Hinton smiles;
Strong men have blanched, and shot their wives,
Rather than send them to St. Ives;
Strong men have cried like babes, bydam,
To hear what happened at Babraham.
But Grantchester! ah, Grantchester!
There’s peace and holy quiet there,
Great clouds along pacific skies,
And men and women with straight eyes,
Lithe children lovelier than a dream,
A bosky wood, a slumbrous stream,
And little kindly winds that creep
Round twilight corners, half asleep.
In Grantchester their skins are white;
They bathe by day, they bathe by night;
The women there do all they ought;
The men observe the Rules of Thought.
They love the Good; they worship Truth;
They laugh uproariously in youth;
(And when they get to feeling old,
They up and shoot themselves, I’m told) . . .

Ah God! to see the branches stir
Across the moon at Grantchester!
To smell the thrilling-sweet and rotten
Unforgettable, unforgotten
River-smell, and hear the breeze
Sobbing in the little trees.
Say, do the elm-clumps greatly stand
Still guardians of that holy land?
The chestnuts shade, in reverend dream,
The yet unacademic stream?
Is dawn a secret shy and cold
Anadyomene, silver-gold?
And sunset still a golden sea
From Haslingfield to Madingley?
And after, ere the night is born,
Do hares come out about the corn?
Oh, is the water sweet and cool,
Gentle and brown, above the pool?
And laughs the immortal river still
Under the mill, under the mill?
Say, is there Beauty yet to find?
And Certainty? and Quiet kind?
Deep meadows yet, for to forget
The lies, and truths, and pain? . . . oh! yet
Stands the Church clock at ten to three?
And is there honey still for tea?

 

(3)

Washington (CNN)President Donald Trump offered an explanation Wednesday for why he has one of the wealthiest Cabinets in history.

“I love all people — rich or poor — but in those particular positions, I just don’t want a poor person,” he said at a rally in Cedar Rapids, Iowa. “Does that make sense? If you insist, I’ll do it — but I like it better this way.”

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